Publicidad

Traspaso a persona indeterminada se elimina en 2026: ¿por qué y qué pasa con el vehículo?

El Ministerio de Transporte eliminó el traspaso a persona indeterminada, mecanismo que dejó 760.000 vehículos sin dueño claro y una década de informalidad en el mercado automotor.

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
07 de febrero de 2026 - 02:26 p. m.
Mientras no se formalice el cambio, el dueño inscrito seguirá respondiendo por impuestos, multas y procesos judiciales.
Mientras no se formalice el cambio, el dueño inscrito seguirá respondiendo por impuestos, multas y procesos judiciales.
Foto: Óscar Pérez
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

El fin del traspaso a persona indeterminada deja al descubierto una década de informalidad vehicular

Durante años, el traspaso de un vehículo a persona indeterminada funcionó como una salida de emergencia para miles de colombianos. Bastaba con declarar que el carro ya no estaba bajo su control y que el comprador había desaparecido. El registro quedaba abierto, la responsabilidad se diluía y el sistema seguía avanzando con una grieta conocida, tolerada y cada vez más amplia.

Este mecanismo cumplió ayer su ciclo de vida. El Ministerio de Transporte eliminó definitivamente la posibilidad de realizar este tipo de traspaso. A partir de ahora, cualquier cambio de propietario deberá hacerse con nombre propio, documentos completos y registro formal ante los organismos de tránsito.

El traspaso a persona indeterminada nació como un recurso excepcional. Estaba pensado para quienes vendieron un vehículo, entregaron las llaves, firmaron un contrato privado y nunca volvieron a saber del comprador.

En el papel, el trámite permitía al antiguo dueño desligarse de multas, impuestos y responsabilidades legales asociadas a un bien que ya no controlaba.

En la práctica, el mecanismo terminó absorbiendo la informalidad en la compraventa de vehículos usados. Firmar un contrato y dejar el resto “para después” se volvió costumbre. El “después” casi nunca llegó.

Los efectos se acumularon:

  • Comparendos enviados a personas que ya no conducían el vehículo.
  • Impuestos causados durante años sin posibilidad real de cobro al poseedor efectivo.
  • Dificultades para establecer responsabilidades en accidentes y procesos judiciales.
  • El registro sobrevivía, pero la trazabilidad se rompía.

Según datos consolidados por la firma Intempo, en Colombia hay 760.026 vehículos inscritos a nombre de personas indeterminadas. En Bogotá, la cifra supera los 20.000. Muchos llevan más de tres años en esa condición.

El Gobierno prorrogó el trámite por última vez mediante la Resolución 20253040049955 del 4 de diciembre de 2025. El plazo finalizó el 6 de febrero de 2026. La decisión se tomó tras revisar la demanda acumulada en el Registro Único Nacional de Tránsito (RUNT) desde la Resolución 44765 de 2022.

¿Qué exigía el último plazo?

Quienes alcanzaron a realizar el trámite debieron cumplir con requisitos estrictos. No bastaba con decir “no sé dónde está el carro”. El Estado pidió pruebas de desconexión real y orden administrativo. Entre ellos, por ejemplo, la declaración juramentada de no haber tenido contacto con el vehículo ni su poseedor durante los últimos tres años; paz y salvo por multas e impuestos; SOAT y revisión técnico-mecánica vigentes, y ausencia de embargos, prendas u otras medidas cautelares.

En 2026, el trámite valía $261.000 para carros y $146.100 para motocicletas.

Con la eliminación del traspaso a persona indeterminada, el sistema adopta una lógica más estricta y directa.

Ahora vender un carro ya no termina cuando se entrega el vehículo. El proceso solo concluye cuando el cambio de propietario queda registrado en tránsito. Mientras eso no ocurra, el dueño inscrito seguirá respondiendo por:

  • Impuestos vehiculares.
  • Multas e infracciones.
  • Procesos judiciales derivados de accidentes o usos indebidos.

En el Valle del Cauca, la gerente de la Unidad de Rentas, Martha Isabel Ramírez, explicó que el impuesto seguirá causándose a nombre del propietario registrado, incluso si desconoce el paradero del vehículo. Las consecuencias pueden llegar al embargo de cuentas y bienes.

El cambio endurece las reglas de juego en la compraventa de vehículos usados. Consultar antecedentes deja de ser una recomendación y se convierte en una necesidad básica.

Multas pendientes, embargos, inconsistencias en la titularidad y registros abiertos pasan al centro de cualquier negociación.

En este escenario, las plataformas digitales de consulta vehicular ganan relevancia. Centralizan información que antes estaba dispersa y reducen la probabilidad de fraudes o compras mal cerradas.

💰📈💱 ¿Ya te enteraste de las últimas noticias económicas? Te invitamos a verlas en El Espectador.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.