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Una pista dada por el general Álvaro Valencia Tovar, al mando de la Quinta Brigada del Ejército en Santander, la estructura militar con la que se enfrentó Camilo Torres un 15 de febrero de 1966, abrió el camino para encontrar 60 años más tarde los restos del cura, sociólogo, miembro de la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) e ícono de la teología de la liberación.
Ese dato clave lo dio Valencia hace más de 20 años. Entonces indicó que tres años después de ese combate, el primero y el último de Camilo Torres, exhumó el cuerpo y lo trasladó al pabellón militar del cementerio municipal Campo Hermoso de Bucaramanga. En el testimonio, recogido por la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (UBPD) –que este domingo entregó los restos del cura Torres –, el general dice que lo depositó “en una urna de color caoba en la fila alta, en el primero a la derecha”.
Javier Giraldo, el sacerdote jesuita que inició el 22 de julio de 2022 la solicitud ante la UBPD para encontrar el cuerpo y al mismo que se lo entregaron este domingo, dijo a Colombia+20 que varias veces fueron a buscar la urna, pero no la encontraron hasta el 19 de junio de 2024. Ese día, el equipo forense de la Unidad de Búsqueda avanzó en la intervención de otra parte del cementerio y halló la urna tal cual como la había descrito el general Valencia.
“Se recuperó una urna funeraria de color caoba, con apliques en alto relieve, coincidiendo con la descripción del cofre que la fuente militar había referido. Asimismo, uno de los cuerpos encontrados al interior presentó concordancia preliminar con el perfil biológico, sexo, estatura, edad y las lesiones documentadas a través de la investigación humanitaria”, dijo este lunes la directora de la UBPD, Luz Janeth Forero, durante la rueda de prensa donde se precisaron detalles del hallazgo, identificación y entrega de los restos.
Uno de los tantos obstáculos del proceso fue justamente lo que narra la directora. En la urna había estructuras óseas, huesos de otras personas. El equipo tuvo que investigar cada uno y clasificarlos.
Durante dos años, este hallazgo histórico por lo que significa Camilo Torres para el país, logró permanecer en absoluto hermetismo.
Después de eso, lo que vinieron fueron las tomas de muestra de los familiares del cura Torres. Según lo señaló la directora Forero, se usó específicamente la información genética de Calixto Torres, el padre de Camilo. A finales de 2025, se dio la primera coincidencia entre el “perfil genético de estructura ósea entre el cura y el señor Calixto”, precisó la entidad.
“Más de dos años y medio de investigación, así como los distintos abordajes sobre las circunstancias y el contexto de la desaparición y localización del cuerpo, liderados por un equipo interdisciplinario de la Unidad de Búsqueda, permitieron determinar que el hallazgo realizado el 19 de junio de 2024 corresponde al padre Camilo Torres. Expertos forenses internacionales coincidieron en que los hallazgos y la investigación son determinantes y concluyentes frente a la identificación”, dijo la directora Forero durante la rueda de prensa.
Los detalles entregados por el equipo forense
La entrega no ha estado exenta de varias polémicas, una de ellas porque el Instituto de Medicina Legal aún no ha dado la confirmación final y oficial de que los restos corresponden a Torres. Sin embargo, la Unidad precisó que no necesitaba la autorización de Medicina Legal para la entrega de los restos porque ya contaba con confirmaciones técnicas y forenses de otras entidades, entre ellas de un laboratorio de Estados Unidos.
En contexto: Las dudas que han retrasado la entrega del cuerpo de Camilo Torres a la Universidad Nacional
“Medicina Legal es nuestro brazo científico, nos ha apoyado en diferentes eventos y es nuestro apoyo principal. Los análisis que hemos realizado hasta ahora desde el punto de vista antropológico, desde el punto de vista de medicina forense, lo hemos realizado un grupo de la Unidad. Hay análisis que ha hecho Medicina Legal con genética. Ellos nos dijeron en una reunión cuál era el resultado de ese análisis que habían hecho y pues tienen sus propios protocolos para dar un informe final de genética. Seguiremos colaborando, pero nosotros también tenemos la potestad también de realizar identificaciones”, dijo Germán Andrés Calderón, genetista del equipo técnico interdisciplinario de la UBPD.
Junto a él también participaron Julián Arias, Camila López, Mara Isabel Cardona, Marlon Sánchez y Carlos Ariza. Además, el argentino Luis Fondebrider, y Derek Comgram, ambos antropólogos forenses, que hacen parte del equipo internacional que asesora a la Unidad.
Estos cuestionamientos respondieron también a la insistencia de Medicina Legal que, este 15 de febrero —un día antes de que se realizara la entrega—, reiteró que el proceso de identificación aún no había concluido. En un pronunciamiento oficial, la entidad señaló que “el proceso ha enfrentado limitaciones relevantes por el estado y las condiciones de las muestras óseas”.
El forense Fondebrider debatió la idea de que la identificación dependa exclusivamente del ADN. “Lamentablemente es un concepto totalmente errado, la identificación de un cadáver se realiza a través de diferentes elementos que van desde el contexto, objetos personales, vestimenta, análisis forenses y la genética es un elemento más, muy importante pero un elemento más”, dijo el científico.
Esa complejidad se reflejó en los elementos que se tuvieron en cuenta para reconocer que sí los restos correspondían al cura Torres.
“El padre Camilo tenía dos heridas de proyectil humano de fuego y estaban presentes en el cuerpo. ¿Eso permite identificarlo? No. El padre estaba dispuesto en una urna que los colegas no han visto nunca en las exhumaciones de Colombia. ¿Permite identificarlo con eso? No. Era una persona muy alta en una época en la que no había personas tan altas en la población colombiana. ¿Permite identificarlo? No. Pero si vamos sumando todos estos datos, que al final también tuvieron la genética, nos permiten formar una evaluación que esta es la persona que se está buscando”, explicó Fondebrider. Se trata entonces de una identificación progresiva que no se construye a partir de un solo indicio.
Los hallazgos también fueron respaldados por Derek Comgram, arqueólogo y antropólogo forense canadiense, quien aseguró que las líneas de investigación de la UBPD son sólidas. “Para mí la Unidad de Búsqueda ha recopilado muchas líneas de investigación, de evidencia, que son consistentes entre ellas, no hay inconsistencias inexplicables, y la preponderancia de evidencia para mí es concluyente”, señaló durante la rueda de prensa.
“La memoria de Camilo se ha ido reduciendo prácticamente a sus últimos tres meses”: Javier Giraldo
Todo ese panorama complicó que la entrega se diera el domingo en la eucaristía que se había programado justamente en el alma máter del cura Torres, la Universidad Nacional.
La misa, presidida por el mismo sacerdote Giraldo, había sido concebida para que fuera la ceremonia donde la universidad recibiera los restos y los dispusiera en el osario de la Capilla Cristo Maestro de la sede de Bogotá.
Giraldo dijo el domingo y volvió a reiterarlo este lunes que estaba convencido que la posición de Medicina Legal estaba más motivada “políticamente que científicamente”. “Las declaraciones de Medicina Legal son muy distintas en privado que en público” e indicó que incluso se había pensado dejar el anuncio para después de las elecciones.
El sacerdote también confirmó que se está buscando una fecha simbólica para llevar los restos al osario en la Universidad Nacional. “No queremos hacerlo de manera silenciosa, sino una ceremonia para introducirlo ahí”, dijo.
Camilo Torres Restrepo nació en Bogotá el 3 de febrero de 1929 y se destacó como sacerdote católico y sociólogo. Fue profesor universitario y cofundador de la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia antes de asumir un papel activo en política social.
Influenciado por las tensiones de su época entre fe y justicia social, Torres dejó el sacerdocio en 1965 para unirse al ELN, grupo guerrillero inspirado en parte en la teología de la liberación y el marxismo.
“La memoria de Camilo se ha ido reduciendo prácticamente a sus últimos tres meses en el Ejército de Liberación Nacional y por eso muchos historiadores, reporteros, en fin, se refieren a él como el “cura guerrillero”. Yo creo que recuperar la integridad de la vida y del pensamiento del padre Camilo Torres es un aporte enorme y profundo para la paz porque yo creo que el problema de la paz no se resuelve en un cese de fuego sino, como él lo decía, el país tiene que organizarse de otra manera donde se permita ser más justos con todas las poblaciones colombianas, con los excluidos, con los oprimidos y ese es el aporte más profundo a la paz”, dijo el sacerdote Giraldo.
Su figura, sus posturas, su incursión en la lucha armada y por supuesto la entrega de sus retos han sido objeto de múltiples interpretaciones. Para unos, es un símbolo de compromiso social y religiosa con los pobres; para otros, un actor polémico que eligió la vía armada en un momento convulso de la historia colombiana.
Sin embargo, este hallazgo sí es histórico por muchos motivos, entre ellos que la búsqueda humanitaria cobija a todas las personas que hicieron parte del conflicto armado.
“Yo reitero que para la búsqueda humanitaria y extrajudicial que desarrolla esta entidad, encontrar a Camilo después de 60 años de desaparecido, es un hito. ¿Y por qué es un hito? Porque le demuestra a esta entidad y, sobre todo, al país que haber creado esta entidad fue un gran acierto del del del Acuerdo de Paz, que las víctimas que tienen también desaparecidos de tan larga data no pueden perder la esperanza, porque hay posibilidades investigativas, técnicas, forenses, que nos permiten darle la respuesta a las víctimas, que tantos años han esperado, sobre todo, de este mandato humanitario extrajudicial, que, más allá de los tecnicismos, pretende es ayudar a aliviar el dolor y el sufrimiento (…) En la búsqueda de los desaparecidos en este país, esta entidad no va a escatimar el más mínimo esfuerzo”, dijo la directora Forero.
Y agregó: “Para nosotros lo más importante es que de verdad encontrar a Camila Torres muestra que encontrar a los desaparecidos de nuestro país es posible, que no importa hace cuánto, que no importa dónde estén, que no importa lo que haya que hacer, que es la postura institucional y que los buscamos a todos y todas sin excepción y con total independencia del rol que jugaron en el conflicto armado”.
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