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La colombiana Melissa Saavedra Gil convierte el asesinato de sus padres, ocurrido en 1991, en el punto de partida de Por arte de magia, un documental autobiográfico que este lunes tuvo su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF). La película, de 74 minutos, marca su debut en el largometraje y participa en la sección TIFF Docs.
Desde la adultez, la directora vuelve sobre un episodio que marcó su infancia y emprende una búsqueda alrededor de aquello que recuerda y de lo que durante décadas permaneció sin respuesta.
Saavedra Gil regresa a Cali, Valle del Cauca, para reconstruir los hechos ocurridos y enfrentarse a preguntas que permanecieron abiertas durante décadas. Para ello, utiliza fotografías y películas familiares, archivos, testimonios, recorridos por la ciudad y elementos performativos.
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La directora del documental también aparece frente a la cámara y convierte su propia búsqueda en uno de los elementos narrativos de Por arte de magia, una coproducción de Dessu Productions y Nodriza Productions, de Colombia; Bocacha Films, de Uruguay, y Productora de la Tierra, de Argentina.
Más que plantearse como una investigación policial para identificar responsables o reconstruir cronológicamente el crimen, Por arte de magia examina la manera en que una niña forma recuerdos alrededor de un acontecimiento traumático y cómo esos recuerdos pueden transformarse cuando son revisados desde la adultez.
Según la descripción publicada por Productora de la Tierra, la cinta "propone un dispositivo híbrido donde documental, autoficción y performance se entrelazan. En este proceso, la voz de la infancia cede lugar a una mirada adulta, transformando la relación de la protagonista con la verdad y con su pasado”.
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La experiencia personal de Saavedra Gil permite, además, ampliar el relato y relacionarlo con una generación colombiana marcada por décadas de violencia, impunidad y silencios familiares. “Es un debut íntimo y profundamente conmovedor que ilumina tanto una historia personal como una generación marcada por la violencia”, señala la descripción.
El título de la película remite a la idea de que determinadas cosas pueden desaparecer o transformarse ante nuestros ojos.
Saavedra Gil utiliza esa idea para explorar la memoria: aquello que creemos recordar con absoluta claridad puede haber sido reconstruido a partir de fragmentos, explicaciones de otras personas, imágenes familiares o incluso silencios.
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