
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
El campo reverdece de empleo, nuevamente. El 2025 cerró con una cifra que rompe la inercia larga en el mercado laboral rural: 4,8 millones de personas ocupadas, el nivel más alto desde que existen registros comparables recientes. El dato, según cifras del DANE y del Ministerio de Agricultura, confirma que el campo fue uno de los motores a todo pedal del empleo en un año en el que el desempleo nacional bajó al 8,9 %, una de las tasas más bajas desde comienzos de siglo.
Ahora, ¿qué tipo de empleo fue y dónde se concentró?
De los 4,8 millones de empleos rurales, 3,4 millones trabajaron directamente en actividades agropecuarias, que incluye la ganadería, caza, silvicultura y pesca. Eso representa 103.000 personas más que en 2024 y el mayor nivel de ocupación del sector en los últimos seis años.
Al mismo tiempo, la tasa de desocupación rural cayó a 6,7 %, la más baja en siete años. Para ponerlo en perspectiva, el desempleo urbano suele marcar el pulso, pero hoy el mercado laboral rural, históricamente en atrás, logró en 2025 un desempeño relativamente mejor.
Cabe recordar que el campo ha cargado durante décadas con informalidad estructural, baja productividad y escasa presencia estatal.
Desde el Gobierno, el Ministerio de Agricultura atribuye el resultado a la política de impulso al sector agropecuario y a los avances de la reforma agraria. La ministra Martha Carvajalino sostuvo que el desempeño del empleo rural confirma que “cuando el campo avanza, avanza la economía popular y se fortalece la seguridad alimentaria”.
El año pasado hubo una mayor actividad productiva en sectores agrícolas y pecuarios , que suelen absorber mano de obra intensiva. A corte de septiembre (el último desglose), la actividad del agro subió 4,7 %, según el Índice de Seguimiento Econónomico del DANE.
“El campo colombiano no es el pasado, todo lo contrario, es el presente productivo y el futuro del país”, dijo Carvajalino.
Este buen desempeño rural se inserta en un año positivo para el empleo en general. En 2025, la población ocupada del país llegó a 23,8 millones de personas, con un aumento de 791.000 empleos frente a 2024. La tasa de ocupación subió a 58,6 % y la tasa global de participación a 64,3 %.
¿Resultado? Más personas encontraron trabajo sin que otras abandonaran el mercado laboral. Además, el desempleo cayó por quinto año consecutivo, rompiendo el umbral del 10 % que durante una década pareció un muro de hierro.
Sin embargo, pese a la mejora en la ocupación, más de la mitad de los trabajadores en el país sigue siendo informal. A diciembre, la informalidad se ubicó en 55,5 %, apenas 1,2 puntos porcentuales menos que un año atrás.
El empleo rural, en particular, concentra una proporción significativa de trabajo por cuenta propia y ocupaciones sin protección social.
Según el DANE, entre septiembre y noviembre, la tasa de ocupación laboral mostró una brecha de tres puntos porcentuales entre el campo y la ciudad: 57,4 % en la población rural frente a 60,4 % en la urbana.
Por su parte, en la tasa de desocupación el panorama se invierte: apenas 5,9 % en la población campesina, frente a 8,5 % en la no campesina.
La mayor parte del empleo campesino es de trabajador por cuenta propia (53,2 %), seguido de obrero, empleado particular (25,5 %). En cambio, en la no campesina se invierte, con mayor proporción en el empleo particular.
Este punto es clave para entender por qué el buen dato del empleo rural no se traduce automáticamente en una mejora equivalente del bienestar.
El mercado laboral de 2025 mostró avances, pero también desigualdades que se mantienen. Un pedaleo necesario para cerrar aún más las brechas estructurales; transformar ese empleo en trabajo de mejor calidad, con ingresos estables, formalización gradual y resiliencia frente a los choques que históricamente golpean al campo.
💰📈💱 ¿Ya te enteraste de las últimas noticias económicas? Te invitamos a verlas en El Espectador.