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Gastronomía: Mexicana .
Para saborear estas conchas de pumpkin spice recuerda que debes dejar reposar la masa por lo menos 1 hora y 30 minutos.
- Tiempo de preparación: 40 minutos.
- Tiempo de cocción: 20 minutos.
- Porciones: 12.
Ingredientes
- 550 gramos de harina
- 9 gramos de levadura seca en polvo
- 100 gramos de azúcar blanca
- 1 cucharadita de sal
- 1 cucharada de pumpkin spice
- 80 gramos de puré de calabaza
- 2 huevos
- 240 mililitros de leche tibia
- 90 gramos de mantequilla
Ingredientes para la costra
100 gramos de harina todo uso
100 gramos de azúcar glass
100 gramos de mantequilla a temperatura ambiente
1 cucharadita de pumpkin spice
1 cucharadita de vainilla
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Preparación
Mezcla en un tazón la harina, levadura, azúcar, sal y pumpkin spice.
Agrega el puré de calabaza, los huevos y la leche tibia. Mezcla y comienza a amasar hasta formar una masa.
Amasa unos 5–7 minutos y después incorpora poco a poco la mantequilla a temperatura ambiente.
Continúa amasando 10–15 minutos, hasta obtener una masa lisa, elástica y que pase la prueba de la ventana. Al principio puede sentirse pegajosa; evita agregar harina de más.
Forma una bola, ponla en un tazón y deja reposar tapada 1 hora o hasta que doble su tamaño.
Divide en porciones de 80 gramos, bolea y ponla en una bandeja. Agrega la costra, marca las conchas y deja fermentar nuevamente 30 minutos, hasta que estén esponjadas.
Hornea a 175 °C durante 12-15 minutos y disfruta.
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Un poco de la historia de la auyama
Las semillas de calabaza se encontraron en México, América del Sur, y el este de los Estados Unidos desde el año 5500 a. C. A diferencia de las que conocemos hoy en día, las calabazas eran más pequeñas, más duras y amargas, hasta que los nativos americanos finalmente las modificaron para que fueran más dulces. Las calabazas eran fáciles de cultivar, con la cáscara gruesa y la pulpa sólida, podían secarse y conservarse, lo que las hacía indispensables para ayudar a los nativos americanos a sobrevivir los largos y duros inviernos.
Las calabazas eran maravillosamente versátiles, se preparaban en asados, cremas, se horneaban o tostaban. Las semillas se comían y se usaban como medicina. La calabaza seca se molía en harina, y junto con la cáscara se usaban como cuencos y recipientes para el grano.
*Nota de la editora
El contexto histórico de este ingrediente puede encontrarlo en otras recetas con un fin informativo y práctico, para comprender mejor su origen y uso en la cocina.
Ojo al dato: ¿Está mal comer lo mismo todos los días?
Si te gusta la cocina y eres de los que crea recetas en busca de nuevos sabores, escríbenos al correo de Tatiana Gómez Fuentes (tgomez@elespectador.com) para conocer tu propuesta gastronómica. 😊🥦🥩🥧