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Hace menos de una semana publiqué un texto que buscaba explicar si el emprendimiento podría funcionar como una palanca para sacar a la gente de la pobreza (En Colombia el 30 % de la población vive en esa condición, según los datos del DANE). La respuestas fueron variopintas, pero todas llegaban a la conclusión de que sí, si existía un plan de acompañamiento y se hablaba más allá del autoempleo.
Incluso recuerdo la respuesta que me dio Jean René Riveros, quien hace parte del Área Académica de Salud, Economía, Finanzas y Comercio de la Utadeo: “En Colombia, la palabra “emprendimiento” se ha convertido en un lugar común, a menudo utilizada como un sinónimo elegante del “rebusque”. Sin embargo, si nos preguntamos si el emprendimiento es realmente un camino para salir de la pobreza, la respuesta no es un “sí” automático. Para que el acto de crear empresa sea un motor de movilidad social y no una trampa de autoempleo precario, necesitamos transitar de la necesidad a la estrategia".
Así que, en esta búsqueda de información de valor, entrevisté a Felipe Ossa, la nueva cabeza de Endeavor Colombia, la red de emprendimiento más prestigiosa de Colombia, vía correo electrónico porque andaba en Nueva York, no solo para entender su mirada sino para saber cómo lee el país en estos tiempos tan turbulentos en materia política, además de proyectar cómo observa este renglón tan importante para la economía nacional.
Entonces, más allá de la presentación, aquí van sus respuestas para Emprendimiento y Liderazgo de El Espectador:
En su lectura y análisis, ¿cómo está el ecosistema emprendedor colombiano hoy?
El ecosistema emprendedor colombiano ha tenido una transformación profunda en los últimos 20 años. Pasamos de una época en la que “emprendedor” no era una aspiración seria de carrera, donde hablar de innovación disruptiva era cuestión de unos pocos visionarios, a un ecosistema maduro que hoy se posiciona como uno de los ‘hubs’ de startups más fuertes de América Latina.
Tenemos un ecosistema estructurado que va desde las Cámaras de Comercio y los ministerios hasta la academia y el sector privado, pasando por aceleradoras, fondos de inversión y redes como Endeavor. En Colombia, emprendimiento ya es sinónimo de progreso, de valentía, de futuro. Ya no se susurra en secreto, se celebra.
Para crecer, que es una básica en el mundo de los negocios, ¿qué foco debe tener ese ecosistema local para, no solo, ser más grande y fuerte, sino más sostenible?
Tres temas principales:
El primero es densidad de conexiones. El ecosistema más robusto no es necesariamente el que tiene más dinero, sino el que tiene la mayor densidad de conexiones de calidad. Entre quienes tienen capital y quienes buscan probarse. Entre profesionales experimentados y emprendedores con sed de aprender. Entre legisladores y quienes enfrentan los retos diarios de crear empresa. Entre corporativos con desafíos reales y emprendedores con soluciones creativas. Y, entre emprendedores que comparten los retos transversales de construir algo desde cero. Esa densidad de conexiones es lo que convierte un ecosistema fragmentado en uno verdaderamente sostenible.
El segundo es un entorno financiero valiente. Necesitamos más capital local, mecanismos que reduzcan la fricción de la inversión dolarizada en un entorno de fluctuación cambiaria, y una combinación de capital público y privado que reconozca que invertir en emprendimiento es invertir en el futuro productivo del país.
Y el tercero es una cultura que valore al emprendedor con acciones, no solo con palabras. Que el sector privado, las personas y las instituciones apoyen comprando sus servicios, abriendo puertas, dándole la oportunidad al emprendedor de probarse. Porque gracias a quienes se aventuran a pensar diferente es que el mundo avanza.
¿En dónde están los retos más complicados que usted ya ha identificado no solo como emprendedor sino como cabeza de Endeavor Colombia?
El emprendimiento es, por definición, un acto de desafío. Entrar a competir con una idea diferente contra el jugador establecido, contra comportamientos afianzados de un consumidor o un sector, ya es un reto enorme. Y sobre esa base es que el emprendedor empieza a construir.
Pero hay otros retos estructurales que considero críticos. Por ejemplo, el financiamiento: cómo atraer más capital dispuesto a invertir en Colombia cuando mercados como Brasil o México, por su tamaño, ofrecen economías de escala internas más atractivas. Mucha inversión llega dolarizada y la fluctuación del peso añade una capa de riesgo. Necesitamos estimular mayor inversión local y extranjera y confianza en los inversionistas.
Otro reto es la complejidad regulatoria. Muchos emprendimientos necesitan simplicidad legislativa y operativa para enfocar su energía en lo que realmente importa, que es desarrollar su innovación.
Finalmente, está el reto de escalar y pensar en grande. Lograr que más emprendimientos colombianos piensen desde el día uno en construir para mercados globales, no solo locales.
Estamos en tiempos electorales y todos los candidatos haciendo promesas. ¿Cuáles son las peticiones en materia de legislación y política pública que usted cree se necesitan de cara a la nueva legislatura y el nuevo gobierno para que se fortalezca aún más ese ecosistema emprendedor?
Lo que necesita el ecosistema no cambia con cada gobierno. Son políticas de Estado, no de gobierno. Y cuando uno le pregunta a cualquier emprendedor colombiano cuáles son sus fricciones más grandes, las respuestas son siempre las mismas.
Primero, burocracia. Crear una empresa en Colombia sigue siendo más difícil de lo que debería. Necesitamos simplificación real de trámites y una formalización progresiva que sea una escalera accesible, no un muro que el emprendedor tiene que escalar desde el primer día.
Segundo, capital. Los incentivos para la inversión ángel y el capital de riesgo siguen siendo insuficientes. Sin capital en etapas tempranas, los mejores proyectos salen a buscar inversionistas afuera. Necesitamos mecanismos que movilicen más capital privado hacia empresas en construcción.
Tercero, regulación inteligente. Hay sectores enteros que operan con marcos diseñados para modelos de negocio de otra era. Colombia necesita mecanismos sandbox que les permitan a las empresas innovadoras probar y escalar sin esperar décadas a que la ley las alcance. Y hay que tener una conversación seria sobre inteligencia artificial antes de que lleguemos tarde. El riesgo no es no regularla, el riesgo es regularla mal y frenar la innovación antes de que despegue.
La Ley 80 fue diseñada para otro momento, uno donde la contratación pública necesitaba control y formalidad, y eso tiene sentido. Pero hoy esa misma ley hace casi imposible que el gobierno contrate una startup o una empresa de tecnología. Eso es un problema enorme. Los procesos son lentos, los requisitos están pensados para empresas con años de trayectoria, y el riesgo jurídico para el funcionario que intenta innovar es tan alto que simplemente no lo hace.
El resultado es que el Estado, que es el cliente más grande del país, está prácticamente cerrado para las empresas que más pueden transformar la forma en que opera.
El resultado es que el Estado, que es el cliente más grande del país, está prácticamente cerrado para las empresas que más pueden transformar la forma en que opera. Y eso no solo les cuesta a las startups, les cuesta a los colombianos que reciben servicios públicos que podrían ser mucho mejores. Países como Brasil ya tienen mecanismos que permiten contratar con startups de forma ágil y con marcos de riesgo compartido. Reformar eso abre una oportunidad real que Colombia está dejando sobre la mesa.
Y transversal a todo, protección seria a la propiedad intelectual. Sin eso, el emprendedor que innova no puede capturar el valor de lo que construye.
Lo que pedimos es coherencia y visión de largo plazo. Un marco que le permita al emprendedor contar con las condiciones básicas para que una empresa pueda nacer, crecer y competir en Colombia.
En tiempos de IA, quiero conocer su opinión sobre esa herramienta como base para el desarrollo y crecimiento del emprendimiento colombiano…
La inteligencia artificial es, posiblemente, el mayor ecualizador que ha tenido el emprendimiento en décadas. Nivela el campo de juego de maneras antes impensables permitiendo desarrollar prototipos más rápido, iterar con mayor eficiencia, construir plataformas tecnológicas con presupuestos que hace cinco años hubieran sido insuficientes.
Pero lo más importante es lo que esto significa para Colombia. Un emprendedor colombiano, con un equipo pequeño y un presupuesto reducido, hoy tiene la posibilidad real de construir tecnología para el mundo. Ese es el universo al que estamos entrando. Y, como lo han señalado todos los expertos, lo que hemos visto de la IA hasta ahora es apenas la punta del iceberg.
Ahora, hay algo fundamental: nos la tenemos que creer. Los emprendedores, los inversionistas, el sector público y el privado, todos, tenemos que interiorizar que desde Colombia se puede desarrollar emprendimiento de clase mundial. Esa convicción colectiva es tan importante como la tecnología misma.
Si usted compara el ecosistema emprendedor colombiano frente al de, por ejemplo, Brasil, México o Centroamérica en general, ¿qué nivel de madurez tiene y qué podríamos aprender de esos otros mercados?
Brasil y México tienen ventajas de escala por tamaño poblacional, lo que naturalmente atrae más financiamiento. Pero Colombia compensa con creatividad, agilidad y una ubicación estratégica privilegiada.
¿Qué podemos aprender? De Brasil, la profundidad de su mercado de capitales y la cultura de salidas exitosas que retroalimentan el ecosistema. De México, la integración con el mercado norteamericano y la sofisticación de sus fondos. De Centroamérica, hay lecciones de colaboración regional.
Qué le dijo la junta directiva: ¿hacia dónde va a llevar a Endeavor Colombia en esta nueva fase bajo su liderazgo?
El año pasado, la Junta Directiva y los Emprendedores Endeavor se trazaron una meta ambiciosa y con un propósito claro: la MEGA 2030. Que las empresas de la red contribuyan al 8% del crecimiento de la economía colombiana, generando ingresos adicionales para cientos de miles de colombianos.
Y no es un número al azar, se construyó sobre resultados reales. Al cierre de 2024, las Empresas Endeavor generaron más de 23.100 empleos directos, atrajeron 5.220 millones de dólares en capital al país en siete años y crecieron un 25% sostenido en ingresos durante tres años consecutivos. Más de 100 startups colombianas recibieron inversión directa de Emprendedores Endeavor. Esa trayectoria es la que hace creíble la apuesta.
La directriz es seguir identificando, apoyando e impulsando a los mejores emprendedores del país; fortalecer la colaboración con todos los actores del ecosistema; y utilizar nuestra experiencia, datos e inteligencia estratégica para darle un norte a Colombia en materia de innovación y crecimiento empresarial. Endeavor no es solo una red, es un motor de construcción de país a través del emprendimiento de alto impacto.
Háblenos un poco de usted, de su modelo de liderazgo, de su relación con el Ejecutivo, del sello que usted quiere poner en la comunidad emprendedora colombiana...
Soy un fiel creyente en la responsabilidad que tenemos todos, desde nuestras experiencias de vida y profesionales, de aportarle al país. Creo que, a través de la creación de empleo justo y digno, de productos y servicios que estimulen la economía, y del trabajo colectivo entre sectores, podemos construir un mejor país para las generaciones que vienen.
Mi modelo de liderazgo se basa en tender puentes. Puentes entre los que tienen y los que necesitan conocimiento, ideas, recursos, oportunidades. Puentes entre el emprendedor y el mercado, entre la idea y la ejecución, entre Colombia y el mundo.
El sello que quiero dejar es el de un Endeavor que no solo identifica y apoya a los grandes emprendedores, sino que con su éxito impulsa el bienestar colectivo del país. Queremos sembrar las empresas del futuro de Colombia, apoyándolas con toda la experiencia del equipo local y la plataforma global de Endeavor. Esa es mi convicción y esa es la misión.
Si conoce historias de emprendedores y sus emprendimientos, escríbanos al correo de Edwin Bohórquez Aya (ebohorquez@elespectador.com) o al de Tatiana Gómez Fuentes (tgomez@elespectador.com). 👨🏻💻 🤓📚
