
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Cuatro personas deberán cumplir medida de aseguramiento en establecimiento carcelario, tras decisión de jueces de control de garantías. La Fiscalía General de la Nación, mediante su Unidad Especial de Investigación de Delitos contra Niños, Niñas y Adolescentes (UENNA), los judicializó por presuntamente participar en la producción, almacenamiento y circulación de material de abuso sexual infantil.
Lea: El Estado no puede entrar en una competencia por demostrar quién es más cruel: Defensoría
De acuerdo a su presunta responsabilidad individual, a las cuatro personas se les imputaron distintos delitos, entre ellos pornografía con personas menores de 18 años, utilización o facilitación de medios de comunicación para ofrecer actividades sexuales con menores de 18 años, acto sexual con menor de 14 años agravado, acceso carnal violento y acto sexual violento agravado. Ninguno aceptó los cargos en su contra.
En una primera investigación, desarrollada en articulación con la Dijin de la Policía Nacional y autoridades de Aragón, España, fueron capturados Leonardo Muñoz Claros y José Raúl Sabalza Cortés, ubicados en Pitalito (Huila) y Cartagena (Bolívar), respectivamente.
Lea también: Mueren siete presuntos disidentes de las Farc de “Mordisco” en operación militar en Nariño
Según la Fiscalía, ambos habrían utilizado una aplicación de mensajería para compartir archivos con contenido sexual que involucraba a menores de edad. A Muñoz Claros se le señala de haber distribuido 1.223 videos, mientras que Sabalza Cortés, de acuerdo con la investigación, habría recibido y difundido este material.
Con información suministrada por la Base de Datos Internacional sobre Explotación Sexual de Niños (ICSE) de Interpol, las autoridades ubicaron en Armenia (Quindío) a una mujer que fue presentada ante un juez de control de garantías. Según la investigación, ella habría registrado en video agresiones sexuales contra su propia hija, cuando la niña tenía aproximadamente un año de edad.
Le recomendamos: El silencio que dejó el asesinato de los líderes María Ovidia y James Flor en Cajibío, Cauca
El cuarto caso se originó a partir de una alerta emitida por la Agencia de Investigaciones de Seguridad Nacional de Estados Unidos (HSI), que permitió detectar en Soacha (Cundinamarca) una dirección IP asociada a un teléfono móvil utilizado para distribuir material de abuso sexual infantil. Según la Fiscalía, el dispositivo pertenecía a un hombre que presuntamente también agredía sexualmente a su hijastra, de siete años, y habría producido fotografías y videos de las agresiones.
Siga leyendo: Mindefensa anuncia nuevas medidas de seguridad tras ataque con drones del Eln en Ocaña
Para conocer más sobre justicia, seguridad y derechos humanos, visite la sección Judicial de El Espectador.