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La deuda externa no hace ruido cuando sube. Solo cobra. Y cada punto que avanza deja menos aire al presupuesto.
En octubre, la deuda externa bruta de Colombia alcanzó los USD 239.134 millones, según el Banco de la República. En un año aumentó más de USD 20.000 millones. El país pasó de deber el 52,8 % de todo lo que produce a deber el 54,9 % del PIB (Producto Interno Bruto, es decir, el tamaño total de la economía).
Esto significa que de cada 100 pesos que genera el país, casi 55 ya están comprometidos con acreedores externos.
El mayor crecimiento está en el sector público. En octubre, la deuda externa del Estado llegó a USD 145.430 millones, frente a USD 131.667 millones un año atrás. En términos del PIB, pasó de 31,8 % a 33,4 %.
Las implicaciones se verán en dos tiempos: en el corto plazo, con USD 1.252 millones, y largo plazo, USD 144.178 millones.
Eso reduce el riesgo inmediato de caja, pero fija compromisos pesados para los próximos años.
El sector privado también suma
Las empresas y hogares tampoco quedaron quietos. La deuda externa del sector privado subió a USD 93.724 millones, desde USD 87.271 millones en octubre de 2024. Representa el 21,5 % del PIB.
Aquí el reparto es más equilibrado:
- Corto plazo: USD 32.709 millones.
- Largo plazo: USD 61.015 millones.
¿Por qué importa el plazo?
Porque la deuda no pesa igual cuando vence mañana que cuando vence dentro de diez años. La deuda externa de corto plazo llegó a USD 33.960 millones, mientras la de largo plazo supera los USD 205.000 millones.
Eso compra tiempo, pero no soluciona el fondo del problema, porque sin disciplina fiscal el calendario se vuelve una trampa a contrarreloj.
Ese telón de fondo ayuda a entender la defensa del presidente Gustavo Petro del decreto de emergencia económica.
Petro sostuvo que, tras el hundimiento de la reforma tributaria en el Congreso, el Estado quedó con el bolsillo apretado para pagar sus deudas en mejores condiciones. Eso obligó a acudir al mercado interno a tasas cercanas al 13 %.
El decreto, explicó, permitió aumentar el recaudo vía impuestos extraordinarios a grandes patrimonios para reducir el déficit y mejorar la percepción de riesgo.
El resultado, dijo, se reflejó en la caída en las tasas y una respuesta favorable de los mercados.
La prueba fue la reciente emisión de casi USD 5.000 millones en bonos externos, una de las mayores en la historia del país. Hubo órdenes por más de USD 23.000 millones. Las tasas oscilaron entre 5,65 % y 6,75 %, con un costo promedio cercano al 5,93 %.
Sin embargo, pese a que la demanda fue alta, la deuda creció. Las obligaciones se desplazaron hacia 2029, 2031 y 2033. Y el país sigue sin grado de inversión.
Los mercados están dispuestos a prestar, con las calificadoras alertando el puntaje del país, una deuda que sube y un Estado sin oxígeno para evitar pagar intereses cada vez más caros.
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