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Esta prótesis en el cerebro permitió que dos personas con parálisis se comunicaran

El dispositivo, desarrollado por científicos en Estados Unidos, permitió que los pacientes se comunicaran de forma ágil. Uno de ellos escribió 22 palabras por minuto con una tasa de equivocación similar a la de una persona sin discapacidad.

Redacción Ciencia

17 de marzo de 2026 - 11:57 a. m.
Uno de los pacientes utiliza la prótesis cerebral para escribir un mensaje.
Foto: Mass General Brigham
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La pérdida de comunicación puede ser uno de los síntomas más devastadores para los pacientes con parálisis, aseguran investigadores del Instituto de Neurociencia Mass General Brigham, del Hospital General de Massachusetts, en Estados Unidos.

En las últimas décadas, distintos grupos de científicos alrededor del mundo han desarrollado equipos que les permitan a los pacientes con parálisis recuperar parte de la comunicación.

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Sin embargo, uno de los problemas con los dispositivos que existen a la fecha, incluyendo los de seguimiento ocular, es que las personas con parálisis suelen describirlos como “lentos, propensos a errores y difíciles de usar”, lo que lleva a que algunas personas los abandonen, señalan desde el Instituto.

“A menudo, las personas con discapacidades motoras y del habla graves terminan dependiendo de cosas como la tecnología de seguimiento ocular, que permite deletrear palabras letra por letra mediante un sistema de seguimiento del movimiento ocular. Esos sistemas tardan demasiado para muchos usuarios”, agrega Daniel Rubin, neurólogo del Instituto de Neurociencia Mass General Brigham.

Desde hace unas décadas, Rubin y un extenso grupo de científicos vienen trabajando en una alternativa para que las personas con parálisis puedan comunicarse de manera más ágil. Este lunes 16 de marzo, Rubin y sus colegas presentaron los resultados de un dispositivo que desarrollaron. El estudio fue publicado en la revista académica Nature Neuroscience.

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En alianza con la Universidad de Brown (Estados Unidos), los científicos desarrollaron una neuroprótesis de escritura con interfaz cerebro-computadora implantable (iBCI, por sus siglas en inglés y como se conoce en un lenguaje más técnico).

Aunque todavía se encuentra en fase de investigación, la neuroprótesis utiliza el teclado QWERTY (el mismo que tiene usted en su celular o computador) y los intentos de movimiento de los dedos.

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El equipo de BrainGate, como se conoce a la alianza de científicos de diferentes áreas que trabaja en el dispositivo, lo puso a prueba en dos pacientes: uno con esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y el otro con una lesión en la médula espinal cervical.

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La neuroprótesis consiste en la ubicación de sensores de microelectrodos en la corteza motora, la parte del cerebro que controla el movimiento. Luego, se les muestra un teclado QWERTY en una pantalla, en donde cada letra es asignada a los dedos y las posiciones de estos.

“A medida que el participante intenta realizar estos movimientos con los dedos de manera intuitiva, los electrodos detectan la actividad eléctrica del cerebro y envían una señal a un sistema informático que puede traducir la actividad neuronal en letras. A continuación, esta salida se procesa a través de un modelo predictivo de lenguaje final para garantizar un resultado de comunicación coherente y preciso”, describen los científicos.

Tras la instalación de la neuroprótesis, los pacientes calibraron los dispositivos con tan solo 30 oraciones. Uno de ellos, agregan los investigadores, logró alcanzar una velocidad máxima de escritura de 110 caracteres o, dicho de otra manera, de 22 palabras por minuto, con una tasa de error de palabras del 1,6 %. Esto, para que se haga una idea, está a la par con la precisión de escritura de una persona sin discapacidad.

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“Es más, ambos participantes utilizaron el dispositivo desde la comodidad de su propio hogar, lo que demuestra el potencial de su aplicación y uso doméstico en el futuro”, agregó el equipo médico.

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Justin Jude, investigador posdoctoral en Mass General Brigham y otro de los autores del estudio, reconoció que, pese a las mejoras que todavía pueden hacerse al dispositivo, “nuestra interfaz cerebro-computadora (BCI) es un gran ejemplo de cómo la neurociencia moderna y la tecnología de inteligencia artificial pueden combinarse para crear algo capaz de restaurar la comunicación y la independencia de las personas con parálisis”

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