Publicidad

“Hechizo de amor: la magia continúa”: cuando la nostalgia no es suficiente

Hechizo de amor: la magia continúa recupera el universo y el elenco de la primera entrega, pero apuesta tanto por la memoria afectiva del público que termina dependiendo de ella. Opinión.

17 de septiembre de 2026 – 02:24 p. m.
FOTODELDIA LOS ANGELES 01/09/2026.- Las actrices Nicole Kidman (i) y Sandra Bullock a su llegada a la premiere de 'Practical Magic 2' en Los Angeles. EFE/CHRIS TORRES
Las actrices Nicole Kidman (i) y Sandra Bullock a su llegada a la premiere de ‘Practical Magic 2’ en Los Angeles. EFE/CHRIS TORRES
Foto: EFE - CHRIS TORRES

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

La llegada de Hechizo de amor: la magia continúa parecía un acontecimiento destinado a despertar la nostalgia de quienes vivieron la primera entrega en 1998. Sin embargo, lo que se prometía como un regreso entrañable terminó convertido en un ejercicio fallido de repetición, incapaz de dialogar con las sensibilidades contemporáneas y con su público anterior para sostener el legado de la original.

La cinta muestra un desgaste narrativo y una desconexión con el presente. La primera película funcionaba porque respondía a un contexto cultural específico de finales de los noventa, cuando la comedia romántica aún gozaba de frescura y la idea de la magia como metáfora del amor resultaba encantadora.

Le sugerimos leer: Ed Sheeran: la crisis tras la exclusión de Macklemore por sus mensajes sobre Palestina

Hoy, en un panorama saturado de narrativas poco exigentes y de audiencias que consumen franquicias impulsadas durante años por marcas establecidas desde una visión exclusivamente comercial, esta segunda parte se siente anacrónica.

El guion insiste en fórmulas que hoy parecen obsoletas, sin arriesgarse a explorar nuevas dimensiones del romance o de la fantasía. Lo que antes era un juego ligero ahora se percibe como un cliché, y la historia se desgasta hasta volverse irrelevante.

El resultado es todavía menos favorable si se considera que detrás de la cámara está Susanne Bier, cineasta danesa con títulos como Después de la boda (2006) y En un mundo mejor (2010), entre otros, que ha demostrado ser capaz de construir dramas humanos de gran densidad emocional. Aquí, en cambio, parece limitarse a cumplir con lo mínimo. La dirección se concentra en lo formal, pero carece de la intensidad que caracteriza su obra.

Las actrices, pese a su potencial, quedan reducidas a personajes planos, sin matices ni evolución. El resultado es una película que, pese a su envoltorio elegante, carece de alma y parece nutrirse apenas de la nostalgia como recurso, pero eso no es suficiente.

Podría interesarle leer: Kennedy Center: el cierre, la posible bancarrota y la batalla por el nombre de Trump

La producción apostó por reunir al elenco original, un gesto que, en teoría, debía ser el gran atractivo. Sin embargo, la historia carece de fuerza. El reencuentro con los personajes genera un instante de reconocimiento, pero pronto se convierte en un recurso vacío. La película confía demasiado en la memoria afectiva del público, sin ofrecer nada nuevo que justifique su existencia. La primera entrega, con su frescura y encanto, sigue ocupando un lugar más alto en la memoria colectiva.

Hechizo de amor: la magia continúa confirma que la nostalgia puede abrir puertas, pero no garantiza sustancia. La magia, esta vez, no continuó: se disipó en un relato que no supo adaptarse a su tiempo. La primera entrega permanece como un recuerdo de los noventa, mientras que la secuela se convierte en un apéndice olvidable, incapaz de sostener el peso de su herencia.

Si le interesa seguir leyendo sobre El Magazín Cultural, puede ingresar aquí 🎭🎨🎻📚📖

Conoce más

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido