Técnicos argentinos en Millonarios: entre la gloria y el fracaso

Aunque en la historia reciente no han conseguido títulos, los entrenadores de esta nacionalidad le han dado seis estrellas al club albiazul, (1949,1951,1952,1953,1961 y 1978).

Diego Cocca, Adolfo Pedernera, Ricardo Lunari, Miguél Ángel Russo y Mario Vanemerak.

Los técnicos argentinos en Millonarios son parte de su historia estelar, en total han sido 20 entre titulares y encargados. En sus orígenes, la empresa de El Dorado que hizo del fútbol colombiano leyenda con nombre propio llamada el ballet azul, el pionero del equipo que armó el dirigente Alfonso Senior en 1949, con maestros del balompié internacional de la talla de Adolfo Pedernera o Néstor Raúl Rossi, -años después también técnicos-, lo dirigió el bonaerense Carlos Aldabe. Las primeras cuatro estrellas en 1949, 1951, 1952 y 1953 tienen el sello argentino de estos hombres del fútbol. (Le puede interesar: Millonarios le apuesta Russo)

Después del título 1959, quinta estrella para la divisa y primera para el antioqueño Gabriel Ochoa Uribe como director técnico, por desacuerdo con el estratega campeón, para el torneo de 1960 llegó como entrenador el ex arquero del equipo Julio Cozzi. Ese año el campeón fue Santa Fe. En 1961 retornó Gabriel Ochoa Uribe para salir campeón consecutivo hasta 1964. Dos años después, en 1966 llegó al banco técnico el exjugador argentino Roberto Saba. Ese año, paradójicamente fue campeón Santa Fe, dirigido por Gabriel Ochoa Uribe.

El resto de los años 60 fue de dominio del Cali, con el excepcional título de Unión Magdalena en 1968. En esa ausencia de triunfos para Millonarios, ayudaron a soportar la sequía dos técnicos argentinos. En 1967 Néstor Raúl Rossi, pero a pesar  de la memoria que dejaron José Fernando Areán, Óscar Villano o el goleador José María Ferrero, todos argentinos, no fue más que el subcampeonato. En 1970 llegó Francisco Villegas que había dado lustre al Cali de sus primeros títulos, no terminó el campeonato. (Puede leer: Radiografía de la crisis de Millonarios)

En 1976, cuando el argentino Osvaldo Juan Zubeldía cambiaba la historia de Atlético Nacional, y el fútbol colombiano transitaba por su hegemonía compartida con Santa Fe y Deportivo Cali, la casa azul volvió a apostar a los técnicos argentinos. Llegaron primero Rubén Sole y Juan Eulogio Urriolabeitia. Fue la época de los goles de Miguel Ángel Converti pero no hubo títulos para iluminar la historia. En 1977 apareció el exjugador Jorge “El indio” Solari. Apenas dirigió 35 días y el equipo volvió a las manos de Rubén Sole.

El año 1978 fue extraño y extraordinario de principio a fin. El adiós definitivo de Gabriel Ochoa Uribe de Millonarios dio paso al técnico argentino Oswaldo Panzutto, que dejó el equipo después de una deficiente campaña en el Torneo Apertura. Con los intervalos de Jaime Arroyave, que por aquellos tiempos era el colombiano elegido para resolver las crisis, para terminar el Torneo Finalización, sin  mucha expectativa, llegó el técnico argentino Pedro Dellacha. (Puede leer: Millos tiene la mejor hinchada, por eso están en todo el derecho de exigir: Macallister Silva)

El acreditado estratega, de amplia experiencia como jugador profesional, incluyendo el seleccionado argentino, asumió el equipo y para reemplazar al genio Alejandro Brand aquejado por la lesión que lo sacó del fútbol, apeló en el segundo semestre de 1978 a un jugador que ya estaba retirado. Al experimentado volante “El fantasma” Daniel Onega, quien dio cátedra de balompié con un equipo que llegó a las finales de 1978 con apremios, pero finalmente salió campeón y aportó la decimoprimera estrella a su escudo. (Lea: Los equipos colombianos ya conocen sus rivales para la Copa Libertadores 2017)

El proceso no se sostuvo, Dellacha se fue, Onega recobró su retiro y los directivos le apostaron para el campeonato 1979 al técnico José Eduardo Hohberg. En el curso del torneo lo sustituyó José Varacka, quien había dejado historia en el Júnior de Barranquilla. Ninguno de los dos estrategas argentinos logró sacar adelante al equipo. Fue la primera vez que Millonarios no disputó las finales. Ese 1979 fue el comienzo de la hegemonía de América de Cali, orientado por el ex ídolo de Millonarios, Gabriel Ochoa Uribe.

En 1982, luego de títulos para Júnior y Nacional, el equipo bogotano importó a otro estelar argentino, el ex jugador y técnico José Ómar “El pato” Pastoriza. Pasó de largo sin éxito. Lo mismo que sucedió a Eduardo Luján Manera en 1985, quien tampoco pudo a pesar de sus credenciales como estratega gaucho de la línea de Zubeldía y Bilardo. En ese tiempo sólo ganaba América de Ochoa. Entonces Millonarios se decidió por la línea colombiana con Eduardo Retat primero y luego con Luis “El chiqui” García, y regresaron los títulos.

Después del victorioso proceso colombiano que dejó los títulos de 1987 y 1988, empezó el largo viacrucis del equipo para tratar de ser campeón. Una larga sequía mayoritariamente orientada por técnicos nacionales, con breves excepciones foráneas de disímiles apuestas: Vladimir Popovic en 1995, Angel Castelnoble en 1997, Peter Kosanovic en 2002, Dragan Miranovic en 2004 y Martín Lasarte en 2007. Ese último año, las directivas del cuadro azul volvieron a pensar en un técnico argentino. Habían pasado 22 años desde el último. (Lea también: Arrancó Millonarios 2017: se oficializaron las primeras contrataciones)

El escogido fue un victorioso del equipo de los años 80: el ex volante Mario Vanemerak. Tuvo buena participación internacional en la Copa Sudamericana pero no pasó nada internamente, como tampoco en 2008, cuando siguió la escuela argentina, esta vez con Héctor Quintabani. La racha sin protagonismo ni títulos se prolongó hasta el segundo semestre de 2012. Tuvieron que pasar 24 años para que Millonarios volviera a ser campeón, bajo la conducción técnica del colombiano Hernán Torres.

Sin embargo, como se volvió costumbre entre los directivos que heredaron el título de 2012, en vez de conservar y afianzar el proceso de Hernán Torres, decidieron improvisar con el técnico español Juan Manuel Lillo, y como la vuelta no salió, en los afanes optaron en 2014 por darle una oportunidad al técnico y exjugador argentino Ricardo Lunari, que también salió por la puerta de atrás. El turno después fue para el uruguayo Rubén Israel con el mismo destino.

El pasado mes de agosto, cuando la era de Israel cumplió su breve ciclo, los directivos volvieron a mirar hacia Buenos Aires. Entonces tomó las riendas del equipo Diego Cocca. Sin mayores expectativas se metió a las finales, y dejó la imagen de que con mejores jugadores el equipo estaba en buenas manos. Sin embargo, a dos días de Navidad, con seis refuerzos anunciados, Cocca dio un paso al costado y prefirió regresar a Racing, donde salió campeón. Ante el vacío institucional, ahora se anuncia la llegada del argentino Miguel Ángel Russo.

Credenciales tiene, como exjugador y técnico, hasta sonó para la selección de su país, pero una cosa es la experiencia y otra conocer a los jugadores, al medio y al torneo. Y Russo llega a saber con quiénes va a afrontar el campeonato y cuáles son los refuerzos que le contrataron. Como se acostumbra en el torneo nacional, tiene licencia para decir que el que recibe no es su equipo. En pocas palabras, un nuevo acto de fe de la afición azul con nuevo técnico argentino. El vigésimo de su nacionalidad que llega a dirigir a Millonarios. (Puede leer: La hinchada de Millonarios seguro estará enojada y no comparte mi decisión: Diego Cocca)

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