
La ansiada renovación del estadio El Campín, proyectada como la segunda obra de infraestructura más grande de Bogotá, con una inversión de 2,4 billones de pesos, suma un nuevo tropiezo: las obras principales, que debían arrancar en el primer semestre de 2026, se encuentran paralizadas en terreno. A esto se suman los distintos cambios que ya ha sufrido el proyecto de plan de renovación a construcción desde cero, y de los cambios en las finanzas de Sencia. Mientras la empresa afirma que los trámites están culminando fases finales, en el Concejo piden respuestas.
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Desde el Concejo de Bogotá las críticas vienen de tiempo atrás, incluso desde antes del inicio de la Asociación Público Privada que conformó el proyecto. Inicialmente se construiría sobre el estadio existente pero los planes cambiaron a construir uno nuevo al lado. Aunque en marzo de este año, en medio de críticas por el estado de la cancha, la Alcaldía anunció trabajos de adecuación y la aprobación de licencia de construcción, aún no se empieza a mover la maquinaria en el área del nuevo estadio. Ese nulo avance de las obras, con la promesa de abrir el recinto en tres años, causa dudas de si se logrará en los tiempos estipulados.
Heidy Sánchez, concejala del Pacto Histórico, llamó la atención a los avances: “el Contrato de Concesión No. 2772 de 2024 y sus adiciones establen un cronograma para que las obras principales comenzaran durante el primer semestre de 2026, no obstante, a septiembre de este año, estas obras todavía no han podido iniciar”.

La validación del Estudio de Tránsito y Transporte por Movilidad, requisito necesario para suscribir el Acta de Inicio de la fase de construcción, sería la causa del retraso. El hecho de que no se vea ninguna obra refuerza las críticas. “Aunque inicialmente se proyectó su entrega para diciembre de 2027, esta fecha ya no resulta viable, pues dicha acta aún no ha sido suscrita y el plazo de construcción no ha comenzado formalmente”, añadió Sánchez.
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Para la cabildante si el Estudio de Tránsito se aprueba y el acta de inicio se firma hacia finales de septiembre de 2026, la ejecución se extendería aproximadamente hasta julio de 2028, lo que representa un retraso de varios meses frente al cronograma inicial. “Cada día que permanezca pendiente este trámite seguirá aplazando la entrega del estadio”, agregó.
Sobre este tema, El Espectador contactó a Sencia para obtener respuestas a las críticas. Aunque el cuestionario fue recibido, la empresa solo se limitó a informar que los procesos van en curso y esperan entregar anuncios en los próximos días, sobre los estados de los tiempos y del cronograma.
Pero este retraso denunciado en el Concejo se suma a una serie de movimientos contractuales que han encendido las alarmas en el cabildo. Para asegurar la viabilidad del proyecto, el concesionario Sencia tuvo que ceder el 51 % de sus acciones a Corficolombiana, brazo financiero del Grupo Aval.
Desde la banca de inversión de Corficolombiana se reconoció que, aunque los accionistas originales de Sencia tenían experiencia en logística y entretenimiento, carecían de los recursos económicos y la trayectoria requerida para ejecutar una obra de esta magnitud. Ante esto, la concejal Heidy Sánchez Barreto denunció que al concesionario se le otorgaron prórrogas de tiempo para demostrar su capacidad económica.
‘Hub’
El modelo bajo el cual se concibió la APP transformó la naturaleza de El Campín, pasándolo de ser un activo enteramente público administrado por el IDRD a un escenario deportivo dentro de un "hub" de entretenimiento. Mientras que bajo la administración pública directa el Distrito recibía el 12,5 % de las ganancias por boletería (obteniendo más de 10.000 millones de pesos anuales para el mantenimiento de parques), el contrato con Sencia establece que el IDRD recibirá únicamente el 1 % de la boletería durante los primeros 15 años de los 29 de concesión.
A la par del debate económico, el megaproyecto ha tenido resistencia en los tribunales, de parte de colectivos ciudadanos y también de la familia de Nemesio Camacho. Diversas querellas y acciones populares impulsadas por vecinos del sector sostienen que destinar más del 68 % de los 167.000 metros cuadrados del predio a comercio, hotel y entretenimiento viola el Acuerdo 35 de 1959 y las condiciones de la donación del terreno realizada por Nemesio Camacho en 1937, las cuales exigían garantizar un uso deportivo mínimo del 90 %. En el diseño actual, el área deportiva quedó reducida a cerca del 31 %.

Ante esto, una sentencia del 13 de noviembre 2024 que resolvía esta querella dispuso que, "el nuevo proyecto señala condiciones que tienden a salvaguardar la infraestructura existente desde el punto de vista de su funcionalidad, al punto que se señala como una obligación de la APP el mantener en operación las áreas no intervenidas, con particular énfasis en que se tiene que garantizar la realización de los partidos de fútbol profesional".
No obstante, Sánchez sostiene que el pasado 6 de agosto “fracasó” la audiencia de conciliación que celebró, ante la Procuraduría, con los herederos de la familia Camacho, el Distrito, el IDRD y Sencia, pues no se logró un acuerdo.
“Posteriormente, el 20 de agosto de 2026, los herederos presentaron una demanda de controversias contractuales ante el Tribunal Administrativo de Cundinamarca, en la que sostienen que el proyecto desconoce las condiciones bajo las cuales fueron donados los terrenos sobre los que se construyó El Campín”.
Sobre la condición dispuesta en la escritura pública de donación del predio en el que se ejecutará el proyecto, el fallo de 2024 reconoció que esa condición "está cumplida y dicho estadio ha funcionado hasta la fecha, lo que conlleva a afirmar que dicho acto negocial fue cumplido y sigue siendo cumplido".
De otro lado, sobre las críticas a la privatización del predio, en la cual habían insistido los demandantes de la Acción Popular, la providencia judicial fue enfática en sostener que "el proyecto (…) no tiene la virtualidad de mutar en privado los bienes en cuestión, sino que, por el contrario, seguirá conservando el carácter público”; de suerte tal que, “los bienes donados a principios del siglo XX continuarán, de acuerdo con la literalidad del proyecto, prestando la funcionalidad inicialmente establecida, pero adaptada a las necesidades y requerimientos actuales".
Así, entre la espera de aprobaciones administrativas, nuevas querellas judiciales que vuelven a cuestionar la vocación del predio, la renovación de El Campín atraviesa un momento determinante antes de dar el pitazo inicial. Mientras la ciudad aguarda certezas sobre el cumplimiento de los tiempos de entrega, la discusión queda a la expectativa del pronunciamiento oficial que alista el concesionario Sencia, claves para definir la siguiente ruta para materializar el nuevo estadio.
¿En qué consiste el nuevo complejo de El Campín?
El megaproyecto contempla intervenir un área de 167.000 metros cuadrados. Además, busca transformar el entorno en un "hub" de entretenimiento, cultura y deporte.
La obra central es la construcción de un nuevo y moderno estadio con capacidad para 50.000 espectadores. Alrededor del escenario futbolístico, el diseño incluye un auditorio de 10.600 metros cuadrados concebido como la nueva sede de la Orquesta Filarmónica de Bogotá, un Servicio de Atención Médica de Urgencias (SAMU), zonas creativas y de emprendimiento, áreas para hotel y comercio, una zona gastronómica donde se reubicará a los comerciantes del Palacio del Colesterol, instalaciones deportivas con gimnasio y más de 40.000 metros cuadrados destinados a urbanismo y espacio público.
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Javier(ti8zq)•Hace 1 horaTorpeza, firmar eso rapido para ahora tener que resolver lo no resuelto.
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rafael humberto(34313)•Hace 3 horasUna vergüenza para la capital de la republica que Medellín avanza y moderniza mas rápido en lo social, económico, ambiental, tecnológico, cultural y educativo y se moderniza y embellece mas rápido. Mientras la burocracia con el alcalde a la cabeza se detienen negociando mordida en el proyecto, Medellín, así también muerdan, con orgullo y sentido de responsabilidad y pertenencia agilizan su infraestructura.
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Elvis(21348)•Hace 4 horasBogota y Colombia necesitan que este proyecto se ejecute. Es de clase mundial e integra deporte, cultura, entretenimiento, gastronomía y comercio en un solo lugar. Lo que sí es preocupante, siendo tan importante, es la demora en el inicio. El Metro, obra 10 veces más grande y compleja va en el 84% de ejecución, no hay retrasos mayores. Que pasa con la ingeniería colombiana? Que pasa con Corficolombiana? Cualquier cosa que digan serán excusas. Y además el estadio debe ser para +60K espectadores.