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El mercado cambiario cerró 2025 con un balance favorable para el peso colombiano y adverso para el dólar, por decir lo menos.
Al mirar el 2025 como quien mira un álbum de fotos, la divisa estadounidense inició el año en niveles elevados: la primera TRM de 2025, el 3 de enero, fue de COP 4.410,50. Desde entonces, la tasa de cambio siguió una tendencia descendente que se fue consolidando a lo largo del año, hasta cerrar diciembre cerca de los COP 3.750, uno de los niveles más bajos del año.
El arranque de 2026, por ahora, mantiene ese tono, aunque con señales de cautela. Al cierre del viernes 2 de enero, la cotización del dólar en el mercado spot terminó en COP 3.772, mientras que la Tasa Representativa del Mercado (TRM) vigente para este 4 y 5 de enero es de COP 3.790,77.
Así las cosas, los primeros días de 2026 combinan un dólar todavía bajo frente a los niveles de inicios de 2025, pero en un entorno internacional más incierto. En la semana que inicia este 5 de enero, la atención del mercado se concentra en cómo reaccionarán el petróleo y las monedas emergentes tras los recientes acontecimientos en Venezuela.
¿Por qué el dólar cayó en 2025?
La caída del dólar en Colombia durante 2025 respondió a una combinación de factores globales y locales que, ciertamente, fortalecieron al peso colombiano.
En el frente internacional, el principal motor fue la debilidad del dólar a nivel global, en un contexto marcado por expectativas de recortes de tasas de interés en Estados Unidos y una inflación que se moderó más rápido de lo previsto, lo que redujo el atractivo relativo de la moneda estadounidense frente a otras divisas.
A este escenario se sumó un mayor apetito por riesgo de los inversionistas. Como ha explicado Sebastián Chacón Marín, director de la Escuela de Negocios y Desarrollo Internacional del Politécnico Grancolombiano, durante buena parte de 2025 los flujos de capital se orientaron hacia economías emergentes como Colombia, que ofrecían tasas de interés más altas frente a países desarrollados, cuyos ciclos monetarios estaban más avanzados. Esa búsqueda de rendimiento favoreció la entrada de dólares al país y presionó a la baja la tasa de cambio.
En el plano local, varios factores reforzaron esa tendencia. Chacón ha señalado que las remesas alcanzaron niveles históricamente altos, lo que incrementó la oferta de divisas en el mercado cambiario.
A esto se sumó la decisión del Banco de la República de mantener su tasa de intervención en 9,25 %, ampliando el diferencial de tasas de interés frente a economías desarrolladas y sosteniendo el atractivo del peso colombiano. Además, movimientos del Gobierno relacionados con el manejo y la monetización de la deuda pública también incidieron en la dinámica cambiaria.
El resultado fue un año en el que el dólar pasó de niveles superiores a los COP 4.400 a moverse por debajo de los COP 3.800 hacia el cierre de 2025. Un ajuste significativo que explica por qué el peso colombiano ganó terreno, pero que, como advierten distintos analistas, deja abierta la discusión sobre la sostenibilidad de esa apreciación en un 2026 marcado por mayor incertidumbre.
La incertidumbre que se cierne sobre 2026
Por más cliché que resulte hablar de “incertidumbre” al inicio de un año, lo cierto es que el arranque de 2026 coincide con hechos que el mercado no puede ignorar.
En los últimos días, Estados Unidos ejecutó una operación en Venezuela que derivó en la captura de Nicolás Maduro y reactivó un frente geopolítico con implicaciones directas sobre el petróleo, el comercio de crudo y el apetito por riesgo a nivel global.
El foco de los mercados, por lo pronto, se concentra en el sector energético venezolano.
El presidente Donald Trump señaló durante una rueda de prensa que empresas estadounidenses participarán en la reconstrucción de una infraestructura hoy profundamente deteriorada. Un proceso que, según analistas, tomaría años y requeriría inversiones multimillonarias.
En lo inmediato, la reacción se reflejó en el precio del crudo. Tras conocerse las consecuencias de la operación de Estados Unidos en Venezuela, el precio internacional del petróleo (en su cotización Brent) retrocedió hacia los US 60 por barril y el WTI se movió cerca de los US 57, en un mercado que ya enfrenta un escenario de exceso de oferta y en el que la OPEP+ decidió mantener sin cambios sus planes de producción en el primer trimestre del año.
Bloomberg ha señalado que, aun con cambios políticos en Venezuela, la capacidad del país para aumentar rápidamente su oferta es limitada. Ese diagnóstico es compartido por Goldman Sachs, que advierte que cualquier recuperación de la producción venezolana sería gradual y parcial, dadas las condiciones de la infraestructura y la necesidad de fuertes incentivos para atraer inversión.
De ahí que Goldman Sachs no ha modificado sus proyecciones de precios para 2026, pero sí alertó que, en el largo plazo, una mayor oferta desde Venezuela podría añadir presiones a la baja sobre el crudo a partir de 2027.
Para el mercado cambiario colombiano, el efecto de lo ocurrido en Venezuela no será inmediato, pero sí relevante.
Episodios como el de una intervención militar de Estados Unidos a un país (que, precisamente, tiene las reservas de petróleo más grandes del mundo) tienden a afectar el apetito por riesgo de los inversionistas y a generar movimientos conservadores en los activos financieros.
En esta línea, lo ocurrido en Venezuela se traducirá en mayor volatilidad del dólar, especialmente en las primeras jornadas tras eventos de alto impacto geopolítico como este.
Algunos datos ya reflejan ese clima de cautela. Entre el viernes 2 de enero y el domingo 4 de enero, el dólar en casas de cambio en Colombia mostró leves alzas: el precio promedio de compra se ubicó en COP 3.667, con un incremento de 0,27 %, mientras que el de venta llegó a COP 3.833, con una variación de 0,26 %.
Las apuestas del mercado para el dólar en 2026
De cara a 2026, el consenso del mercado apunta a un escenario distinto al de 2025. Tras un año de apreciación del peso, los analistas anticipan que la tasa de cambio podría moverse en niveles más altos en promedio.
El cambio de tono responde a una combinación de factores: mayor incertidumbre externa, riesgos fiscales en Colombia y un año electoral que puede derivar en mayor volatilidad del mercado cambiario.
Iván Torroledo, cofundador de Littio, ha señalado que el comportamiento del dólar en 2026 estará fuertemente condicionado por factores externos como la trayectoria de las tasas de interés en Estados Unidos, el precio del petróleo y los episodios de tensión geopolítica.
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El analista advierte que el dólar podría registrar repuntes puntuales, especialmente en momentos de menor apetito por riesgo, sin que ello implique un regreso a los niveles vistos a comienzos de 2025.
El centro de pensamiento Fedesarrollo también anticipa presiones de depreciación del peso. El centro de pensamiento advierte que los riesgos fiscales y la incertidumbre de política económica asociada al año electoral podrían pesar sobre el peso colombiano en 2026, incluso en un escenario de política monetaria relativamente restrictiva.
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Las principales proyecciones para el dólar en 2026 son:
- Fedesarrollo: tasa de cambio promedio de COP 3.943.
- Banco de Bogotá: proyecciones alrededor de los COP 3.900.
- DAVIbank: estima un nivel cercano a COP 4.045.
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