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La disminución de los caudales en varias cuencas de Cundinamarca y Boyacá llevó a la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) a revisar las concesiones de agua otorgadas en 35 municipios con riesgo de desabastecimiento. La medida busca proteger las fuentes que alimentan los acueductos urbanos y veredales ante la prolongación del fenómeno de El Niño. Dependiendo de las condiciones de cada cuenca, la autoridad ambiental podrá reducir los caudales autorizados o suspender temporalmente las concesiones destinadas a actividades industriales, comerciales y agropecuarias.
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La decisión no será general ni automática. Las 14 direcciones regionales deberán evaluar cada expediente y visitar los puntos críticos para medir el agua disponible y determinar cuáles actividades ejercen presión sobre las bocatomas comunitarias.
Consumo humano tendrá prioridad
Los equipos técnicos realizarán aforos e informes de campo antes de adoptar cualquier medida administrativa. La CAR explicó que aplicará el Código Nacional de Recursos Naturales y el Decreto 1076 de 2015, normas que priorizan el consumo humano frente a otros usos del agua.
“No podemos permitir que el estrés hídrico deje sin agua potable a la población. Cada decisión de disminuir caudales o suspender concesiones superficiales se tomará con estricto rigor técnico y científico”, aseguró Alfred Ignacio Ballesteros, director general de la entidad.
La CAR no precisó cuánto han disminuido los caudales, cuáles son los 35 municipios incluidos en la alerta ni cuántas concesiones podrían resultar afectadas.
Recomiendan no solicitar nuevas concesiones
La autoridad ambiental también pidió a las industrias, comercios y productores agropecuarios abstenerse de presentar nuevas solicitudes para captar agua de fuentes superficiales que atraviesan una situación crítica.
Según la entidad, los balances hidrológicos actuales indican que estas solicitudes no tendrían viabilidad técnica mientras se mantenga la presión sobre las fuentes que abastecen a las comunidades.
La recomendación no representa una prohibición general sobre todos los trámites, sino una advertencia dirigida a las zonas donde la disponibilidad de agua resulta insuficiente.
Buscarán fuentes alternativas para los sectores productivos
Para reducir el impacto sobre las actividades económicas, la CAR anunció mesas de acompañamiento técnico con industrias y productores.
La estrategia contempla evaluar el uso regulado de aguas subterráneas mediante pozos profundos y aljibes tecnificados, instalar sistemas de recolección de aguas lluvias e identificar fuentes superficiales secundarias que no abastezcan acueductos públicos.
Estas alternativas también requerirán estudios, permisos ambientales y controles que permitan establecer cuánto recurso está disponible sin comprometer los ecosistemas ni el abastecimiento futuro.
La revisión continuará mientras persistan las condiciones de sequía. Las restricciones dependerán de las mediciones realizadas en cada cuenca y podrán modificarse conforme se recuperen —o continúen disminuyendo— los niveles de las fuentes hídricas.
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