26 Feb 2019 - 2:07 p. m.

El modelo de agrofranquicias para cultivar cannabis farmacéutico

Al boom de compañías que participan en la cadena de producción y comercialización de marihuana se sumó una de origen canadiense que busca socios entre los agricultores colombianos.

Redacción Economía.

Cultivo de cannabis. / Cortesía - Mandara Pharma
Cultivo de cannabis. / Cortesía - Mandara Pharma

En los últimos meses han surgido en el país decenas de modelos de negocio que buscan aprovechar el potencial de Colombia como productor de cannabis con fines farmacéuticos, luego de que se reglamentara su comercialización en 2015.

De hecho, a principios de año una compañía colombiana (Blueberries Medical Corp) se convirtió en la primera en cotizar en la bolsa de valores de Canadá, Canadian Securities Exchange, y otra (Clever Leaves), también de origen nacional, se posicionó como la primera autorizada para exportar productos derivados de la planta al país norteamericano.

“La industria del cannabis farmacéutico constituye una gran oportunidad de crecimiento de la economía colombiana. El país cuenta con excelentes condiciones climáticas, hídricas, sociales, políticas y geográficas para el cultivo, y los productos son ideales para satisfacer las necesidades locales e internacionales”, aseguró al respecto Alejandro Guzmán, gerente general de Mandara Pharma en Colombia.

La mencionada firma, registrada en Canadá, pero establecida en Colombia, comenzó operaciones el año pasado. Mandara Pharma está especializada en cannabis farmacéutico e industrial y su modelo de negocio “se centra 100 % en generar un impacto social positivo en las comunidades en donde se encuentran y que necesitan apoyo en la etapa de posconflicto” o donde “se enfrentan desafíos para controlar el uso ilegal de cannabis”, según su presentación.

Esto dado que desarrollaron un modelo de agrofranquicias que se compone de asociaciones de fincas municipales donde se cultiva cannabis de grado farmacéutico, lo que les proporciona un suministro permanente y sostenible de materia prima para que ellos hagan la transformación industrial.

“Mandara Pharma quiere que las personas que vivieron en una situación de  violencia asociada con los cultivos ilícitos tengan una nueva oportunidad que esté llena de esperanza. Queremos que la paz y el crecimiento económico garanticen beneficios para todos (…). Y esto requiere una visión más amplia de la responsabilidad social que tenemos como empresa. Trabajaremos juntos para que esto suceda" resaltó, Gilberto Iragorri, fundador de la compañía y desarrollador de negocios y asuntos públicos para Suramérica.

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Actualmente, la operación de Mandara Pharma está en Roldanillo (Valle del Cauca) en donde se cuenta con una extensión de 17 hectáreas para el cultivo e invernadero de cannabis farmacéutico. Próximamente se instalará una planta de producción. También tienen presencia en Popayán (Cauca), en donde disponen de 14 hectáreas de cultivo con la Universidad de Popayán y de una planta de extracción indsutrializada.

De hecho, en la mencionada institución educativa se instaló un campus satélite de entrenamiento, investigación, desarrollo, micro-propagación y cultivo de la planta. “Estamos metiéndole mucha fuerza a la parte educativa, estableciendo una universidad ‘cannábica’ con talentos de talla mundial para enseñarle a un grupo importante de personas en Colombia cómo cultivar”, detalló Gilberto Iragorri, fundador de Mandara Pharma.

La compañía financia la operación, les entrega las plantas para sembrar y los capacita. De acuerdo con el vocero, el proceso es clave no solo porque el uso final es farmacéutico, sino también porque el cultivo debe ser orgánico. “La inducción nos ayuda a que los agricultores locales nos entreguen un producto final de calidad que podamos comprarles a un precio muy bueno para sacar al mercado. Los acompañamos en todo ese proceso”.

Bajo este modelo ya han llegado a acuerdos con asociaciones del Cauca que tienen miles de hectáreas en muy buenas condiciones y les dan acceso para sembrar. “Nuestro enfoque de innovación es desarrollar productos que salgan de los campesinos para mejorar su calidad de vida. Todos tienen sus terrenos para pancoger y hacen muy poco dinero mensual, pero combinando el producto que vamos a darles mejorarán sus ingresos”, explicó.

El mismo esquema se repetirá en otros países de Latinoamérica, así que ya están tramitando licencias y adelantando conversaciones en otros destinos.

Gilberto Iragorri, le dijo a El Espectador que Colombia era el mercado más importante para este negocio. “Colombia es demasiado atractivo. Aquí logramos un costo increíblemente bajo frente a Estados Unidos, Canadá o Israel, apenas 10 % de lo que llega a ser en los otros países”.

Sin embargo, aún deben culminar una serie de autorizaciones para empezar en firme. “Estamos con la visita del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), nos queda una y listo”, contó.

El objetivo de Mandara Pharma es producir y desarrollar productos farmacéuticos que permitan tratar diversos estados patológicos, aprovechando los beneficios naturales de la planta, por medio de “opciones terapéuticas, innovadoras, efectivas y asequibles” y fabricado bajo normas internacionales y de acuerdo con las aprobaciones de las autoridades regulatorias.

Entre su portafolio se encuentran derivados como aceites esenciales, productos farmacéuticos, cosméticos (en combinación con otras plantas ancestrales), consumibles, industriales, construcción, textiles y fibras e incluso comida y medicina animal.

Para ello es clave el trabajo en alianza con médicos, epidemiólogos, estadísticos y expertos en la planta para el desarrollo de sus productos, especialmente por su promesa de calidad y en consecuencia con su principio de combinar todo el conocimiento de tradición ancestral y medicinal del cannabis con el farmacéutico.

Lo particular de esta iniciativa, además, es que la empresa está involucrada en toda la cadena, desde el momento del cultivo, proceso de transformación, desarrollo de producto y marca, estudios clínicos y emprendimiento social.

Mandara Pharma tiene un ambicioso plan de crecimiento para el próximo año. Por un lado, le apunta a fortalecer su posición en el mercado colombiano; por otro, planea expandirse a nuevos mercados donde ya existe legislación o donde se implementará una nueva.

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“Estamos a pocos meses de cerrar varias plantaciones en la región. La meta para 2019 es estar en cuatro o cinco países más. Este será nuestro año de ensamble, de crecimiento como compañía. Queremos convertirnos en la empresa más importante en Latinoamérica”, aseguró Iragorri.

Pero Colombia no ha sido la única que se ha sumado a esta tendencia, de hecho, el país llegó mucho después de que el mundo empezara a flexibilizar sus regulaciones en este tema, lo que derivó en oportunidades económicas, sumado a que en el país tenemos condiciones óptimas para su producción.

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