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Este jueves, la junta directiva del Banco de la República decidió mantener las tasas de interés en 11,25 %, después de los dos incrementos que hizo en enero y marzo.
La junta explicó en su comunicado que aunque los miembros tienen “opiniones diversas sobre la política monetaria, tomaron por consenso la decisión de mantener inalterada la tasa de interés en la búsqueda de lograr acuerdos en la actual coyuntura”.
La junta directiva tuvo en cuenta el comportamiento de la inflación, que en marzo se situó en 5,56 % (46 puntos básicos más que en diciembre), y de la inflación básica, sin alimentos ni regulados, que también aumentó y se ubicó en 5,8 % (80 puntos básicos por encima de diciembre).
Si bien las expectativas de inflación a un año o más se redujeron, las de finales de 2026 volvieron a aumentar.
Por otro lado, indicadores de seguimiento a la economía, como la demanda de energía, la producción manufacturera, el comercio minorista y el comercio exterior de bienes apuntan a que el crecimiento de la economía en el primer trimestre superaría el registrado en el último trimestre de 2025. La junta también resaltó que el empleo se mantiene dinámico en el país.
El Banco de la República advirtió que la prolongación del conflicto en Medio Oriente podría resultar en presiones al alza sobre los precios internacionales de la energía, los fertilizantes y los precios internacionales de algunos bienes; así como en el “apretamiento” de las condiciones financieras externas.
Teniendo en cuenta esas presiones, el Ministerio de Hacienda hizo un anuncio en la rueda de prensa: el precio de la gasolina subirá en COP 400 a partir del 1° de mayo.
Una reunión “constructiva”
Germán Ávila, ministro de Hacienda, aseguró que la reunión de la junta fue “constructiva”.
“Tuvimos la oportunidad de intercambiar las opiniones y diferencias que existen entre los miembros de la junta; el Gobierno ha insistido en buscar reducción de la tasa de interés para apoyar el crecimiento económico en un contexto complejo, con choques externos. Sin embargo, hemos considerado que en una coyuntura como la actual es conveniente darle una señal al país de que es posible buscar acuerdos”, afirmó el jefe de la cartera.
Ávila resaltó que el país haya “abierto el debate” sobre las decisiones que toma el Banco y aclaró que el Gobierno mantiene su postura de que es necesario bajar las tasas.
En esa misma línea, Leonardo Villar, gerente del Banco de la República, dijo que las diferencias se mantienen, pero que este jueves fueron “tramitadas” y que la decisión de mantener las tasas muestra la capacidad de buscar acuerdos incluso en momentos de tensión.
Agregó que fue posible un consenso teniendo en cuenta que las últimas dos reuniones hubo dos aumentos de 100 puntos básicos que dejaron la tasa de interés en un nivel restrictivo y que ayudará a bajar la inflación.
La próxima junta será a finales de junio. “Veremos en los próximos dos meses si la información ratifica que es necesario mover las tasas en alguna dirección o que se puede mantener en el nivel actual. En dos meses tendremos mucha información sobre la situación internacional, el mercado petrolero, el impacto del aumento de las tasas de interés que se hizo en enero y marzo. Y el proceso electoral habrá concluido para la próxima vez que tomemos decisiones de política monetaria”, dijo Villar.
El trasfondo de la decisión
La noticia llega en medio de una confrontación sin precedentes entre el Gobierno de Gustavo Petro y el Banco de la República. De hecho, en el último mes surgieron dudas sobre si el ministro de Hacienda realmente asistiría a esta junta.
El pasado 31 de marzo, cuando la junta decidió aumentar en 100 puntos básicos las tasas de interés, el jefe de la cartera se levantó de la reunión y convocó una rueda de prensa por separado. Ante los medios de comunicación, Ávila anunció una ruptura con la junta directiva, motivada por su descontento con la decisión de seguir subiendo las tasas.
En contexto: Suben las tasas de interés: cómo leer la crisis entre el Gobierno Petro y el Banrep
En su momento, se planteó que esa ruptura podría implicar la inasistencia del ministro a la junta de este jueves. En el artículo 35 del decreto 2520 de 1993, reglamentario de la Ley 31 de 1992, se estableció que la junta “solamente podrá sesionar, deliberar y decidir con la asistencia de por lo menos cinco de sus miembros, uno de los cuales deberá ser el ministro de Hacienda y Crédito Público, quien la presidirá”. Ese artículo fue demandado ante el Consejo de Estado.
Ávila explicó en la rueda de prensa de este jueves que decidió asistir porque “siempre es mejor buscar acuerdos y encuentros entre diferentes”.
En este contexto, el Gobierno de Gustavo Petro organizó un foro para hablar del rumbo de la política monetaria. Desde el Centro Cultural Gabriel García Márquez, expertos y representantes de organizaciones sociales cuestionaron los instrumentos de análisis que usa la junta directiva del Banco de la República, la meta de inflación y los aumentos en tasas de interés.
Lea también: Más allá de las tasas: el trasfondo del choque del Gobierno con el Banco de la República
Villar ha defendido en varios espacios (incluyendo un debate de control político en el Congreso) que la decisión de subir las tasas de interés fue “dolorosa”, pero necesaria, considerando que la inflación lleva cinco años por fuera de la meta del 3 % y que las expectativas inflacionarias se dispararon en diciembre, después de que el gobierno decidió aumentar en 23 % el salario mínimo para este año.
¿Cuál es el papel de las tasas de interés en la economía?
El banco central de un país es conocido, entre otros términos, como el “banco de bancos” porque el Emisor les presta dinero a los demás actores del sistema financiero.
Entre otros factores, es por este papel que la tasa de referencia de política monetaria es clave para toda la economía: si el Emisor sube su tasa de interés, los demás bancos tendrán presión para prestarles a los ciudadanos y empresas a mayores tasas también.
El aumento de tasas tiene la intención teórica de encarecer los créditos, lo que a su vez influye en las decisiones de consumo de las personas: ante mayores tasas de interés, mejor no endeudarse para comprar esa moto, carro, casa.
Estas decisiones, colectivamente hablando, pueden ponerle un freno a la demanda, lo que a su vez puede terminar por bajar los precios de algunos bienes y, por ese camino, empujar hacia abajo la inflación. Sin embargo, el ministro de Hacienda ha cuestionado el rol de las tasas en el contexto actual porque, sostiene, el choque es de oferta y no de demanda.
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