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Una de las primeras cosas que advierte Stéphanie Lavaux cuando se le pregunta cómo recibe la Universidad del Rosario es que todavía no tiene las cifras claras, pues lleva apenas dos días en el cargo. Aun así, no duda en asegurar que hubo una “recuperación financiera absoluta y total”, que la operación ya no da déficit sino superávit y que hoy es una universidad “hipersana”, a pesar de que hace apenas dos años estaba en el centro de una de las crisis financieras más fuertes de sus 372 años de historia.
En abril de 2024, como lo contamos en estas páginas, la Consiliatura de la Universidad del Rosario desvinculó al rector Alejandro Cheyne en medio de cuestionamientos por los resultados financieros, posibles conflictos de interés y el malestar de buena parte de la comunidad. Según un análisis de profesores, las deudas empezaron a pesar desde 2022, tras un préstamo de COP 67.000 millones. Ana Isabel Gómez, la primera mujer en dirigir el claustro, asumió las riendas para afrontar en solo dos años esa crisis.
Ahora Lavaux, politóloga francesa que se formó como directiva en la Universidad del Rosario y llega desde la vicerrectoría académica de la Uniminuto, recibe la universidad con un discurso que promete una “revolución científica”, una nueva Expedición Botánica y el título de la más innovadora de América Latina. En entrevista con El Espectador, explica cómo cumplirá estas metas, si llevará al Rosario el modelo virtual que creció bajo su gestión en Uniminuto y responde por qué en la posesión agradeció al vicepresidente José Manuel Restrepo y cómo evitará que el claustro se politice.
La rectora Ana Isabel Gómez se despidió diciendo que entregó una universidad distinta a la que recibió, transformada y con esperanza. ¿Cómo recibe la institución? ¿Persisten las deudas?
No tengo todavía las cifras claras, porque me posesioné el lunes. Te puedo decir algunas cosas que son importantes. Recibo una universidad que ya terminó esta transición después de la crisis que tuvo y esto se lo agradezco al equipo que estuvo al frente en estos años. Hubo recuperación financiera absoluta y total; es decir, que esta universidad volvió a ser estable, que permita invertir en calidad, en el talento de sus estudiantes y de sus profesores. La operación ya no vuelve a tener déficit, sino superávit, y ya no hablamos de crisis financiera.
Además, hubo una reducción de la deuda y se puede decir que es una universidad hipersana en sus finanzas, en su sostenibilidad y que contó con una comunidad que hizo frente. Todos estos factores nos permiten pensar en una institución que puede ser sostenible, incluso frente a los retos de disminución de matrícula y de retracción demográfica.
¿Cómo enfrentar esos retos frente a un panorama donde cada vez se inscriben menos estudiantes?
Este es un tema difícil y no solo en Colombia, sino en todo el mundo. Además, hay un factor que pasamos por alto y es que durante décadas vendieron la idea de que era el país más joven, más dinámico demográficamente, y esto hizo que este despertar fuera duro. Y acá hay una tormenta perfecta, que están sufriendo todas las universidades.
El primer elemento es la reducción drástica de la población; luego está que la población bachiller no necesariamente está convencida de que quiere ir a estudiar carreras universitarias. Y, finalmente, está que no se están graduando del colegio. Cuando juntas todo esto, dices que es un buen momento para transformar la universidad y es un reto de atracción dentro de una tormenta perfecta.
Entonces, ¿cómo podría ser más “atractiva” esa oferta de la Universidad del Rosario?
Lo importante es volver a traer un talento para que permita a la universidad ejercer su rol en la sociedad. Para ello, debemos cuestionarnos fuertemente sobre qué queremos aportar y ofrecer a estas nuevas generaciones, que buscan seguramente otras cosas o que no están tan seguros de que la universidad les pueda ubicar bien en la sociedad o en cuestión de empleabilidad.
Si bien llevo solo un par de días, ya estamos montando una propuesta para poder hacer que el estudiante ingrese, estudie un año en las aulas, con un modelo un poco más tradicional y, a partir del segundo año, si quiere, entra en otro modelo pedagógico, donde podrá montar su empresa con todo el apoyo de la institución. Es una apuesta al talento y nace de mi convicción de que Colombia tiene un talento grande. La responsabilidad de todos los planteles es estar al lado de los alumnos y no solamente decir: "Entras y te gradúas”.
El día en que la designan rectora, la comunidad vio con buenos ojos el anuncio. ¿Cómo ha sido esa recepción?
Me siento tan rosarista, aunque sé que soy francesa y que no me titulé aquí, pero a muchos de estos estudiantes los formé. La vida no me dio la suerte de ser mamá biológicamente hablando; sin embargo, creo que tengo 20. 000 hijos. Les di tan duro porque soy superexigente conmigo, con la gente que trabaja conmigo y con mis estudiantes. Y nace de una profunda convicción de que ellos pueden.
De hecho, cuando fui docente, montamos simulaciones de modelos de Naciones Unidas y, pedagógicamente hablando, jugamos a ser embajadores de Colombia o de cualquier país para luego ir a “pelear” ese modelo. Fuimos a la Universidad de Harvard y mis alumnos llegaban diciendo que se querían esconder debajo del tapete, porque nos iba a ir mal. Ganamos muchas veces. Al final, creo que uno los ayuda dándoles momentos y experiencias memorables; por eso me recuerdan con cariño.
Hablando de las apuestas que quieres hacer en la Universidad del Rosario, en el discurso habla de una “revolución científica”. ¿Cuál será la clave? Del presupuesto, ¿cuánto se destina a investigación?
No lo sé, porque todavía no he llegado al empalme presupuestal. Pero sí sé que es una cifra amplia, porque invertimos en infraestructura y en capital humano. Tenemos casi 300 profesores de carrera que hacen investigación en lo cotidiano. Lo que tenemos verdaderamente que hacer es buscar cómo la ciencia genere para las comunidades, los territorios y las personas cambios reales de condiciones. Solamente ahí la investigación puede tener sentido y relevancia.
Para ello, quiero lanzar un programa en el cual podamos tener fellows internacionales, que invirtamos para que ellos se puedan formar, sobre todo en doctorado. Es muy triste ver el número de doctores que Colombia saca por año; nos debe dar a todos vergüenza. De hecho, cuando hablaba de la próxima revolución científica, también hago referencia al lanzar una nueva expedición botánica para el siglo XXI.
Quizás esta es una de las partes que más llamó la atención del discurso. ¿A qué se hace referencia con eso de la nueva expedición botánica para el siglo XXI?
A veces me preguntan si es que vamos a salir a recolectar especímenes y no, no es la réplica de la Expedición Botánica original. Es más bien hacer consciente a esta sociedad de hoy de lo que fue la Expedición Botánica, como el nacimiento de la ciencia moderna en Colombia. Y se originó aquí en la Universidad del Rosario. Lo que buscamos es la creación, donde se mezclen la ciencia, el arte y otros conocimientos para hacer accesibles a la sociedad los hallazgos y los descubrimientos científicos.
Lo que queremos es que, a través de misiones temáticas, volvamos a revolucionar y a repensar soluciones a los problemas que aquejan a esta sociedad y que tienen eco a nivel mundial. Vamos a empezar con una inversión de COP 3.000 millones, que nos permite engranar cosas. Por eso vamos a ir a buscar grandes filántropos, donantes, aliados públicos, privados, nacionales e internacionales.
En la crisis de 2024, los estudiantes, docentes y trabajadores pidieron publicar los estados financieros. ¿Cómo recuperar la confianza de la comunidad?
Desde 2024 hay una transparencia absoluta y total. Además, tenemos un síndico, Miguel Diago, que se mantendrá para estos próximos cuatro años. Lo único que puedo decir es que cualquier persona que quiera saber más siempre va a encontrar puertas abiertas con él para mirar todas las cuentas. Un ejemplo de lo que queremos lograr con el ejercicio de transparencia es abrir la oficina del rector de la Universidad del Rosario. Si queremos ser transparentes, tenemos que habitar todos el mismo hábitat.
¿Qué lecciones se pueden aprender de esa crisis?
Voy a sentarme a escuchar a todos los estamentos (egresados, estudiantes, profesores, funcionarios), y una de las preguntas que les tengo preparadas es qué lecciones traen de la crisis, porque, cuando explotó, ya no estaba. Para mí es clave tener en cuenta que tenemos que aprender de esta situación, sistematizar estos aprendizajes. Una de las prácticas más sanas de gestión es empezar a entender qué fue lo que sucedió, por qué sucedió y qué podemos hacer para garantizar que no vuelva a suceder y, para ello, nos van a ayudar las nuevas constituciones de la universidad.
Como parte de esa crisis, despidieron a varios maestros. ¿Cómo garantizar que en esa apuesta de innovación no se reduzca la planta docente?
Todos tenemos un mismo reto y es hacer crecer la matrícula en la Universidad del Rosario. También está el paso a nuevos formatos, nuevas audiencias y por eso hablo de multiuniversidad, donde sea para múltiples públicos. En mi apuesta quiero profesores que de verdad cambien la forma de enseñar en su ejercicio, que vayan a buscar los mejores aliados internacionales para sacar los mayores proyectos de investigación, que vayan a cualquier rincón de Colombia a hablar con su población para conocer sus problemas y ponerse a su servicio, que puedan sacar a las nuevas generaciones con espíritu crítico.
Quiero profesores que enseñen la belleza de la imperfección. Ahí tendrán todo el espacio. Además, contarán con más espacios de participación, porque vamos a crear un consejo general académico, donde van a poder expresarse y tomar decisiones sobre la vida académica de esta institución. Pero, si sigue cayendo la matrícula, si no nos preocupamos para traer todo un público, no puede ser una universidad solamente de docentes. Necesito un justo equilibrio.
Como vicerrectora académica en la Uniminuto, le apostó a la virtualidad masiva. ¿En algún momento ha pensado en replicar ese modelo en el Rosario?
No es muy replicable. En Uniminuto son 105.000 estudiantes, de los cuales había más de 30.000 en la modalidad virtual. Cuando arrancamos, eran 1.000 de forma remota. Creo en la unicidad de cada universidad y uno aprende, pero lo ideal no es clonar. Sí considero que debemos estar presentes en el segmento virtual, con la calidad y el sello de la institución. Vamos a trabajar para lograrlo.
A mí me eriza el pelo cuando me dicen que la educación virtual es de menor calidad, porque no es cierto y, para ello, se deben tener en cuenta una serie de riesgos, como los asociados con un menor desempeño académico, profesores no formados para la modalidad o mayor deserción. Se debe tomar en serio este tipo de educación para que estos factores no se materialicen. La Universidad de Rosario va a tener que inventar su nuevo modelo de educación virtual, que no sea un clon de la educación presencial.
Durante su posesión estuvo el vicepresidente José Manuel Restrepo, quien fue exrector de la universidad. De hecho, le agradeció en el discurso. ¿Cómo no politizar la institución?
A través de eventos, en los cuales demos lugar a todas las voces más diversas de este país y del mundo. Aunque él fue en calidad de vicepresidente, les voy a ser sincera y es que, ante cualquier cosa, fue mi rector. Para mí también tuvo un significado más allá de su figura política, pues es una persona con la cual compartí una visión de educación superior osada, audaz, volcada en el bien de cada uno de los estudiantes. Quise anclar el final de mi discurso a una lucha por la libertad intelectual y por la autonomía universitaria. Creo que eso es lo que protege la polarización.
Si bien debemos abrir las puertas a todas las voces, tenemos que mantener la independencia de criterio. De hecho, voy a proponerle darle el doctorado honoris causa de la Universidad del Rosario a Denis Mukwege, un ginecólogo que pasó toda su vida reconstruyendo biológicamente a las mujeres afectadas en África en zonas de conflicto.
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mauricio(8641)•28 de octubre de 2026 – 20:52Stéphanie es la persona más autorizada para este nuevo enfoque. Propongo un breve curso de astronomía con el Gimnasio Campestre para que estudianres rosaristas conozcan y disfruten el telescopio de este plantel educativo del cual se graduó el actual vicepresidente José Manuel Restrepo. La más manera más corta de abrir la mente de los dirigentes de los países con mayor poder militar, es mostrando la inmensidad del cosmos ante la pequeñez terrenal. Mauricio Luna Bisbal.
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mauricio(8641)•28 de octubre de 2026 – 20:40La educación creativa debe ser homeostática y cuántica para lograr niveles superiores de organización social, partiendo de una situación de equilibrio y mínima excitación o violencia. La cultura política ha de ser anti-caudillista y con visión de trabajo compartido. El hombre de Estado debe tener una dimensión planetaria y cósmica. Las leyes homeostáticas y cuánticas también se cumplen en el cosmos, no solo en este planeta, sin políticos parroquiales y glotones. Mauricio Luna Bisbal.