
La inflación en Estados Unidos permaneció estable en agosto en la medición interanual, en 3,4% según el informe oficial publicado el viernes, un dato que alimenta las expectativas de que la Reserva Federal suba las tasas de interés la próxima semana.
Los nuevos datos mostraron que el índice de precios al consumo (IPC) se mantuvo estable en agosto, pero sigue considerablemente elevado en comparación al inicio del año y muy por encima del objetivo a largo plazo del 2% de la Reserva Federal.
En la comparación mes a mes, en tanto, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) subió a 0,4 % en agosto, frente a 0,1 % entre junio y julio.
El IPC suele ser una medición que captura la atención de analistas y funcionarios públicos, pero en meses recientes el indicador es escudriñado con particular interés por todo tipo de actores, pues de este depende en buena medida cuáles será el próximo paso de la Reserva Federal sobre sus tasas de interés, un tema que toca el peso del dólar a nivel mundial y que también repercute en asuntos como los bonos de deuda en EE.UU.
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Todos los ojos sobre la Fed
El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, enfrenta una intensa presión para aumentar las tasas de interés en la reunión de política monetaria de la próxima semana, después de que un esperado informe de inflación mostrara que los precios al consumidor en Estados Unidos volvieron a avanzar el mes pasado.
“Para la Fed, llegó la hora de actuar o callar”, escribió Omair Sharif, presidente y fundador de Inflation Insights LLC, en una nota a clientes.
La Fed subió las tasas por última vez hace tres años, al poner fin al ciclo de aumentos que inició durante la pandemia para combatir una fuerte alza de precios. Los tipos de interés se mantienen entre 3,50 % y 3,75 %.
Tras conocerse las nuevas cifras, los inversionistas dejaron claras sus expectativas. La probabilidad de un aumento de tasas en la reunión de la Fed del 15 y 16 de septiembre, según los futuros de fondos federales, saltó a más de 85 %, desde cerca de 70 % el jueves. También esperaban un segundo aumento de tasas para diciembre.
Antes del informe de inflación, las expectativas de un aumento de tasas de la Fed no eran tan elevadas entre los economistas que siguen al banco central. Pero después de la publicación, varios —incluidos los de TD Bank y JPMorgan Chase & Co.— cambiaron sus previsiones para anticipar un incremento.
Es probable que los inversionistas también estén teniendo en cuenta las propias palabras de Warsh en un discurso del 28 de agosto en Jackson Hole, Wyoming. Allí dijo que la inflación subyacente no había mejorado de manera significativa y agregó que los banqueros centrales tendrían “trabajo por hacer” si no recibían nuevas señales de que la inflación estaba encaminada hacia el objetivo de 2 % del banco central.
“No puedes dar un discurso como el que diste en Jackson Hole y luego no respaldar un aumento de tasas en la próxima reunión”, dijo Sharif.
El respaldo a un eventual aumento de tasas no sólo se siente entre analistas e inversionistas, sino que también puede rastrearse, en cierta medida, al interior de la propia Reserva Federal.
El apoyo a un aumento de tasas había ido creciendo dentro del banco central incluso cuando los funcionarios mantuvieron sin cambios la tasa de referencia durante cinco reuniones este año. Tres miembros de la Fed discreparon en julio y respaldaron un incremento de un cuarto de punto porcentual en esa reunión, y otros dos que no tenían derecho a voto dijeron que también habrían apoyado un aumento.
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Otro grupo de miembros de la Fed dijo que esperaba que la inflación subyacente se moderara en los próximos meses, aunque algunos reconocieron que necesitarían ver más evidencia de ello para respaldar que las tasas siguieran sin cambios.
Algunos miembros de la Fed han argumentado que el nivel actual de las tasas no está restringiendo la demanda tanto como se pensaba previamente. Y aunque los salarios no parecen estar aumentando la inflación, la tasa de desempleo es baja y se considera ampliamente estable.
Todo esto podría reforzar el argumento para que la Fed revierta los 75 puntos básicos de recortes de tasas que realizó el año pasado, cuando existía una mayor preocupación por una posible desaceleración del mercado laboral.
El choque con Trump
Un aumento de tasas también podría provocar la ira del presidente Donald Trump, quien nombró a Warsh y no ha dejado de pedir tasas de interés más bajas. La semana pasada amenazó con cortar el comercio con ciertos países si la Fed no reducía las tasas.
“Supongo que si la Fed hace un movimiento importante, el presidente tendrá algo que decir al respecto”, dijo Kevin Hassett, director del Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca, el viernes durante una entrevista con Michael McKee en Bloomberg TV.
Si Trump termina enfrentándose a Warsh, a quien la semana pasada siguió describiendo como el “gran nuevo líder” de la Fed, podría acabar teniendo más de un aumento de tasas que criticar.
Del lado de los consumidores, la situación tampoco le sonríe a Trump. La confianza de los estadounidenses en la economía se desplomó y se acerca a un mínimo histórico, según una encuesta publicada este viernes.
Un índice que mide la confianza del consumidor desde 1952, elaborado por la Universidad de Michigan, se situó en 47,8 puntos, cerca del mínimo de mayo pasado, cuando se situó en 44,8 puntos. Esto representa un descenso interanual de más del 13 %.
“Ante el aumento de los precios de los combustibles y las tensiones comerciales, los consumidores prevén que sus presupuestos se vean sometidos a una mayor presión”, declaró la directora de la encuesta, Joanne Hsu, citada en un comunicado de prensa.
El impacto de la guerra en Irán
La guerra contra Irán que Trump desencadenó el 28 de febrero junto a Israel ha provocado un repunte de la inflación en su propio país. Y la paciencia de los estadounidenses se acaba, al igual que la de los responsables de política monetaria.
El inicio del mes de septiembre estuvo marcado por una nueva disparada de los precios en las gasolineras, debido en particular a la reanudación de las hostilidades entre Washington y Teherán en torno al estratégico estrecho de Ormuz.
El diésel, combustible de tractores y camiones, batió un nuevo récord el viernes y superó el umbral simbólico de seis dólares por galón (3,8 litros), según los datos de la asociación automovilística estadounidense. Costaba alrededor de USD 3,5 a principios de año, antes del inicio de la guerra.
En tanto, el precio de la gasolina ha subido 44 % desde el inicio del conflicto.
Entre un diésel que ya supera los seis dólares y una confianza del consumidor que roza mínimos históricos, la Fed llega a su reunión de septiembre con poco espacio para la indecisión. Lo que decida Warsh, y cómo lo reciba Trump, se sabrá en menos de una semana.
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RICARDO(81050)•12 de septiembre de 2026 – 08:42Se viene más turbulencia para el mundo económico gringo y en general. La entrada de los hutíes al mapa de la guerra cerrando el otro estrecho llevó el barril de petróleo a U$ 104 el viernes. Irán está sabiendo como jugar sus cartas y quiere tener a Trump contra las cuerdas antes de noviembre. Abróchense los cinturones !!
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ROBERTO EMILIO(97545)•12 de septiembre de 2026 – 09:27Lamentablemente así será!
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Mario(196)•11 de septiembre de 2026 – 23:19USA: inflación 3.4% tasas de interés del banco central 3.5%. Colombia inflación 6%, tasas de interés de BanRepublica 11.25%. Colombia ganancias de los bancos por créditos 120billones en lo que va del año.