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Durante la noche del 17 de septiembre, se realizó la audiencia de legalización de captura e imputación de cargos contra Shenner José Rojas Lárez, principal sospechoso del feminicidio de la pequeña Ana Lucía González Mendoza de 9 años.
Previo a la audiencia y durante su captura el 16 de septiembre en Bogotá, la Fiscalía había comunicado que Rojas sería imputado por los delitos de homicidio agravado, acceso carnal abusivo con menor de 14 años y actos sexuales con menor de 14 años.
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Sin embargo, durante el desarrollo de la diligencia, el ente acusador cambió la tipicidad del primer delito y, bajo un enfoque de género, decidió imputarlo por el delito de feminicidio agravado.
Dentro del material probatorio presentado —entre ellos el testimonio de la hermana de la víctima y quien la vio por última vez— destaca una conclusión de la Fiscalía: Rojas llevó a la niña "hasta un inmueble ubicado en la localidad de Fontibón y al día siguiente (15 de septiembre) entre las 10 y 11 a. m., la recoge donde la había dejado y la traslada al barrio Juan José Rondón, en Ciudad Bolívar". Esto es clave, pues dentro del recorrido captado en cámaras de seguridad, había un vacío sobre cómo el cuerpo de Ana Lucía había llegado desde Fontibón a Ciudad Bolívar, en una distancia de más de 18 kilómetros. "Allí, estando a solas con ella, presuntamente le causó la muerte mediante asfixia, según el dictamen de Medicina Legal", agregó el ente investigador.
Sobre las presuntas motivaciones que rodearon este feminicidio, la Fiscalía acogió la hipótesis de una violencia vicaria. Una violencia considerada como la segunda más extrema, luego del feminicidio, y que busca dañar intencionalmente a una mujer, a través de infligir el máximo dolor a sus hijos, familiares o incluso mascotas. El argumento principal, agregó la fiscal de la Unidad Especial de Investigación de Delitos Priorizados Cometidos contra Niños, Niñas y Adolescentes (UENNA), sería la retaliación de Rojas contra la hermana de la víctima, luego de que ella decidiera terminar la relación. Así lo contamos también en El Espectador, en entrevista con Rusmeiri González.
Shenner José Rojas Lárez de 29 años y nacionalidad venezolana, se declaró inocente de los cargos imputados. Un juez de control de garantías le dictó medida de aseguramiento preventivo en centro carcelario, mientras se adelanta el proceso penal en su contra.
Rusmeiri González, pidió recuerden a su hermana Ana Lucía González Mendoza de 9 años, como una niña risueña, sincera y amorosa con toda su familia. El recuerdo que más preserva de ella eran los momentos en que la miraba con admiración. “Cuando yo me vestía o me peinaba, me decía que quería vestirse algún día así. La extrañaré siempre”, concluyó a este diario.