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Las lluvias que en otras temporadas significan alivio para el sistema eléctrico hoy empiezan a dibujar un escenario distinto: embalses llenos, ríos desbordados y energía que no siempre puede aprovecharse. El país atraviesa una fase de exceso hídrico simultáneo, un fenómeno que obliga a verter agua en varias centrales mientras comunidades río abajo permanecen en alerta.
El más reciente reporte de la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios confirma un sistema bajo presión. El monitoreo técnico registra cuatro puntos simultáneos de vertimiento: Ituango, Topocoro, Urrá I y Playas, una coincidencia poco frecuente que refleja el alto nivel de aportes hídricos en distintas cuencas.
📊 #ReporteEmbalses
— Superservicios (@Superservicios) February 26, 2026
📅 26 de febrero de 2026
En el marco de la vigilancia a los embalses y ante la actual contingencia climática, la Superservicios publica el reporte del volumen útil y del comportamiento de los principales ríos del país.
Hoy el sistema registra cuatro puntos… pic.twitter.com/RtjQx8MFwB
El caso más visible es el de Hidroituango, donde los vertimientos equivalen a 52,75 GWh de energía no aprovechada, el mayor nivel de pérdida energética reportado en la semana. A este escenario se suma el embalse de Embalse de Topocoro, que inició vertimientos por primera vez en la actual temporada de lluvias, mientras Central Hidroeléctrica Urrá I y el embalse de Embalse de Playas continúan operando en sobrecapacidad.
El fenómeno está directamente ligado al comportamiento de los ríos. El reporte señala que el río Cauca alcanza 1.658 metros cúbicos por segundo, equivalente al 264 % de su promedio histórico, mientras varios afluentes principales registran niveles extraordinarios.
Ese escenario ya se había anticipado en los días previos. El martes, la Superintendencia citó a las principales generadoras, entre ellas AES Colombia, Celsia, Empresas Públicas de Medellín, Enel Colombia e Isagen, para revisar la operación de los embalses en medio de aportes hídricos extraordinarios.
La entidad busca verificar niveles, planes de mantenimiento y modelos operativos para asegurar que el manejo del recurso hídrico se mantenga dentro de los estándares técnicos y regulatorios.
Mientras tanto, en las regiones, los efectos se sienten más allá del sistema eléctrico.
En Córdoba, la hidroeléctrica Urrá mantiene alerta roja operativa por las crecientes del río Sinú. Los aportes al embalse han alcanzado picos cercanos a 1.800 metros cúbicos por segundo, lo que obliga a mantener descargas controladas cercanas a 700 metros cúbicos por segundo, el máximo nivel operativo durante la temporada invernal. Las autoridades han pedido mantener evacuadas varias zonas ribereñas ante el riesgo de nuevas crecientes.
La Superservicios insiste en que su reporte corresponde exclusivamente al seguimiento técnico del sistema eléctrico. Las declaratorias de alerta y las decisiones sobre gestión del riesgo recaen en la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) y del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres.
Aun así, el monitoreo permanente busca asegurar una operación segura y confiable del sistema en protección de los usuarios.
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