14 Oct 2021 - 7:03 p. m.

Caso Santiago Murillo: el primer día del policía Devia tras volver a la libertad

En medio de lágrimas, el patrullero Óscar Devia comió en un restaurante por primera vez en cuatro meses. Habló con El Espectador sobre su extraña situación jurídica, pues hasta hace dos días estaba preso por una jurisdicción que perdió competencia en el caso Santiago Murillo y a pesar de que la Fiscalía lo considera inocente por homicidio.

Lo primero que hizo el patrullero Óscar Leonardo Devia, tras recuperar su libertad el pasado 12 de octubre, fue entrar en una crepería del Park Way en Bogotá. De peinado corto y contextura gruesa, ensimismado en el panorama de la vía pública, escogió un plato a la carta tras cuatro meses preso en la cárcel para policías de Facatativá (Cundinamarca). Estaba en detención preventiva por una orden de la justicia penal militar, del 9 de junio de este año, en la cual se le vinculaba a una investigación por el homicidio de Santiago Murillo, ocurrida el pasado 1 de mayo en Ibagué (Tolima), en medio de las protestas del Paro Nacional.

En contexto: Libertad para el patrullero Devia, preso sin pruebas en el caso Santiago Murillo

La justicia penal militar lo investigaba como uno de los principales sospechosos de asesinar a Murillo, un joven deportista quien cayó baleado en calle 60 con carrera 5°, en pleno éxtasis del Paro. Sin embargo, el pasado 27 de agosto la Corte Constitucional decidió que la jurisdicción castrense no era competente para conocer el caso y dejó toda la investigación en manos de la Fiscalía. A pesar de que el homicidio aterrizó en la justicia ordinaria, hace casi dos meses, y que la Fiscalía no lo vinculó al caso y dijo no tener pruebas en su contra, el patrullero Óscar Devia continuó preso. Por otra parte, el mayor suspendido de la Policía, Jorge Mario Molano, comandante de la estación norte de Ibagué, fue acusado por la Fiscalía, pues su arma de dotación coincidió con el proyectil alojado en el hombro de la víctima.

En la acusación, con la cual Molano entrará en juicio, Devia quedó libre de culpa. Incluso, la Fiscalía relata que el suspendido uniformado habría intentado dejar al patrullero en su lugar, una vez Murillo fue atacado. Solo hasta hace un par de días, la fiscal a cargo del expediente pidió una audiencia en la que Devia regresó a la libertad, pues la justicia militar ya no tiene cómo decidir sobre él y la justicia ordinaria lo ve como un potencial testigo. En compañía de su hermano, su cuñada y su abogado, el patrullero Devia vivió de nuevo la libertad que había perdido. Lloró, rió, abrazó. Y, sobre todo, disfrutó la compañía de quienes, durante cuatro meses, jamás lo abandonaron.

(En contexto: La historia de un patrullero preso sin pruebas en su contra)

¿Esta es la primera comida después de salir? ¿Qué se siente estar con la familia?

­Me siento contento. Tener aquí al lado a mi familia. Poder compartir una mesa con ellos después de cuatro meses. Poder compartir sin zozobra. Tener la tranquilidad y la felicidad por el apoyo que tuve con ellos. Es duro. Muy duro para mí recordar todos los momentos que dejé de compartir. Mi cumpleaños lo pasé en la cárcel. Mi familia siempre celebra conmigo el 2 de septiembre, pero este año tocó a distancia, sin ellos, esperar a que llegara el fin de semana y que ellos hicieran lo posible para estar conmigo.

Usted pidió un crepe de pollo, ¿esa es su comida favorita?

Quería comer algo diferente a lo que uno se comía en los cuatro meses allá. Algo que no se pueda dar el lujo de estar disfrutando. Allá hay reglamento hasta para la comida de productos. Yo no sabía que era un crepe (sonrió por primera vez en el almuerzo), nombre raro, pero lo pedí. La verdad soy muy a lo que es hogareño. No soy experto en comida, no tengo un paladar para decir que he ido a muchos restaurantes. Todo lo que me sirvan extraño, pues chévere.

(En contexto: Mayor de la Policía a juicio por homicidio de Santiago Murillo en el Paro Nacional)

¿Después de este almuerzo qué otros planes tiene?

Seguir compartiendo con mi familia. Eso es lo más importante. Agradecerle a Dios por estar conmigo, me permitió ver la unión familiar. Yo por cuestiones de trabajo en la Policía he tenido que viajar mucho, pero justo en este momento que estaba disfrutando con mis hijos y mi esposa, en Ibagué, se me presentó este inconveniente. Es volver a recordar esos tiempos en los que no podía pasar un diciembre con ellos. No podía moverme, no podía hacer nada. Incluso antes podía hacer una llamada, pero no tenía facilidades en la cárcel.

Estando en prisión, ¿a usted le llegó la noticia de que la Corte Constitucional decidió que el expediente de Murillo era competencia de la Fiscalía, ¿se preguntó por qué, tras ello, seguía preso por aquella orden de mitad de año de la justicia penal militar?

Cuando me llegó la noticia de que pasaba a la justicia ordinaria fue emocionante. Era alegre saber que se estaban dando las cosas como tenían que ser, que mi Dios me estaba iluminando más. Pero pasaban los días, pasaban las horas y yo seguía preso, incluso cuando la justicia militar ya no tenía que seguir investigando. Esperamos la notificación del Juzgado 188 penal militar para darme la libertad, pero lo único que me llegó de parte del juez era que pasaba el expediente a la justicia ordinaria. Me dijeron que ya no podían hacer nada. La angustia fue peor para mí. Me preguntaba ¿qué va a pasar? Era una incertidumbre porque no sabía qué iban a hacer conmigo.

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Devolvámonos al 1 de mayo de 2021, ¿podría llevarnos a ese momento, más o menos a las 8:30 p.m. cuando sucedió el homicidio de Santiago Murillo?

Yo estaba en un grupo de reacción. Estábamos apoyando un caso en Ibagué, cuando dice un cabo que habían pedido apoyo en la calle 60 con carrera 5°. Yo me subí en la moto y cuando llegamos al sitio estaba todo alterado. Había una situación en esa esquina y yo me imagino que por eso mi mayor Molano pidió apoyo por parte de la reacción. Él era comandante mío en ese momento. Eso fue llegar y observar lo que pasó. Cuando escuchamos fue los gritos del mayor, me dijo que no parara que no me fuera. Llegó a donde yo estaba, me dijo: ‘Bájese de la moto y présteme el casco’. Él arranca y la gente empieza a gritarnos. La gente se acercó a donde yo estaba y no sabía que hacer. Yo no sabía que estaba pasando. Fue cuando le pregunté al compañero que estaba al lado mío y me dijo que de pronto le habían pegado con una piedra a alguien. Pero la gente seguía encima. Yo temía que me fueran a hacer algo. Les decía que esperaran que llegara la ambulancia. Al rato, después de tantos gritos, observamos que una motocicleta se acercó, subieron a Santiago Murillo y se lo llevaron.

¿Usted accionó su arma de dotación?

Desde el principio me han preguntado eso. Nunca accioné mi arma de dotación. Ese día duré hasta la 1:00 a.m. laborando. A esa hora termina el servicio. Después de esa hora, nos retiraron para llegar a entregar el armamento y la munición. Me fui a descansar después de eso, con la conciencia tranquila. Para que nos recibieran los elementos la condición era tener todo al día. Si hubiese visto la novedad, el jefe del armerillo de una vez pasaba el reporte. Entregué todo y me fui a descansar.

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¿Usted se siente cómodo con su regreso a la Policía?

En este momento yo no sé que pueda suceder —dice mirando los documentos del proceso en poder de su abogado—. No sé si van a ir en contra mía. Pero sí, a veces le da a uno preocupación o angustia de que de pronto quieran separarme más de la familia y enviarme por allá bien lejos. En estos momentos estoy a la espera de qué va a decir la Policía. Todavía no se sabe de mi situación laboral. Lo que sí me dijeron era que no podía irme a disfrutar la libertad con nadie. Me dijeron que si me presentaba ahora tenía que esperar una resolución de reactivación de labores. Yo quisiera estar al lado de mi esposa y mis hijos, pero todavía no puedo. La Policía me ofreció un hogar de paso mientras sale la resolución, pero no puedo salir de Bogotá. Espero que Talento Humano saque la resolución para empezar a trabajar de nuevo. Probablemente no sea en Ibagué por la situación que se presentó. Cuando se dé esa orden, puedo pedir mis vacaciones para poder disfrutar el tiempo que estuve encerrado con mi familia.

La familia de Santiago Murillo está muy pendiente de usted. Lo consideran otra víctima. ¿Qué decirles?

Siento mucho lo que pasó. Me duele como persona. Lo entiendo porque yo soy padre, tengo hijos menores a los cuales les he enseñado muchos valores. Si yo no fuera papá, no tendría como entender, pero lo soy. Y es duro que les llegara a pasar algo, si nada más un raspón le duele a uno.

¿Ha pensado en acciones legales contra el Estado?

En estos momentos quiero disfrutar de mi familia, yo no sé más adelante. Después mi abogado me aconsejará. Es la primera vez en 18 años de carrera que enfrento una situación así. En este momento quiero disfrutar del tiempo perdido. La verdad no he tenido cabeza para más cosas. Sé que tengo que seguir trabajando, seguir luchando por mis hijos . Era difícil verme encerrado. Esto no se lo deseo a nadie. El hablar con mi mamá, escucharla llorar… escuchar a mis hijos decirme: ‘Papá ¿cuándo viene?’. Y me tocaba decirles mentiras para que no pensaran que tienen un padre malo.

***

Tras el almuerzo, Óscar Devia explicó que aún no puede ver a su núcleo familiar en la capital tolimense, pues debe esperar una decisión de la oficina de Talento Humano para reincorporarse a la Policía Nacional, donde cumplía 18 años ininterrumpidos de carrera hasta que fue suspendido por el caso Santiago Murillo. Fue entrevistado por un medio televisivo nacional y se presentó en el CAN de la Policía, donde sigue su proceso de regreso a la institución. Está feliz y espera que sus colegas lo reciban con cordialidad.

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