
Antonio Caballero preparaba un nuevo artículo sobre la retirada de Estados Unidos en Afganistán tres semanas antes de morir. Hasta sus últimos momentos el trabajo fue prioridad. Escribir fue algo que pudo hacer hasta el final de sus días; dibujar, por la pérdida de movimiento y sensibilidad en sus manos, fue algo a lo que sí tuvo que renunciar mucho antes, y eso, recuerda su hija, Isabel Caballero, lo frustró en demasía, pues toda la vida había plasmado sus pensamientos en sus dibujos y caricaturas; incluso muchas veces lo hizo primero en ese formato y luego sí pasaba a escribirlos.
“Es muchísimo lo que trabajó mi papá. Él siempre hacía chistes de que era muy perezoso porque le gustaba dormir hasta tarde, pero trabajó sin parar toda su vida”, dijo Isabel Caballero en entrevista para El Espectador.
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Entre risas y algunos silencios, Isabel Caballero se toma su tiempo para responder sobre las memorias que conserva de la relación con su papá. Durante gran parte de su infancia, las cartas entre ambos hicieron que el vínculo fuera más cercano de lo que los miles de kilómetros entre España y Colombia podían permitir. “Era una relación muy cercana, muy cariñosa. Me mandaba cartas con dibujos divinos y chistosos”, recordó.
“Y, pues claro, el teléfono. ¿Te imaginas? En esa época el teléfono era poco, era carísimo y era como una llamada de vez en cuando. Se oía lejos, se oía mal. Yo iba a visitarlo una vez al año, en diciembre. A pesar de la distancia, creamos una relación muy cariñosa”. Isabel también reconoció que ya en su adultez y al regreso de Antonio Caballero a Colombia, la relación entre ambos se hizo más cotidiana por la misma cercanía y por los cambios que el tiempo trajo consigo. Mientras a su papá le costaban, a ella se le hacían más sencillos de manejar.
“Yo salía a comer con mi papá todas las semanas, normalmente los viernes por la noche. Entonces la gente me miraba chistoso, pensando como: ‘¿Esta podría ser la hija?’. Después terminé ayudándole con la tecnología. Él no la abrazó muy emocionado, no fue muy rápido en abrazar la tecnología, los computadores. Entonces yo terminaba yendo a la casa a ayudarle a destrabar algo”, rememoró.
Escuchar a Isabel Caballero hablar de su padre da la sensación de que a pesar de que el tiempo siga pasando, ella lo seguirá extrañando como si el vacío fuera reciente. Los duelos no tienen fecha de caducidad ni una sola forma de realizarse, y menos cuando se trata de un personaje auténtico que dejó su sello más personal en una obra que sigue vigente.
“Creo que la voz de mi papá hace mucha falta. La voz crítica. Con el gobierno pasado, el primer gobierno de izquierda, muchas de las personas de izquierda tal vez contuvieron muchas críticas merecidas. Y ahora, pues con este gobierno de ultraderecha, ya saben qué es lo que estaría pensando mi papá al respecto. Pero sí falta como esa voz que no puedes acusar de nunca haber estado del lado del otro, porque siempre ha criticado todos los lados. Hoy, con lo que ha pasado con los medios y con las redes, todo se ha desperdigado, ¿no? Llegan tal vez a menos personas. Claro, eso no tiene que ver con mi papá, sino con una dinámica de los medios y de las redes actuales. Pero como mi papá venía de esa época anterior, de tener ese oído de todo el país, creo que sí les hace mucha falta. Y a mí me hace falta como hija”.
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Isabel Caballero también rememora que su papá dibujó todo lo que pudo. Alrededor de su escritorio siempre había “papelitos”, cuadernos pequeños y grandes en los que dibujaba y hacía bocetos de cualquier cosa que veía, desde una mata en un jardín, la fruta en un mesón, hasta los rostros de sus amigos. “Casi todos los amigos de Europa tienen uno y guardan esos dibujos que mi papá les hacía. Y justamente en el libro de ‘Mientras pasaba por ahí’ quisimos recoger eso y hay un cuadernillo de dibujos mostrando cómo, cuando mi papá iba a las exposiciones sobre las que iba a escribir estos artículos, llevaba su cuadernito y, además de tomar notas sobre la exposición, hacía pequeños bocetos de los cuadros o las estatuas o lo que fuera que estuviera viendo. Incluso los hacía en esfero y después llegaba a su casa a ponerles color con acuarelas. O sea, solo por el gusto de hacerlo. Eso no era una necesidad para el boceto o para el artículo que tenía que escribir, sino simplemente por el puro placer de terminar el dibujo”.
Isabel reconoció que el trabajo de organizar el archivo ha sido “abrumador”. “Me pongo a organizar el archivo y me quedo leyendo, me entra la nostalgia y no avanzo. Pero estamos en ese trabajo para reorganizar y rescatar cosas. Lo que agregamos en la edición especial de ‘Sin remedio’ son cosas que encontramos ahí, entre las cajas muy desordenadas de mi papá. No era una persona ordenada. Entonces esto es como el caos primigenio. Es gigantesco: 60 años publicando”.
Escribir, dibujar, pero también leer obsesivamente. Antonio Caballero recibía diariamente El Espectador, El Tiempo, El Nuevo Siglo, entre otros periódicos, así como también revisaba constantemente medios como The New York Times, The Guardian, y demás. “Eso sí creo que era una obsesión: tanto leer para escribir, para opinar, para tomar notas de qué iba a opinar sobre temas de geopolítica internacional. Y creo que él no lo hubiera soltado hasta el final. Era parte de su forma de ser, de su personalidad, querer seguir leyendo y estar enterado de lo que estaba pasando. Mi papá siempre hacía el chiste de que él siempre escribía las mismas dos o tres columnas. Siempre escribía del mismo tema: las drogas, Estados Unidos, y son temas que siguen vigentes”.
“Una voz única”, dijo Isabel sobre el estilo de su papá. En tiempos de inteligencia artificial y en los que el tono para decir las cosas parece calcado, su hija tiene la certeza de que lo que hizo y dijo Antonio Caballero no se parece en nada a lo de hoy. Volver a él, a sus caricaturas y textos, es reconstruir un espejo en el cual mirarnos para recordar que la disciplina, la obsesión y la pasión forman la ecuación necesaria para crear una voz y hacer eco de ella en las discusiones que necesitamos como país, y que por su misma fuerza se abrirán campo en la historia.
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Alberto(3788)•11 de septiembre de 2026 – 18:17Hoy hace más falta que nunca.
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Oscar(23665)•11 de septiembre de 2026 – 11:36Recuerdo una caricatura genial en la revista Alternativa:" Pensamiento político de Turbay Ayala….Página en blanco".
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Julio César(16529)•11 de septiembre de 2026 – 07:02Por la diversidad de contenidos, la agilidad del estilo y la agudeza de sus conjeturas, Antonio Caballero es uno de los mejores ensayistas de la historia de la literatura. Julio César Londoño
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Omaira R(32074)•10 de septiembre de 2026 – 19:33Utilizaba sus columnas en mis clases , tremendo referente de escritura. Comentarlas entre amigos era una delicia de plan.
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Lola(15127)•10 de septiembre de 2026 – 16:19Antonio Caballero fue para mí un maestro. Lo poco que sé escribir y leer se lo debo mucho a él. Nunca me perdía cada domingo su columna de la revista Semana. Otrora gran revista, hoy convertida en cloaca. Me hubiera gustado haber leído sus opiniones sobre el primer gobierno de izquierda en la historia del país y Gustavo Petro, quien a pesar de sus errores hizo un buen gobierno y cumplió el sueño por el cual muchos lucharon y fueron asesinados.
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Marco Antonio(88477)•10 de septiembre de 2026 – 16:06Le tengo mucho que agradecer a los escritos de don Antonio Caballero.
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EVARISTO(99712)•10 de septiembre de 2026 – 15:31Extrañándolo
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Lola(15127)•10 de septiembre de 2026 – 16:13Mucho.
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Alvaro(38833)•10 de septiembre de 2026 – 15:05Se le echa de menos por la acidez de sus escritos. Lo único censurable fue su afición por los toros
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Lalo(70277)•10 de septiembre de 2026 – 20:59Lo de censurable es una mera opinión, igual que la contraria.
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juan david(9371)•10 de septiembre de 2026 – 13:48Gran personaje.
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ricardo alberto(9sl5l)•10 de septiembre de 2026 – 11:58Muchísima falta ! Dianita, solo Dios cambiara un corazón gelido, necio y dañado como el tuyo …
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diana carolina(85842)•10 de septiembre de 2026 – 11:26Caballero era una basura, siempre estaba contra de Colombia y a favor de los grupos narcoterroristas comunistas que nacieron en Cuba con décadas desangrando nuestro país, por eso que se siga pudriendo en el infierno
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Fernando(18043)•10 de septiembre de 2026 – 17:59Las críticas dicen más de quien las dice que de quien la recibe. Por el comentario de la señora Diana Carolina se nota que siempre estuvo pendiente de los escritos de Caballero, pero leía muy mal, de allí su miserable comentario.
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Fernando(18043)•10 de septiembre de 2026 – 17:59Las críticas dicen más de quien las dice que de quien la recibe. Por el comentario de la señora Diana Carolina se nota que siempre estuvo pendiente de los escritos de Caballero, pero leía muy mal, de allí su miserable comentario.
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Alvaro(38833)•10 de septiembre de 2026 – 15:03Respeto señora, creo que Usted no leyó ni conoció lo que Caballero escribió, fue crítico con todo el mundo. Le recomiendo el artículo que, en su momento, escribió sobre el señor Petro para vea su talante
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Helga(emcod)•10 de septiembre de 2026 – 14:16La gente cuando habla, habla más de sí misma que de los otros. Así que todo está dicho. Da lástima esta señora resentida.
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daniel(84992)•10 de septiembre de 2026 – 12:04Comprendo la basura que escribes, CaCarolina. Desee que te declaraste rendida admiradora del excremental Apenitas está todo dicho….
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Felipe(18091)•10 de septiembre de 2026 – 10:59¡gran personaje! Y verdad que hace falta una voz como la suya
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Felipe(18091)•10 de septiembre de 2026 – 10:59¡gran personaje! Y verdad que hace falta una voz como la suya
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Ana(0bhb2)•10 de septiembre de 2026 – 10:15diana carolina, ¿Ud. conoció a Antonio Caballero, compartió caviar con él, vio sus extractos bancarios, apreció su calidad humana? Sus comentarios vomitan odio y virulencia, como si nunca hubiera podido pero si querido, probar el caviar. Su vida personal, ciudadana, no amerita "la paila mocha", que de paso le cuento, no existe. Mi saludo respetuoso para Isabel y la memoria de un gran hombre que no vivió a costillas del Estado.
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diana carolina(85842)•10 de septiembre de 2026 – 09:32Otro ricachón comunista de caviar de esas familias privilegiadas a punta de contratos con el Estado, debe estar en este momento asándose en el quinto pailón del infierno
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Aurora Elena(i92pq)•10 de septiembre de 2026 – 09:22Esa voz disidente y ácida hace falta.