24 Oct 2022 - 10:07 p. m.

Comunidad de Paz de San José de Apartadó gana el Premio por la Paz 2022

La comunidad campesina, fortín de la paz en la conflictiva zona del Urabá, ganó el premio otorgado por la Asociación para las Naciones Unidas de España. El año pasado, el galardón fue para el pianista James Rhodes, quien impulsó una revolucionaria ley para la protección de la Infancia en España.
A la derecha, La Holandita, uno de los predios de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó. En La Roncona se cultiva cacao, plátano, yuca, frijol y maíz.
A la derecha, La Holandita, uno de los predios de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó. En La Roncona se cultiva cacao, plátano, yuca, frijol y maíz.
Foto: Jhoan Sebastian Cote

La Comunidad de Paz de San José de Apartadó es la ganadora del Premio por la Paz 2022, entregado por la Asociación para las Naciones Unidas de España (ANUE). La organización dependiente de la ONU reconoció la lucha de la comunidad campesina para cesar las dinámicas de guerra en Colombia, desde una de las regiones históricamente golpeadas por la violencia.

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El premio se otorga desde 1980 y es entregado a personas u organizaciones sociales que difunden los objetivos de la Carta de las Naciones Unidas. Se entrega este 24 de octubre, pues es el día de la fundación de la organización mundial, la cual busca “la defensa de la solución pacífica de los conflictos, de los Derechos Humanos y de las libertades fundamentales”.

La Comunidad de Paz está ubicada a pocos kilómetros de la zona urbana de Apartadó (Antioquia). En 1997, luego de huir de masacres y de la guerra por la tierra bananera en el Urabá, centenares de campesinos sin rumbo se plantaron en fincas de la región y se constituyeron legalmente. Eran tierras que fueron abandonadas, justamente, por otros ciudadanos en medio del conflicto.

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Durante 25 años, estos campesinos desplazados han construido su nuevo hogar en fincas de Apartadó, que han resistido a la avanzada guerrillera por las tierras bananeras y la posterior incursión paramilitar ordenada por las Autodefensas, en búsqueda de rutas de narcotráfico y control territorial.

Se han mantenido al margen del conflicto, cultivando la tierra y subsistiendo a pesar de padecer centenares y reiterados hechos victimizantes, como masacres, homicidios selectivos y desplazamientos forzados. Han sido acusados históricamente por cada actor armado que pasó por el Urabá, como auxiliadores de bandos contrarios. No obstante, la Comunidad representa una zona neutral en medio de una de las regiones más maltratadas por la guerra en la historia reciente del país.

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Y, por si fuese poco, la Comunidad de Paz resistió a la asociación paramilitar entre autodefensas y miembros de la Fuerza Pública, que resultó en patrullajes conjuntos y crudas masacres. Fueron señalados de colaboradores de la guerrilla, cuando únicamente han mantenido un modelo de campesinado único en el mundo. Tal es la aversión hacia las autoridades, que en las tierras cuidadas por la Comunidad no tienen permitido su ingreso miembros de la Policía o del Ejército, a quienes consideran actores de la guerra.

En las tierras de la Comunidad es transversal la memoria. Guardan constantes homenajes a miembros asesinados, entre los que se incluyen los tres niños masacrados en 2005 por paramilitares en asociación con militares de la Brigada XVII. En la actualidad, exigen al Gobierno el saneamiento legal de sus tierras y alejarlos del control criminal del Clan del Golfo, cuyo centro de operaciones está en el Urabá.

::Para conocer parte del historial de guerra del Urabá puede conocer el documental “Huellas de Desaparición”, de la Comisión de la Verdad y Forensic Architecture::

El año pasado, el Premio por la Paz fue entregado al pianista y activista James Rhodes, quien impulsó la Ley Orgánica de Protección Integral de la Infancia y la Adolescencia en España. Con la “Ley Rodhes” se logró que las autoridades judiciales solo entrevisten una vez a las víctimas durante el desarrollo del expediente y ampliar a 35 años el plazo de prescripción para investigaciones por casos de abusos sexuales contra niños y adolescentes.

Asimismo, en 2020, el Premio por la Paz fue entregado al chef José Andrés, fundador de la oenegé World Central Kitchen. Desde su fundación, “ha servido más de 45 millones de comidas frescas a personas afectadas por desastres naturales y otras crisis en todo el mundo en países como Bahamas, Indonesia, Líbano, Mozambique, Venezuela, Estados Unidos y más recientemente en España, con motivo de la crisis del COVID-19″, explicó la ANUE.

En el siguiente video puede presenciar la Comunidad de Paz de San José de Apartadó:

Para conocer más sobre justicia, seguridad y derechos humanos, visite la sección Judicial de El Espectador.

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