16 Mar 2020 - 2:00 a. m.

A juicio el caso por la desaparición de Helene Laserna, nieta de fundador de Uniandes

Su muerte y -según la Fiscalía- desaparición forzada toca a una de las familias más influyentes del país. Interceptaciones telefónicas revelan nuevos detalles del caso, como que Camilo Pinzón, expareja de Liliana Laserna (madre de Helene), le pidió de $30 a $50 millones cuando las autoridades empezaron a indagar por el paradero de la joven. Pinzón sigue detenido, Laserna quedó libre.

Diana Durán Núñez - Felipe Morales Sierra / @dicaduran - @elmoral_es

De izq. a der: Camilo Fidel Pinzón, expareja de Liliana Laserna; Helene Laserna (a hoy, desaparecida) y la madre de ella, Liliana Laserna Jaramillo. / Archivo particular
De izq. a der: Camilo Fidel Pinzón, expareja de Liliana Laserna; Helene Laserna (a hoy, desaparecida) y la madre de ella, Liliana Laserna Jaramillo. / Archivo particular

“A hoy, no se tiene noticia del paradero ni de la suerte corrida por Helene Laserna Jaramillo”, concluyó la Fiscalía al llamar a juicio a Liliana Laserna Jaramillo, hija de uno de los fundadores de la Universidad de los Andes, Mario Laserna. Ella es la madre de la joven desaparecida. Su expareja, Camilo Fidel Pinzón, y la hermana de éste, Claudia Patricia Pinzón, también fueron acusados por la desaparición forzada de Helene Laserna, de quien todavía no se tiene rastro. La historia de este crimen, que se dio en el corazón de una de las familias más prestantes de Colombia, está por entrar a la recta final. Interceptaciones telefónicas dejan ver que el dinero, como se temía, sí estuvo de por medio.

En el escrito de acusación, conocido por El Espectador, se condensan los detalles de la investigación que pudo adelantar la Fiscalía desde mayo del año pasado, cuando capturó a Laserna y a los Pinzón. En ese momento les imputó el delito de desaparición forzada como coautores y pidió cárcel preventiva para los tres, tras dar a conocer que habrían mantenido cautiva a Helene en una casa en Mosquera, Cundinamarca —al parecer, donde vivía también Claudia Pinzón— por un tiempo indefinido, y que, en 2016, Camilo Fidel Pinzón habría llevado su cadáver a la finca de Sesquilé (Cundinamarca) donde él vivía con Liliana Laserna para incenerar los restos de Helene Laserna. (Herencias y tragedias: pasa hasta en las mejores familias)

La Fiscalía no ha podido establecer qué día desapareció Helene Laserna, pues su tía Dorotea Laserna —madre de la senadora Paloma Valencia Laserna— reportó su ausencia apenas en diciembre de 2018, luego de encontrar que su hermana Liliana no era clara cuando le preguntaban por la joven, que padecía autismo severo y no podía valerse por sí misma. La propia Fiscalía resaltó en la acusación que la madre de Helene “suministraba información contradictoria al respecto, pues a ciertos amigos les decía que su hija se encontraba en Chile —supuestamente recibiendo un tratamiento de última generación—, y con otros conversaba ampliamente diciendo que la joven había fallecido”.

La Fiscalía comenzó a indagar e interceptó los teléfonos de Laserna y su pareja. En las transcripciones de algunas de esas conversaciones, también conocidas por este diario, queda evidencia de que Liliana Laserna les cuenta a sus interlocutores —amigos, conocidos o abogados— que su hija, desde que salió de la finca, estuvo siempre con Camilo Fidel Pinzón, “porque él tenía todas las conexiones con los (médicos) que la estaban tratando”. En una interceptación agregó: “Yo no tenía contacto con ellos porque él (Camilo Fidel Pinzón) quería aislar a Helene, porque mi familia nunca la quiso”. Y remata que, un día, “de golpe, me dijo que la niña colapsó —en Chile—, que la niña murió y ahí fue que me la mandaron”.

Lo que deja ver la documentación de este caso es que, por cuenta de la salud mental de Liliana Laserna Jaramillo y por el autismo severo diagnosticado a Helene Laserna, sus relaciones eran, cuando menos, complejas. En 2007, por ejemplo, Juan Mario Laserna Jaramillo (exsenador conservador que murió en 2016 en un accidente de tránsito) acudió al ICBF, preocupado por la suerte de su sobrina -que entonces tenía 9 años- y la entidad la internó en una fundación en Bogotá. Su hermana y el compañero de ella, Camilo Pinzón, “atacaron a piedra el inmueble donde funcionaba la citada fundación, al punto que fue necesario internarlos en clínicas para enfermos mentales”. Al final, la niña volvió con su madre.

En otra conversación, Laserna increpó a Camilo Fidel Pinzón porque no entendía cómo la había entrado al país sin reportar en Colombia que había fallecido. Él le contestó: “La entramos debajo de cuerda y la justicia no puso ningún problema”. Además, Pinzón dio detalles —absurdos— de la supuesta llegada de Helene: “La entramos fallecida y la hicimos pasar como que estaba desmayada en el vuelo”. Luego ella le dijo que estaba preocupada por un investigador que estuvo haciendo preguntas en la finca y Pinzón le respondió que ya se iba reunir con el jefe del sujeto “a ver quién lo mandó”. Le confesó que él estaba moviendo unos “hilos muy fuertes” por ese tema, pero que tocaba “calmar al hombre”. 

Pinzón incluso le dijo a Liliana Laserna que, para ese propósito, debía tener “un dinero listo, por ahí unos treinta a cincuenta millones de pesos”. Con estos indicios, uno de los funcionarios del CTI a cargo de la investigación concluyó en su reporte que Laserna “siempre refiere que ella no tenía conocimiento respecto del lugar donde estaba su hija ni qué médico la estaba tratando, ni de su ubicación, que el encargado totalmente de su hija era Camilo Pinzón, que ella desconoce los pormenores de su tratamiento y posterior muerte, del supuesto ingreso del cadáver al país”. 

Los mayordomos de la finca donde vivían Liliana Laserna y su hija aportaron testimonios esenciales. Ambos contaron que, el 14 de noviembre de 2016, Camilo Pinzón llegó con su hermana a la finca y pidió dos cosas: que le arreglaran una cama a Claudia Patricia Pinzón y que le ayudaran a trasladar un “químico radioactivo” de su carro a una camioneta blindada que había en la finca. La propia Claudia Patricia Pinzón les dijo a los mayordomos que ella atendía a Helene en su casa en Mosquera y que se encontraba bien, pero ellos sospechaban del paquete que habían pasado a la camioneta. Cinco días después lograron abrir el vehículo y, en efecto, encontraron el cuerpo de Helene. (Helene Laserna: la investigación por su tragedia sigue en estricto sigilo)

Dicen haberle tomado fotografías al cadáver y se las habrían pasado a las autoridades. Pero ese 19 de noviembre de 2016, contaron, Laserna y su pareja se llevaron la camioneta. Aunque el mayordomo intentó seguirlos, les perdió el rastro y volvió a encontrarlos, otra vez en la finca, haciendo una quema. Los testigos contaron que, una vez se extinguió el fuego, recuperaron huesos y, de hecho, se los entregaron a la Fiscalía, que además corroboró que la zona había sido quemada y halló más restos humanos. Eran tan poquitos ya que Medicina Legal señaló: “No fue posible obtener un perfil genético”, ni establecer el sexo. Solo confirmó la edad: los restos pertenecían a una persona entre 14 y 25 años.

En la audiencia en la que se leyó el escrito de acusación, en un juzgado especializado de Zipaquirá (Cundinamarca) en enero de este año, la Fiscalía presentó, además, una nueva prueba que modificó lo que se pensaba sobre la presunta participación de Laserna en la desaparición de su propia hija. Se trata de la valoración psiquiátrica que le realizó uno de los perfiladores criminales más respetados del país, Javier Augusto Rojas. El experto certificó a la justicia que las condiciones mentales de Laserna, así como su abuso de alcohol y de medicamentos contra la ansiedad, pudieron nublar su juicio.

Por esto, no será procesada como coautora de desaparición forzada, sino como cómplice, lo que podría representarle una pena menor de ser hallada culpable. Asimismo, el 23 de enero de 2020, un juzgado de Zipaquirá la dejó en libertad mientras avanza el proceso en su contra, luego de concluir que “no es claro que María Liliana Laserna tuviera algún grado de participación en la desaparición de su hija, toda vez que su condición mental le impediría ejercer a plenitud la custodia de la menor”. Y agregó: “Cabe la posibilidad de que Laserna no tenía comprensión plena de la ubicación de su hija, sino que por su particular afectación psiquiátrica pudo haber sido objeto de manipulación por parte de Camilo Fidel Pinzón”.

Síguenos en Google Noticias

 

Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta política.
Aceptar