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Una mujer, de 33 años, murió el pasado sábado 15 de agosto mientras se realizaba un tatuaje. La particularidad es que el procedimiento se lo hicieron a domicilio, en su vivienda, ubicada en el sector de Terrazas de San Jorge, en Rafael Uribe Uribe. Según información preliminar, el caso ocurrió al mediodía, momento en el que sufrió un paro cardiorrespiratorio y falleció en el lugar.
Hasta ahora, no existe información oficial que permita determinar qué desencadenó la emergencia, ni elementos para relacionar directamente el fallecimiento con el tatuaje o con alguna sustancia utilizada durante el procedimiento.
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Uno de los puntos que deberá aclarar la investigación es quiénes participaron en la sesión y cuál fue el papel de cada uno, en especial, porque las versiones indican que junto al tatuador llegó otra persona, quien presuntamente le habría aplicado una sustancia anestésica a la víctima.
Por ahora, se desconoce qué sustancia habría sido; en qué condiciones se administró, y si esto desencadenó la emergencia. Los dictámenes forenses serán determinantes para precisar la causa de la muerte y reconstruir lo ocurrido. Hasta el momento no se han reportado capturas ni se han atribuido responsabilidades por el fallecimiento.
El caso deja, además, una discusión de fondo sobre los controles a los servicios de tatuaje a domicilio y la responsabilidad de quienes los ofrecen, pero también sobre las precauciones que deben tomar los usuarios antes de someterse a estos procedimientos, especialmente cuando intervienen terceros o se emplean sustancias adicionales.
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