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Grietas que atraviesan las paredes, techos desprendidos, escombros sobre el piso y piezas que quedaron expuestas o bajo los restos de las estructuras que se cayeron. Así se ven algunos de los museos del país, ocho días después del terremoto que dejó una tragedia de la que el país todavía no sabe cuánto tiempo le tomará recuperarse.
Óscar Gaona, presidente de la Junta Directiva de ICOM Colombia, explica a El Espectador que —según el balance del Ministerio de las Culturas— hasta ahora se han reportado entre 22 y 24 museos afectados en el Viejo Caldas, Valle del Cauca, Cauca y Chocó. Es una cifra que puede aumentar a medida que avance el levantamiento de información y lleguen nuevos reportes.
En algunas zonas, incluso, aún no hay datos suficientes para establecer el estado real de los museos. “No necesariamente es porque los sitios estén lejos, como sucede en el Chocó, que es una dificultad que todos sabemos y conocemos de las vulnerabilidades y problemas que hay allá. En algunos casos, hay reportes muy informales de personas que valoran el tema cultural o que lo reconocen. A veces pasan por el frente un lugar y pues envían el reporte, una foto, pero no más”, señala Gaona.
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A eso se suma que algunos especialistas, que sí podrían evaluar los daños, están atendiendo primero a sus familiares y a su propia salud.
Los daños en los museos
Los reportes que han llegado muestran daños de distinta magnitud. En algunos museos se registran agrietamientos o desprendimientos de pintura; en otros, las afectaciones son mucho mayores. Ese es el caso del Museo de Arte de Pereira, que tuvo que cerrar su puertas y que, según Gaona, “hasta el momento es el museo más afectado”.
Allí se cayeron parcialmente paredes internas y se registraron fuertes agrietamientos. Aunque todavía deben realizarse los análisis estructurales, la evaluación inicial apunta a que podría ser necesario reconstruir el edificio. “A priori se cree que haya que rehacer el edificio”, afirma Gaona.
De hecho, Alejandro Garcés, curador del Museo de Arte de Pereira, publicó fotografías de los daños que dejó el sismo en el museo y aseguró que “70 % de la infraestructura cultural de Risaralda está en ruinas”, según se expone en un artículo publicado por Art News.
Pero el estado de los inmuebles es solo una parte del problema. También falta determinar qué ocurrió con las colecciones que estaban dentro de los museos, una preocupación especialmente grande en aquellos que conservan piezas arqueológicas.
Gaona explica que estos espacios suelen albergar cerámicas precolombinas, que pueden sufrir daños irreversibles cuando caen al piso o quedan bajo los restos de muros y techos. “Cuando tienes 10, 20, 30 objetos cerámicos, todo se caen o cae algo encima, pues es muy difícil armar ese rompecabezas otra vez para restaurarlo”, señala el presidente del ICOM en Colombia.
El reto de coordinar la respuesta
Una de las tareas de las siguientes etapas será determinar qué tan profunda fue la afectación de cada museo y establecer qué piezas pueden ser restauradas. Para eso, será coordinar la evaluación de los daños entre las instituciones involucradas. Gaona apunta que “el Ministerio tiene que ser un líder natural porque además es la autoridad natural a nivel nacional”.
El proceso también requiere articulación con la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGR) y sus referentes regionales y departamentales, pues la afectación no fue igual en todas las zonas.
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“Uno de los retos que tenemos todos es coordinarnos para que las acciones, así como los mismos informes, estén unificados”, dice Gaona. La organización también buscará apoyos económicos y especialistas que puedan sumarse a la evaluación y recuperación de los bienes afectados.
El cambio de Gobierno plantea otra dificultad para este proceso. La crisis se da en medio del la llegada del Gobierno de Abalerdo de la Espriella “y el nuevo gobierno despidió personas del ministerio que estaban haciendo esta labor de coordinación con todos. Entonces, estamos un poco en el aire también”, agrega.
El desafío de financiar la recuperación
La financiación y las prioridades para atender los daños dependerán del tipo de institución afectada. Gaona explica que hay museos que dependen directamente del presupuesto del Ministerio de las Culturas y otros que son de interés nacional o tienen Bienes de Interés Cultural en sus edificios o colecciones, “y esos tendrían prioridad”. También están los museos privados, entre los que hay instituciones pertenecientes a universidades, empresas y comunidades religiosas. Por eso, “el dinero no siempre va a salir del mismo sitio. Ni para el mismo objetivo”, dice.
Según el panorama preliminar de ICOM Colombia, predominan los museos privados entre los afectados. Para Gaona, esto puede convertirse en una dificultad a la hora de definir las ayudas. “Va a haber quejas al futuro. Van a decir ‘no me ayudaron’”, advierte.
La evaluación también deberá distinguir los daños ocasionados por el terremoto de aquellos que ya existían antes del sismo. Algunos museos ya presentaban afectaciones físicas y deberán ser incluidos en el análisis, aunque su origen sea distinto.
Otro asunto por resolver será determinar cuáles de los espacios afectados están formalmente registrados como museos ante el Ministerio de las Culturas, pues no todos los lugares que se presentan como museos cuentan necesariamente con ese registro. “Ahora se sacan un museo, le ponen museo a un negocio, y no necesariamente es un museo”, advierte Gaona.
Al mismo tiempo, puede haber espacios importantes para sus comunidades que no hayan sido formalmente registrados: “Usted puede decir: ‘No, pues es que este museo sí es importante para la comunidad, pero no se había registrado’”.
Ambas situaciones deberán ser consideradas al momento de determinar las ayudas y establecer cómo se distribuirán los recursos para la recuperación.