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El dólar se sigue moviendo cómodo por debajo de los COP 3.700 y cerró la jornada de este viernes 30 de enero confirmando que, en el primer mes de 2026, la debilidad de la divisa estadounidense continúa siendo una señal persistente del mercado cambiario colombiano.
Durante la sesión del mercado spot este 30 de enero, la moneda abrió en COP 3.645. Al cierre de la jornada, el dólar marcó COP 3.690 en su cotización, tras alcanzar máximos de COP 3.700 y mínimos de COP 3.638.
Así las cosas, la jornada de viernes dejó al dólar con un alza considerable de COP 49 frente al cierre del jueves (COP 3.641).
Por su parte, la Tasa Representativa del Mercado (TRM) se ubicó en COP 3.661,29, con una caída de COP 4,68, equivalente a un descenso de 0,13 % frente al día anterior.
La tendencia bajista en la divisa se hace más evidente en la comparación anual: frente al 30 de enero de 2025, la TRM actual acumula una caída de 12,74 %, es decir, COP 534,31 menos. Si se compara con hace un mes (el 30 de diciembre de 2025), el retroceso es de 1,23 %, equivalente a COP 45,68.
Lo que está moviendo al dólar, dentro y fuera de Colombia
El comportamiento reciente del dólar responde a una combinación de factores internacionales y locales que han coincidido en las primeras semanas de 2026.
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En el frente externo, uno de los hitos clave fue la decisión del 28 de enero de la Reserva Federal, que optó por mantener sin cambios las tasas de interés.
Aunque la decisión estaba descontada por el mercado, el mensaje posterior reforzó la percepción de que el banco central no tiene prisa por endurecer la política monetaria y que el ciclo de recortes sigue siendo una posibilidad más adelante. Esa lectura se dio en un momento en el que el dólar ya venía mostrando señales de debilidad.
En los mercados volvió a ganar fuerza lo que los operadores denominan la “operación de depreciación”: apuestas a una caída prolongada del billete verde, en medio de tensiones fiscales, monetarias y políticas en Estados Unidos. El índice Bloomberg Dollar Spot ha acumulado retrocesos tanto en 2025 como en lo corrido de 2026, acompañado por ventas de dólares y de bonos del Tesoro, especialmente en los plazos más largos.
El tono político ha jugado un papel adicional. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha restado importancia a la depreciación del dólar y ha señalado que un tipo de cambio más bajo puede beneficiar a las empresas del país. Para el mercado, ese mensaje fue interpretado como una señal de tranquilidad frente a la debilidad de la moneda, lo que terminó de alimentar las posiciones bajistas.
A esto se suma la tensión entre la Casa Blanca y la Fed. Menos de 24 horas después de la decisión del 28 de enero, Trump volvió a criticar a Jerome Powell por mantener las tasas “demasiado altas”, mientras el banco central insistía en la necesidad de preservar su independencia. Esa fricción ha reforzado la percepción de incertidumbre sobre el rumbo de la política monetaria estadounidense.
En ese mismo frente, el presidente Donald Trump anunció su intención de nominar a Kevin Warsh como próximo presidente de la Reserva Federal. Tras conocerse la decisión, el dólar mantuvo sus ganancias y los futuros de las acciones estadounidenses profundizaron las caídas, reflejando la cautela de los inversionistas frente a un eventual cambio en el liderazgo del banco central.
Aunque Warsh fue históricamente visto como un funcionario cauteloso frente a la inflación, en el último año se alineó con Trump al defender tasas de interés más bajas. Para los operadores, su nominación reavivó el debate sobre la independencia de la Fed y el sesgo que podría adoptar la política monetaria en los próximos meses, en un momento en el que el dólar ya enfrenta un deterioro de confianza a nivel global.
En Colombia, ese telón de fondo internacional ha coincidido con factores locales que han fortalecido al peso. Entre ellos, los flujos de dólares asociados a las operaciones de financiamiento del Gobierno, la expectativa de monetizaciones derivadas de canjes de deuda y emisiones externas, y un diferencial de tasas que sigue haciendo atractiva la entrada de capitales hacia el mercado local.
La combinación de un dólar global más débil y flujos internos favorables ha contribuido a que la tasa de cambio se mantenga en niveles que no se veían desde hace varios años.
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