La difusión de un nuevo video en redes sociales volvió a poner en el centro de la conversación a la mujer que días atrás fue grabada agrediendo verbalmente a un joven repartidor de Domino’s Pizza en Bogotá. En las imágenes más recientes, la misma mujer aparece dirigiéndose de forma despectiva a trabajadoras de un supermercado Carulla, esta vez en un establecimiento ubicado en el norte de la ciudad.
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El primer video, que se hizo viral hace unos días, muestra una escena que parecía cotidiana: un domiciliario llegando a entregar un pedido. Sin embargo, la situación se transformó en un episodio de humillaciones verbales, comentarios clasistas.
En las imágenes se observa cómo la mujer le grita, lo descalifica y golpea la motocicleta del joven repartidor, mientras él permanece en silencio y evita reaccionar. La actitud calmada del trabajador contrastó con la agresividad del ataque y generó una ola de indignación en redes sociales.
Nueva polémica
Cuando la polémica parecía disiparse, un segundo video volvió a poner el foco sobre la misma mujer. En este nuevo registro, aparece discutiendo con cajeras de un supermercado Carulla del norte de Bogotá.
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Según versiones preliminares difundidas junto al video, la mujer exigía ser atendida pese a que el local aún no estaba abierto al público, pues el personal se encontraba realizando labores de aseo previas a la apertura.
Más allá del motivo de la inconformidad, lo que llamó la atención fue nuevamente el tono del reclamo. En las imágenes se escucha a la mujer dirigirse a las trabajadoras con frases humillantes y despectivas, entre ellas: “¿Usted sí estudió para ser gerente?”, además de otros comentarios que generaron rechazo.
Durante el altercado, la mujer habría causado daños a por lo menos seis paquetes de pasta dentro del establecimiento y, según se escucha en el video, admite haberlos provocado, aunque asegura que no responderá por ellos hasta hablar con “otra gerente”.
En el lugar se observa la presencia de personal de seguridad del supermercado y se menciona la posibilidad de llamar a la Policía, aunque hasta ahora no hay información confirmada sobre si las autoridades intervinieron ni sobre la fecha exacta en la que fue grabado el video. Lo que sí es claro es que el material comenzó a circular ampliamente después de que el primer caso se hiciera viral.
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¿Violencia normalizada?
La repetición de estos episodios, registrados en escenarios laborales distintos, volvió a poner sobre la mesa una discusión incómoda pero necesaria: el trato que reciben a diario trabajadores de servicios, domicilios y comercio en situaciones cotidianas.
Más allá de los videos, lo que queda expuesto es una forma de violencia normalizada. Según la Ley 1010 de 2006, conductas como los insultos, las humillaciones y los tratos degradantes pueden constituir acoso laboral cuando afectan la dignidad, la autoestima y el respeto básico de una persona por su rol o condición social.
La discusión, que sigue abierta y abre camino a una pregunta más amplia: ¿hasta dónde llegan los límites del comportamiento de los clientes y qué tan protegidos están los trabajadores frente a este tipo de agresiones en su día a día?
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