Colombia + 20

4 Jan 2022 - 11:04 p. m.

“Tememos que vuelvan a masacrar a campesinos de Arauca como hace 13 años”

Líderes locales y analistas rechazan la medida del Gobierno de enviar dos bases militares a Arauca porque aseguran que no cambiará nada. Población teme que la violencia se recrudezca por enfrentamientos entre el Eln y las disidencias de las Farc.

Camilo Alzate González

Un soldado colombiano monta guardia en un paraje rural de Tame, Arauca.  AFP PHOTO/Daniel Martinez
Un soldado colombiano monta guardia en un paraje rural de Tame, Arauca. AFP PHOTO/Daniel Martinez
Foto: AFP - Daniel Martinez

“Tenemos mucho temor. La comunidad de Arauca está marchando, está saliendo a las calles a pedir la paz. Con lo que hicimos el 3 de enero a través de esas marchas logramos que hiciera presencia Defensoría del Pueblo y organismos de Derechos Humanos. Esos organismos ya se encuentran en algunas zonas rurales haciendo censos, hablando con la comunidad y registrando las amenazas. La zozobra y el miedo siguen”. De esta manera, resume la líder juvenil Mayerly Briceño la grave crisis de seguridad que se ha recrudecido en los últimos días en Arauca.

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La declaración la hace desde la cancha de Botalón, una vereda de Tame (Arauca) donde en la mañana de este 4 de enero permanecían concentrados varios centenares de campesinos en reunión con una delegación de la Defensoría del Pueblo. Tan sólo en Botalón hay 100 familias concentradas que abandonaron sus fincas y casas en los parajes rurales.

Los pobladores aseguran que los enfrentamientos han ocurrido en todo el departamento de manera coordinada, pero especialmente en las zonas rurales de Tame, Saravena, Arauquita y Fortul, donde ya hay al menos 23 personas muertas confirmados. Algunos han sido homicidios selectivos y otros son producto de los choques entre el Ejército de Liberación Nacional (Eln) y el Frente 10, un grupo disidente residual de las antiguas Farc que busca recuperar su antiguo espacio en la región.

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En los alrededores de la vereda Botalón los combates seguían durante la mañana del 4 de enero mientras los pobladores esperaban la apertura de un corredor humanitario para poder desplazarse hacia la cabecera municipal. En la zona rural de Saravena la organización de Derechos Humanos Joel Sierra reportó un nuevo homicidio ocurrido el 4 de enero, mientras que siguen sin concretarse los corredores humanitarios que la población pide.

Arauca es el territorio con el conflicto más profundo y complicado de todo el país, porque hay un conflicto muy arraigado en la sociedad, unas guerrillas con raíces profundas. Ellos han sido un cogobierno allí en los últimos cuarenta años”, asegura el sociólogo y analista Luis Eduardo Celis, quien ha escrito varios libros sobre la posibilidad de un acuerdo de paz con la guerrilla del Eln, como asesor de la Fundación Paz y Reconciliación.

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Entre 2004 y 2011 el Eln y las antiguas Farc se trenzaron en una guerra a muerte en el departamento luego de que el Eln decidiera erradicar los cultivos de coca, a lo que las Farc se opusieron. Esa guerra dejó, según cifras oficiales, más de medio millar de víctimas civiles y miles de desplazados. La disputa sólo pudo zanjarse con un acuerdo entre los principales mandos de ambas guerrillas que pactaron una repartición del territorio. Pero la desmovilización y salida de las antiguas Farc dejaron un vacío de poder que otros grupos intentaron copar.

El principal miedo de la población ahora es que aquella confrontación se repita: “tememos lo que pasó hace 13 años, que masacraban a los campesinos en una guerra en la que no tenían nada que ver”, insiste Mayerly Briceño. “Lo único que pedimos es que nos dejen fuera de todo, que nos respeten la vida”.

“Es una guerra entre conocidos, se conocen vereda a vereda, quién es amigo de quién, quién es hermano de quién, es una guerra entre parientes”, dice Luis Eduardo Celis, analista y asesor de la Fundación Paz y Reconciliación, refiriéndose a esta última escalada de violencia, que ya había sido prevista por varias alertas de la Defensoría y las organizaciones de Derechos Humanos.

Celis cree que es simplemente la reedición de aquella vieja disputa. “A eso se le pueden colocar arandelas, que si el Ejército está instigando la pelea, que si se pelearon porque el Eln no ayudó a las disidencias de las Farc el año pasado contra el Ejército venezolano, todo eso puede ser cierto, pero el corazón de eso es la disputa por el territorio: las disidencias crecieron mucho en el último año y están trayendo nuevamente la coca”.

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El 2 de enero, día en que escalaron los combates, el Frente de Guerra Oriental del Eln hizo circular un comunicado donde acusa al Frente 10 de promover el narcotráfico en la región comandados por un desmovilizado al que ellos llaman Arturo Paz. “Nos vimos en la necesidad de defender los territorios” insisten en su comunicado.

Colombia+20 contactó a integrantes de la delegación de paz del Ejército de Liberación Nacional basada en La Habana para conocer una postura de esa guerrilla acerca de los acontecimientos, pero declinaron hacer algún pronunciamiento.

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Los reclamos de siempre al Estado

“El Estado aquí no tiene presencia de absolutamente nada. Aquí vienen a cuidar las petroleras, a resguardar el petróleo y cómo sacarlo. Esto no se trata de que vengan a militarizar, lo que necesitamos es una presencia del Estado real”, se queja Mayerly Briceño. Las quejas por la militarización del territorio, que el presidente Duque incrementó con dos batallones más el 2 de enero, son reiteradas.

“Jamás la Fuerza Pública nos ha garantizado la vida y la seguridad, al contrario, nos ponen en riesgo”, dice María Aguillón, de la ONG Joel Sierra. “Precisamente el 3 de enero estuvimos en un Comité de Justicia Transicional en Saravena y denunciábamos que con la llegada de esos dos batallones empezaron a aparecer carros blindados con hombres enmascarados andando sin placas, lo que genera terror en la comunidad” concluye Aguillón.

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Sobre la omnipresencia de las guerrillas, su poderío y su penetración en la vida pública y social del departamento nadie dice nada. “Aquí hay que aprender a vivir. El que no aprende a vivir se muere. Nadie se atreve a hablar por miedo, les da muchísimo temor”, dijo una fuente local consultada para este reportaje y que prefirió el anonimato.

Arauca es uno de los departamentos más militarizados del país con cerca de 9.000 unidades del Ejército que no han conseguido impedir la crisis. Dos bases militares más “no van a resolver nada” en opinión de Luis Eduardo Celis: “la solución de fondo es un proceso de paz con el Eln que pasa por Arauca, donde está su estructura más importante, ellos no se oponen al proceso de paz, lo que pasa es que ningún gobierno ha sido capaz de liderar ese proceso”, concluye.

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