29 Sep 2021 - 10:13 p. m.

Las infinitas posibilidades de “El infinito en un junco”

Este libro, aparentemente, es un ensayo sobre el origen de los libros, de las bibliotecas y los museos. De la palabra escrita. Pero es mucho más que eso: un relato sobre cómo, a partir de la historia resguardada en los libros, somos lo que somos. Sobre cómo cada suceso importante en nuestra historia como humanidad (y como individuos) fue atravesado por la escritura.
En "El infinito en un junco" Irene Vallejo explora la historia de la escritura vinculada a ciertos sucesos de la historia de Occidente.
En "El infinito en un junco" Irene Vallejo explora la historia de la escritura vinculada a ciertos sucesos de la historia de Occidente.
Foto: James Rajotte y Archivo particular

“El impulso que movía a Alejandro, la razón de su energía desbordante, capaz de lanzarlo a una expedición de conquista de 25.000 kilómetros, era la sed de fama y admiración”, cuenta Irene Vallejo sobre Alejandro Magno, que se dormía con una copia de “La iliada” debajo de la almohada. Así como esta, muchas de las motivaciones de los seres humanos para ganar guerras, conquistar pueblos, matar a los que se opusieron o enamorarse, se registraron en libros.

Fueron experiencias escritas por sus protagonistas, que juntaron palabras sobre sus confusiones para tratar de entenderlas, olvidarlas o inmortalizarlas. O fueron vivencias que se convirtieron en la historia que alguien tuvo el valor de contar porque lo conmovió o porque simplemente se la inventó. Y ese invento, seguramente, tuvo mucho de verdad. De su verdad. De lo que anheló cuando fue un niño, pero jamás se atrevió a confesar, así que puso a otro que no existió a que fuese él quien lo anhelara y quien, tal vez, cumpliera su deseo frustrado…

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