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En medio de una fase de tensión entre el presidente Gustavo Petro y el Clan del Golfo, el Gobierno Nacional revocó la resolución en la que había suspendido las órdenes de captura contra varios jefes de ese grupo armado, entre ellos su máximo comandante, Jobanis de Jesús Ávila Villadiego, conocido como Chiquito Malo.
La decisión quedó consignada en una resolución firmada el 9 de marzo de 2026 por Otty Patiño, consejero comisionado de paz.
Según el documento, la revocatoria se produjo porque no se inició el proceso de traslado de los integrantes del autodenominado Ejército Gaitanista de Colombia (EGC) hacia las Zonas de Ubicación Temporal (ZUT) en Belén de Bajirá y Unguía (Chocó) y Tierralta (Córdoba), un paso pactado en diciembre pasado durante el segundo ciclo de diálogos realizado en Doha, Catar.
La decisión de la revocatoria sorprende porque aunque ese traslado estaba previsto para comenzar el 1 de marzo de 2026, dos días antes el Mecanismo Tripartito de Seguimiento, Monitoreo y Verificación (MTSMV) —integrado por el Gobierno, delegados del EGC y la Misión de Apoyo al Proceso de Paz de la Organización de los Estados Americanos (MAPP/OEA)— anunció en un comunicado que se aplazaba del ingreso de los combatientes a esas zonas.
Pese a ello, el Gobierno decidió revocar la Resolución 274 del 24 de diciembre de 2025, donde se suspendían las órdenes de captura de Ávila y los comandantes Orozman Orlando Osten Blanco; Elkin Casarrubia Posada; Luis Armando Pérez Castañeda y José Gonzalo Sánchez Sánchez, Gonzalito, que fue quien murió en el accidente.
De acuerdo con Álvaro Jiménez, jefe de la delegación de Gobierno en ese proceso con el autodenominado Ejército Gaitanista de Colombia (EGC), la decisión se toma porque se había pasado el tiempo que se contemplaba para el desplazamiento de los combatientes hacia esas zonas y no querían dejar un documento con fechas incorrectas y pasadas.
Ese mecanismo contemplaba suspender temporalmente la ejecución de las órdenes de captura —incluidas las que tienen fines de extradición— para permitir el desplazamiento de los combatientes hacia esas zonas.
“Esa resolución partía de un desarrollo que debía ocurrir el 1 de marzo. Para esos efectos, se hizo el reconocimiento de un listado que ellos entregaron y que tenía como fecha de ingreso ese día. Como el 1 de marzo pasó y no ocurrió el traslado, debemos hacer un acto administrativo que deje sin efecto esa fecha y esperar a definir una nueva”, dijo Jiménez a Colombia+20.
El delegado del Ejecutivo señaló, además, que el grupo armado está informado de la decisión.
La resolución conocida este viernes también da algunos detalles nuevos como que el Gobierno ya había recibido y aceptado un listado inicial de integrantes del EGC que participarían en el traslado hacia las Zonas de Ubicación Temporal.
Los tres factores que llevaron al aplazamiento de las ZUT
Jiménez reiteró que el aplazamiento del ingreso a las zonas no se debió a incumplimientos del grupo armado, sino a los tres factores que dio a conocer el mecanismo de verificación de ese proceso el pasado 27 de febrero.
El primero fue la ola de lluvias, que ha afectado vías y predios rurales y urbanos y dificulta el acceso a los territorios donde se ubicarían las ZUT en Córdoba y Chocó. Ambos departamentos donde se pactaron estas zonas han sido fuertemente afectados por el clima.
El segundo factor fue la muerte del segundo comandante del Estado Mayor Conjunto del grupo, José Gonzalo Sánchez Sánchez, conocido como Gonzalito, quien falleció durante su traslado hacia una de esas zonas.
A esto se sumó la suspensión temporal de las conversaciones sociojurídicas el pasado 4 de febrero. Según explicó el propio grupo armado, la pausa se tomó para “realizar consultas y aclarar la información sobre algunas declaraciones gubernamentales relacionadas con la intención de neutralizar a su comandante”.
Tras definir el aplazamiento por esos tres factores, “el comité tripartito concluyó que no se iba a alcanzar a cumplir el cronograma. No podemos dejar un documento vigente con una fecha que ya pasó, porque administrativamente puede tener implicaciones. Por eso se suspendió mientras definimos una nueva”, añadió Jiménez.
El negociador señaló que las partes volverán a reunirse para acordar un nuevo cronograma y que, a partir de esa fecha, el Gobierno definirá las actuaciones jurídicas correspondientes. Aunque no precisó si eso implicaría volver a suspender las órdenes de captura contra Chiquito Malo, señaló que “con base en esa fecha haremos las actuaciones que correspondan según la ley”.
La tensión entre Petro y el Clan del Golfo
La decisión se conoce tras el cruce de trinos entre el presidente Petro y el Clan del Golfo que volvió a poner en duda el futuro del proceso de acercamientos entre el Gobierno y ese grupo armado.
En un mensaje publicado en su cuenta de X este 7 de marzo, el mandatario aseguró que el Clan del Golfo “ha roto su propio acuerdo que propuso en Doha, Qatar”, en referencia a los acercamientos que el Gobierno adelanta con ese grupo dentro de la política de paz total.
Según el presidente, esa estructura armada no habría cumplido compromisos relacionados con la reducción de economías ilícitas. “No eliminó una sola hectárea de hoja de coca ni en el Darién ni en el Nordeste antioqueño. No desmontó su economía ilícita del oro con la que corrompe fuerzas estatales locales”, escribió.
Con base en esos señalamientos, el mandatario sostuvo que la organización “debe ser objeto de desmantelamiento armado y judicial”.
Horas después, el grupo armado respondió también en su cuenta de X y le pidió al presidente aclarar si el Gobierno dio por terminada la negociación: “Presidente, sea claro y concreto: ¿ha roto usted la mesa con nosotros? Responda para frenar todos los procesos en curso que se tienen. El EGC ha cumplido todos los acuerdos; el Gobierno no, empezando por usted con este post”, publicó el Clan del Golfo.
Ante las dudas sobre si la mesa continúa, Jiménez dijo a este diario que el proceso “se debe mantener a pesar de las dificultades, porque precisamente el objetivo fundamental es superar esas dificultades”.
Esa tensión entre Petro y el Clan del Golfo se ha agudizado en medio del endurecimiento del discurso del presidente frente a los grupos armados, tras la reunión que sostuvo en febrero con Donald Trump en Washington.
De hecho, fue justo después de ese encuentro que el EGC decidió suspender la mesa para aclarar la veracidad de la información” de que “el presidente Petro entregó los nombres de tres capos del narcotráfico en Colombia”, entre ellos Chiquito Malo.
Aunque la decisión de revocar la suspensión de las órdenes de captura contra Chiquito Malo ha sido leída por algunos sectores como una respuesta a presiones de Estados Unidos, Jiménez insistió en que la medida responde únicamente al cambio en el cronograma del proceso.
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