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La “bazuca comercial” de Europa: el arma que Francia quiere sacar del armario frente a Trump

La amenaza de Donald Trump de imponer aranceles de hasta 25 % a países europeos por el pulso en torno a Groenlandia llevó a la UE a debatir la activación del Instrumento Anticoerción Económica, conocido como la “bazuca comercial”.

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19 de enero de 2026 - 10:00 p. m.
El presidente francés Emmanuel Macron tiene previsto solicitar la activación del llamado instrumento anticoerción de la Unión Europea. Por su parte, el canciller alemán Friederich Merz pide moderación.
El presidente francés Emmanuel Macron tiene previsto solicitar la activación del llamado instrumento anticoerción de la Unión Europea. Por su parte, el canciller alemán Friederich Merz pide moderación.
Foto: EFE - OLIVIER MATTHYS
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Europa tiene un botón rojo que casi nunca se toca. Emmanuel Macron acaba de sugerir que es hora de acercar el dedo.

La amenaza del presidente estadounidense Donald Trump de imponer aranceles de hasta 25 % a varios países europeos por el pulso en torno a Groenlandia empujó a la Unión Europea a debatir una herramienta que hasta ahora existía más en el papel que en la práctica: el Instrumento Anticoerción Económica, conocido en Bruselas como la “bazuca comercial”, el mecanismo más duro que ha diseñado la UE para responder cuando otro país usa el comercio como presión política.

El Instrumento Anticoerción (ACI, por sus siglas en inglés) fue aprobado en 2023, después de años en los que Europa comprobó que las reglas tradicionales del comercio internacional no siempre alcanzan para defenderse.

Su objetivo es disuadir y castigar la coerción económica (es decir, cuando un país amenaza o castiga comercialmente a otro para forzarlo a tomar una decisión política).

El abanico de medidas es amplio y va mucho más allá de subir aranceles:

  • imponer tarifas adicionales a productos importados;
  • restringir el comercio de servicios (financieros, tecnológicos, logísticos);
  • limitar el acceso de empresas extranjeras a contratos públicos;
  • bloquear inversiones o compras de empresas europeas;
  • exigir compensaciones económicas al país que ejerce la presión.

¿Por qué ahora vuelve a escena?

La chispa es Groenlandia. Trump anunció que castigará con aranceles a Dinamarca y a otros siete países europeos por oponerse a su idea de “comprar” o controlar el territorio ártico.

La respuesta europea ha sido inusualmente frontal. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, fue tajante: “Europa no se dejará chantajear”. Macron fue más allá y pidió formalmente preparar la activación del ACI, calificando la amenaza de “inaceptable”.

Groenlandia concentra intereses estratégicos clave: rutas marítimas emergentes, minerales críticos y posición militar en el Ártico. Lo que se discute es quién fija las reglas en un tablero donde también miran Rusia y China.

La “bazuca” no nació por Trump, aunque su sombra está en el origen. La UE empezó a diseñarla tras la primera presidencia del republicano, cuando las guerras arancelarias mostraron los límites de la diplomacia comercial clásica.

El impulso definitivo llegó en 2021, cuando China castigó a Lituania por estrechar lazos con Taiwán. Empresas lituanas vieron cómo sus productos quedaban bloqueados, contratos se congelaban y envíos desaparecían sin explicación formal.

Alemania, la mayor economía del bloque y altamente dependiente de las exportaciones, ha pedido moderación. Su canciller, Friedrich Merz, intenta frenar el impulso francés. Una escalada arancelaria podría golpear de lleno a su industria, justo cuando empieza a salir de años de estancamiento.

Otros países temen algo más profundo: que una guerra comercial termine contaminando la relación política y militar con Washington, incluida la cooperación en Ucrania.

El comercio entre la UE y EE. UU. mueve USD 1,8 billones al año. Cada día cruzan el Atlántico bienes y servicios por unos USD 5.000 millones. Cerrar un carril de ese flujo, como reconocen diplomáticos europeos, sería un golpe directo al crecimiento.

¿Y los mercados? Ya están reaccionando

Los futuros del S&P 500 caían casi un 1 %, mientras que los del Nasdaq 100 se hundían un 1,2 %. El Stoxx 600 de Europa se encaminaba a su peor jornada en dos meses, impulsado por pérdidas en acciones de lujo y del sector automotor. El oro superó los US$4.670 la onza. El dólar retrocedía un 0,3 % mientras el franco suizo superaba a las demás divisas. Los mercados de EE. UU. permanecen cerrados por un feriado público.

Por ahora, Europa dice que agotará la diplomacia. Nadie quiere apretar el botón primero. Pero el simple hecho de que la “bazuca comercial” esté sobre la mesa marca un cambio en el tablero del poder.

Durante décadas, las disputas entre aliados se resolvían con llamadas, cumbres y comunicados. Hoy, los aranceles y las amenazas vuelven a ser el idioma elegido.

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cesarc655(66636)Hace 1 hora
Los delincuentes no dialogan atracan, amenazan o chantajean.
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