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El Ministerio de Agricultura aseguró que no hay desabastecimiento de arroz. La afirmación busca frenar versiones que advertían escasez en plena primera cosecha de 2026. Los datos de la cartera indican que entre diciembre y enero el país registró el segundo mayor nivel de inventarios desde 2015. Es decir, hay grano suficiente en bodegas para atender la demanda nacional.
Sin embargo, el contexto es más complejo que un simple balance entre oferta y consumo.
El Ministerio sostiene que no existe riesgo de desabastecimiento. La reducción del área sembrada en el segundo semestre de 2025 fue de 17,4 % frente al año anterior, según cifras de la DIAN citadas por el Ministerio. Aun así, el abastecimiento está garantizado.
Esto coincide con lo que ya mostraba la Encuesta Nacional de Arroz Mecanizado del DANE el año pasado: menos hectáreas sembradas, pero producción relativamente estable gracias a mejoras en productividad. En el primer semestre de 2025 el área cayó 7,8 %, mientras la producción creció 1,8 %.
Eso indica que menos siembra no significa de inmediato menos arroz disponible. La variable crítica es el rendimiento por hectárea.
Si no falta arroz, ¿por qué el sector lleva meses en alerta? El trasfondo es la comercialización. Parte de la industria molinera suspendió compras de arroz paddy verde a comienzos de año. Los productores advertían que el precio no cubría costos y que existían inventarios que no se estaban absorbiendo.
Ante ese escenario, el Gobierno activó varias herramientas:
- Resolución 042 de 2026, que fija un precio obligatorio de compra bajo régimen de libertad regulada. Es un piso de protección regional que obliga a la industria a respetar un valor mínimo por tonelada.
- Resolución 043 de 2026, que establece un precio excepcional con apoyo directo del Estado. En este esquema, el productor recibe un complemento que puede llegar a COP 80.000 por tonelada para pequeños arroceros.
De este modo, el Estado asume la diferencia entre el precio regulado y el de mercado para evitar que el agricultor venda por debajo de costos.
El Ministerio también aclaró que la afectación actual es localizada en Córdoba, donde la emergencia climática impactó cultivos, “cada vez más recurrente y severa, así como de transformaciones profundas del territorio asociadas a grandes obras de infraestructura”, detalló.
El arroz es un cultivo estratégico, con consumo cercano a 46 kilos per cápita al año. Su estabilidad tiene impacto directo en la inflación y en la canasta básica.
El ciclo de intervenciones recientes (2025-2026)
- Régimen de libertad vigilada y luego libertad regulada de precios.
- Autorización de la SIC para fijar precios mínimos regionales.
- Solicitudes de Fedearroz para retirar inventarios y controlar contrabando.
- Reducción voluntaria de áreas de siembra para evitar sobreoferta.
- Ahora, apoyos directos y estructuración de un Fondo Nacional de Salvamento (FONSA).
El Ministerio concluyó que continuará sus compromisos con la estabilidad y producción arrocera en el mediano y largo plazo, “garantía permanente del abastecimiento de alimentos para todos los colombianos”.
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