
Antes de saber qué era una bolera, Clara Juliana Guerrero ya había escuchado el sonido de los bolos al caer. Su mamá, embarazada, se ajustaba los zapatos antideslizantes y caminaba hacia la pista de madera para jugar una partida. En el vientre, mientras tanto, había quien respondía con patadas. Aquella pequeña presencia, todavía sin conciencia de lo que ocurría afuera, parecía sumarse a la fiesta cada vez que comenzaba el juego.
Después nació, y la bolera siguió siendo parte de su vida. Allí gateó, dio sus primeros pasos y pasó buena parte de su infancia. “Los bolos son mi vida, mi vida entera”, cuenta.
Ella creció en una familia de bolicheros. Sus padres practicaban el deporte y su abuelo paterno, Leonardo Guerrero, fue uno de los siete fundadores de la Corporación Bolo Club, en Armenia. Los bolos ya estaban instalados en su cotidianidad. “Siempre estaba rodeada de bolicheros y de este deporte. Desde muy temprana edad iba a la bolera, los acompañaba, siempre con muchísima alegría”.
Por eso, cuando llegó el momento de tomar una bola entre las manos y aprender a acomodar el pulgar, el corazón y el anular en los tres orificios del esférico, el salto parecía natural. Guerrero comenzó a practicar formalmente alrededor de los ocho años y medio, en la Corporación que su abuelo había fundado. Fue con su hermano mayor, Diego Fernando Guerrero. “Él era mucho más disciplinado que yo, le gustaba mucho más que a mí, le gustaba ir a entrenar todos los días”.
Lea: Selección de Colombia: Néstor Lorenzo eligió al nuevo capitán tras el retiro de James
Entrenar junto a él y a otros jóvenes le mostró desde temprano que tendría que trabajar más para estar al mismo nivel. “Todos mejoraban mucho más rápido, eran como más talentosos, lo recibían más fácil. Entonces me tocaba trabajar más duro. Si ellos entrenaban dos horas, yo tenía que entrenar cuatro. Eso fue lo que hizo que me metiera de lleno, porque quería ser mejor”.
Esa mentalidad se puso a prueba cuando, con alrededor de 10 años, disputó su primer campeonato juvenil, en la categoría sub-12. El resultado fue muy distinto al que esperaba. “Me fue súper mal. Y fue una experiencia traumática”. Después de aquella derrota le dijo a su entrenador que no quería volver a vivir algo así y empezó a entrenar todos los días. Durante un año convirtió esa rutina en su camino para mejorar y, al campeonato siguiente, llegó la recompensa: “Quedé campeona nacional sub-12”, recuerda.
A partir de entonces el camino comenzó a acelerarse. En 1995, con apenas 13 años, fue convocada por primera vez a la selección de Colombia y disputó el Panamericano Juvenil. Un año después llegó una oportunidad todavía mayor: el Campeonato Mundial Sub-23 en Hong Kong. “Cuando iba, obviamente, a los 14 años contra gente de 23, no me iba a ir bien. Terminé en el puesto 75, pero eso me motivaba aún más”.
A los 15 años esa evolución dio otro paso. En 1997 comenzó a integrar la selección de Colombia de mayores y disputó los Juegos Bolivarianos de Arequipa. Inició su ciclo olímpico. “Ahí fue cuando empecé a pensar: ‘¿Puedo ser buena en esto?’. Si tengo 15, estoy ganando medallas importantes, puedo tener posibilidad de hacerlo a nivel profesional”. Sin embargo, todavía lo veía como un sueño y no como algo definido.
Le recomendamos: Partido de despedida de Lionel Messi: ¿cuándo será su adiós de la selección de Argentina?
La posibilidad comenzó a tomar forma gracias a una compañera de la selección nacional, Sara Vargas, que se coronó campeona mundial de bolos en la categoría sub-23 en 1996, consiguió una beca para estudiar en Wichita State University, en Kansas. Desde Estados Unidos, Vargas comenzó a insistirle para que siguiera sus pasos.
La decisión, no obstante, no era sencilla. Mientras continuaba compitiendo con Colombia, Guerrero también intentaba avanzar en sus estudios. Se graduó del colegio y se trasladó a Medellín para estudiar negocios internacionales en la EAFIT. El calendario deportivo hacía difícil mantener ambas cosas al mismo tiempo: podía estudiar un semestre y, durante el otro, debía aplazar para cumplir con los compromisos de la selección.
“En realidad, hice dos años de esta manera, pero solo dos semestres. Mi compañera me seguía diciendo: ‘Es mucho más fácil si te vienes para acá. No tienes que parar, tienes todo el apoyo para los deportistas’”.
Finalmente, después de hablarlo con sus padres, tomó la decisión. En 2002, a los 19 años, se mudó a Estados Unidos. Tres años después, en 2006, se graduó en negocios internacionales de Wichita State University. Pero mientras avanzaba en su formación académica, los bolos seguían ocupando un lugar central en su vida. Y sería precisamente en Estados Unidos donde llegaría uno de los primeros grandes capítulos de su carrera.
Le puede interesar: ¿Cuándo juega la selección femenina de Colombia por el tercer puesto del Mundial Sub-20?
En 2009, en Las Vegas, Guerrero ganó su primer Campeonato Mundial. Aquel triunfo, además de convertirla en la primera mujer en conquistar el título mundial individual y el de todos los eventos, le valió el reconocimiento como Deportista del Año en la ceremonia de El Espectador.
Pero entre todas esas medallas que lucen en su repertorio —más de 65 con la selección de Colombia— hay una que ocupa un lugar distinto. “Definitivamente el Campeonato Mundial de 2019, en donde todo el equipo logró la medalla de oro. Es una medalla que la peleamos por muchísimos años”. Para Guerrero, el valor estaba precisamente en haberlo conseguido junto a sus compañeras después de tantos intentos.
Con la selección de Colombia construyó una carrera de casi tres décadas y cerró su ciclo internacional en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 con tres oros y un bronce. Fueron 29 años representando al país, un recorrido que, reconoce, estuvo marcado por sacrificios, pero también por muchas alegrías: “Dejar a mi familia en Colombia, nunca tener hijos, llevo casada con mi esposo 19 años, y son muchos sacrificios que haces por el deporte para llegar a tu mejor nivel”.
Ahora llega el momento de cerrar ese capítulo. Aunque el retiro de la selección no significa el final de los bolos. Guerrero se retira de la selección, pero no del tour profesional. Es el cierre de una etapa que, más allá de los títulos y las competencias, le dejó vínculos que hoy considera parte esencial de su carrera.
“Muchos agradecimientos, gratitud por la gente que me apoyó, por las instituciones que me han ayudado incondicionalmente, mi familia y a la vida por haberme dado esta oportunidad de este deporte tan bonito”.

🚴🏻⚽🏀 ¿Lo último en deportes? Todo lo que debe saber del deporte mundial está en El Espectador
Manténgase al tanto de toda la información deportiva con la SEDE. Estamos en 📷 Instagram 📹 Tik Tok y 📱Facebook