
“Porque no todas las verdades son para todos los oídos, ni todas las mentiras pueden ser reconocidas como tales por cualquier alma piadosa, y, por último, los monjes están en el scriptorium para realizar una tarea determinada, que requiere la lectura de ciertos libros y no de otros, y no para satisfacer la necia curiosidad que puedan sentir, ya sea por flaqueza de sus mentes, por soberbia o por sugestión diabólica”.
“El nombre de la rosa” (1980) es, tal vez, la novela más relevante del escritor italiano Umberto Eco (1932-2016), que cae como anillo al dedo en esta sección de “La novela y el mundo” porque su eje argumental refleja la temática sociológica del saber: ¿qué es el conocimiento? ¿Para qué sirve? ¿Quién tiene derecho al conocimiento? ¿Cuál es la verdad?, o mejor, ¿qué es la verdad?. Se trata de una obra que, en principio, se podría calificar como policíaca, ya que el autor recurre al esquema de la novela de detectives. Sin embargo, la trama incluye una serie de discreciones históricas y filosóficas e intertextos medievales y antiguos.
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El autor repite el esquema en otra de sus novelas posteriores, “El péndulo de Foucault” (1988), en la que también fusiona la intriga policial con referencias literarias e históricas. En estas y en otras obras se vale de su formación como lingüista y de la semiótica para presentar reflexiones filosóficas y sociales: “La historia de la belleza” (2004) o “La historia de la fealdad” (2007) son algunos ejemplos.
“El nombre de la rosa” tiene como contexto temporal el de año 1327, en una abadía benedictina en Italia. Adso de Melk, ya viejo, recuerda los hechos ocurridos cuando él mismo ayudó a Guillermo de Baskerville, un franciscano que estaba a cargo de investigar una serie de muertes que los monjes interpretan como la llegada del Apocalipsis. El investigador se aparta de las supersticiones y se dedica a observar a los monjes, los cadáveres, huellas, manuscritos, palabras, laberintos, objetos y símbolos. Guillermo y Adso tienen autorización de investigar en toda la abadía, excepto en la biblioteca, que de hecho resulta ser el lugar que encierra la clave de los hechos. En un momento dado, Guillermo se da cuenta de que el asesino intenta esconder los secretos escritos en un libro. En medio de las pesquisas llegan unos monjes franciscanos que critican al papa Juan XXII ya que no sigue con los votos de pobreza y, al contrario, acumula riqueza e incluso establece impuestos sobre los pecados. Al final Guillermo y Adso logran encontrar al culpable de los asesinatos, un hombre que ha envenenado un libro, para que nadie pueda revelar la información allí contenida; todos murieron por haberse acercado al texto antiguo.
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El secreto de la trama es un texto de Aristóteles (el segundo libro de La poética) que se creía perdido y que hace referencia al poder de la risa. El asesino considera peligrosa la risa porque puede acabar con el temor reverencial y necesario que las personas le deben a Dios y a los clérigos. Además, la risa puede dar paso a la duda y cuestiona lo incuestionable; reírse da derecho a pensar y pensar desafía el poder: “El que ríe no cree en aquello de lo que ríe, pero tampoco lo odia, Por tanto, reírse del mal significa no estar dispuesto a combatirlo, y reírse del bien significa desconocer la fuerza del bien, que se difunde por sí solo”.
El siglo XIV es una época complicada. El mundo cristiano está en crisis, las monarquías se enfrentan con el papado y Europa se divide. Felipe el Hermoso y el papa Bonifacio VIII se pelean y el rey de Francia proclama un nuevo papa, Clemente V, que se instala en Aviñón. La iglesia católica romana instaura la Inquisición y arrancan divisiones, persecuciones e injusticias en toda Europa. Este es el ambiente que usa Umberto Eco para escenificar su novela. La trama refleja los conflictos políticos y religiosos de la Edad Media; presenta la eterna disputa entre la razón y la fe, y también la duda frente al dogmatismo.
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En suma, “El nombre de la rosa” es una novela híbrida que fusiona la narración detectivesca con la novela histórica y el ensayo filosófico. En la prosa se reúne la base del saber medieval: los autores, los libros, los copistas, los inventos, las nuevas propuestas cristianas y crisis políticas. Cierro con una cita de Annunziata Rossi: “El hecho de que ‘El nombre de la rosa’ sea una novela intertextual no disminuye sino que más bien pone bajo la luz más lisonjera la obra de Eco. ‘El montaje’ de un material tan enorme, sin salirse nunca del contexto medieval, que es el hilo que une, que ensambla ese repertorio de citas en una estructura unitaria, es impresionante y requiere no sólo de grandes conocimientos sino de una capacidad de relacionarlos, de una imaginación desaforada y un espíritu de bricolaje. Se trata de un ‘tour de force’ genial, que parece fruto de una creación espontánea, más que de una búsqueda programada” (Revista “Acta poética”, 39-2, 2018, p.54, Unam.)
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Atenas(06773)•14 de septiembre de 2026 – 16:14Hube leído ese célebre libro con sumo interés, pues la trama o argumento, exquisitez de la prosa, profundidad del conocimiento q’ despliega y el afán detectivesco de uno como ávido lector lo hacen inolvidable. Igual vi la cinta q’ y si mal no recuerdo el protagonista es Sean Connery, entretenida pa pasar el rato, pero se queda cortica al lado del libro, obvia/. Atenas
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Carlos Gabriel(54253)•14 de septiembre de 2026 – 12:32Lo verdaderamente importante del libro son las conversaciones que Guillermo y Waldo sostienen en la noches, en las cuales se hace un magnifico retrato de lo que fue el medievo. Por ello hay que leer la novela, no basta con ver la pelicula, magnifica por cierto; pues esta es solo una palicula policiaca y nada mas.(cgsalazarc)
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Norma(12580)•14 de septiembre de 2026 – 10:45EXCELENTE LIBRO Y EXCELENTE COLUMNA.
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alfonso(z553v)•14 de septiembre de 2026 – 10:41A diferencia de otros opinadores, creo que la reseña es muy superficial para una obra de semejante calado, aparte de revelar prácticamente toda la trama detectivesca de la novela. Hace falta un análisis con elementos de los que carece la persona que escribe esta sección. Una cosa es la divulgación, y otra muy distinta aportar sobre la visión personal que se tenga sobre las obras.
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LUIS EMIRO(25483)•14 de septiembre de 2026 – 10:17Excelente, a partir del resumen se muestra el alcance inmenso de la información histórica que tiene la novela. Felicitaciones….
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Juan Felipe(17942)•14 de septiembre de 2026 – 10:07Hola, muchas gracias por tan sesuda reseña. El que se educa, razona, entonces cuestiona, por eso las derechas no quieren la educación pública.
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John(ek2r0)•14 de septiembre de 2026 – 09:54Monumental reseña que nos invita a leerla de nuevo. Feliitaciones!!!
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Alberto(58852)•14 de septiembre de 2026 – 09:35Excelente reseña.
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Manuel(21794)•14 de septiembre de 2026 – 09:31Muy buena reseña de una excelente obra literaria.