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Capaz de sacarnos lágrimas, la cebolla es una hortaliza que utilizamos en la mayoría de nuestras recetas. Básicamente, porque le da el toque de sabor a los platos. Puede ser salada o dulce, protagonista o acompañamiento, combinar bien con casi cualquier ingrediente y ser, al mismo tiempo, amada y odiada por muchos comensales.
Pero prepararla con frecuencia no nos exime de cometer ciertos errores en la cocina, sobre todo al momento de sofreírla. Algunos de esos descuidos pueden hacer que la cebolla se queme y obligarnos a empezar de nuevo.
Lo sabemos: es común escuchar que “no pasa nada”, que “un alimento quemado todavía se puede rescatar”. Y en parte es cierto. No obstante, cuando la cebolla ya está muy oscura o prácticamente carbonizada, lo mejor es desecharla. Preparar alimentos en ese estado no solo afecta el sabor, sino que también puede ser perjudicial para la salud.
Por eso, aquí compartimos algunos consejos sencillos para lograr un sofrito preciso y delicioso desde el comienzo. ¡Vamos a cocinar!
Truco #1: evitar cambios bruscos de temperatura
Si subimos y bajamos el fuego de la estufa constantemente, o si lo descuidamos y perdemos el control sobre él, la cebolla se cocina de forma irregular. Es decir, queda freída por secciones y es posible que alguna de ellas se queme.
Pero si la llama se mantiene —y removemos moderadamente— todos los trozos reciben el mismo calor y desarrollan un sabor homogéneo.
Truco #2: No dejar que la sartén se seque
No siempre hace falta añadir más aceite o mantequilla. De hecho, es uno de los pensamientos válidos y automáticos en medio de las preparaciones, pero puede que la cebolla quede más grasosa de lo que se desea.
Para que no se pegue a la sartén, puede agregar (poco a poco, por supuesto) un chorrito de agua e ir removiendo la mezcla. Evite que la cantidad de líquido la cubra por completo y baje la intensidad de la llama.
Truco #3: Salar la cebolla desde el comienzo
Agregar un poco de sal apenas ponemos a sofreír ayuda a que la cebolla libere su líquido (agua y azúcares que trae consigo) y se cocine con más suavidad. El vapor que se genera en este truco, además, permite ablandarla poco a poco y reduce el riesgo de que se queme antes de tiempo.
¿Y si está a punto de quemarse? ¿Qué puedo hacer?
Supongamos que, por cualquier razón, la cebolla ya comenzó a desprender un aroma ahumado y a tornarse de color dorado, pero no café o negro. Si ese es el caso, no se preocupe: hay salvación.
Los sabores amargos permiten que se neutralice un poco. Puede funcionar añadirle un chorrito de limón, naranja o vinagre. Incluso, si quiere recuperar su preparación y le agrada el sabor, puede incorporar vino y mezclarlo.
Recuerde cambiar de sartén para que los residuos no sigan cocinándose junto a la cebolla.
Con estos consejos claros, es momento de llevar la teoría a la cocina. A continuación, compartimos un par de recetas en las que este ingrediente es protagonista.
Esta es la receta para hacer un “dip” de cebolla caramelizada
Decore con cebollín picado y sirva acompañado de pan tostado, galletas saladas o vegetales.
Ingredientes y paso a paso para hacer aros de cebolla
Acompañe con una salsa hecha con mayonesa, queso cheddar, paprika, pepino agridulce y miel.
Así se prepara un arroz de cebolla caramelizada
Sirva con queso costeño o mézclelo con unas buenas lentejas. ¡Encienda fogones!
¿Conoce algún otro truco para salvar la vida de la cebolla mientras se sofríe? Lo leemos en los comentarios.
Si le gusta la cocina y es de los que crea recetas en busca de nuevos sabores, escriba al correo de Tatiana Gómez Fuentes (tgomez@elespectador.com) o al de Edwin Bohórquez Aya (ebohorquez@elespectador.com) para conocer su propuesta gastronómica. 😊🥦🥩🥧