Intentos de suicidio, herencias y pensiones perdidas, ahorros de toda una vida sin saber su paradero y familias rotas es el saldo que dejó lo que se vendió como un atractivo negocio de publicidad digital con rentabilidades en dólares, supuestamente respaldado por Kimbal Musk, hermano de Elon Musk. La promesa de un retorno del 20 % en 35 días, a través de un algoritmo de inteligencia artificial, terminó —afirman los testimonios de 15 personas, entrevistadas por El Espectador— en deudas, ruina económica y 11 denuncias ante la Fiscalía por presunta estafa, captación masiva de dinero y otras irregularidades que tendrían como protagonista al autodenominado “coach” Leonardo Octavio Ramírez González. Estas son siete de las historias de las presuntas víctimas que buscó este diario.
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Viviana Mercado
Yo soy administradora de empresas y he trabajado en negocios de mercado. Tengo 34 años y soy madre soltera. Yo estaba trabajando en un programa de liderazgo. El propio Leonardo me comentó del tema de capitalizaciones y me enseñó cómo lo estaba manejando en Medellín. Felipe Arango y yo nos vimos muy afectados. Felipe era la cara del proyecto en Medellín y yo la de Cali. Eso nos perjudicó mucho. Yo le propuse un esquema diferente para que no tuviéramos retrasos, porque sí había mucho desorden. Era todo muy legal, porque él estaba haciendo facturación electrónica, eso significaba que estaba en orden. Eran pagos muy claros por PayU o PayPal.
Yo me quedé en ceros y eso ha sido muy difícil. Me costó terminar una relación de tres años con la pareja de ese momento. Cuando empiezas a no tener dinero y a tener esos problemas, eso es otra cosa. Yo, en inversiones solo mías, perdí unos USD 40 mil. Mi papá accedió a préstamos, que fueron unos USD 20 mil. Mi mamá también cayó y mi hermana... Si uno sabe que eso no va a funcionar, pues no hago endeudar a mi papá. Él ha sido uno de los más afectados. Refirió a sus compañeros de su trabajo y sufrió acoso laboral. Todos querían sacarlo de la empresa. Sé que en Cali había 411 inversiones y 291 asociados.
Además, yo tuve una relación sentimental con Leonardo. Duró muy poco, la verdad. Duramos un año prácticamente. Siempre fue una persona obsesionada con el trabajo. Siempre lo veías dictando clases, trabajando, haciendo temas de campañas. Su vida era el trabajo. Él no se paraba de un computador. Lo que él me permitía ver, él siempre estaba haciendo algo con marketing, con números, en pro de estudiar. Siempre estaba mirando las tendencias. Pero la verdad no lo amé.
No era un hombre de gastos excesivos. De las cosas que yo más le recalcaba era la imagen personal, porque se vestía como con cuadros, como muy aseñorado. Se veía como viejito. No era de gastos excesivos; sin embargo, cuando podía se quedaba en un buen hotel. Voy a ser honesta: yo guardé las esperanzas hasta lo último de que nos iba a responder, porque un señor que siempre ha estado para ayudar a las demás personas, cómo puede hacer daño. Pero hay muchas máscaras en las personas y pudo haber sido una estrategia.
En contexto: El drama de víctimas del “coach” Leonardo, quien decía ser socio del hermano de Elon Musk
Nos tumbó con el cuento de ser socio de Kimbal Musk, hermano de Elon Musk. Leonardo trató de ocultar un hueco con cosas. Yo no creo que se haya perdido la plata de la noche a la mañana. Pudo haber invertido y haber perdido.Era una persona que siempre decía que había que invertir en muchas partes y sé que invirtió en muchas maricadas y, cuando perdió, lo perdió todo. A mí todo esto me ha dado muy duro. La gente cree que yo soy la ladrona, pero no sabe que yo quedé en la calle, prácticamente. Me accidenté hace poco y casi pierdo el brazo derecho y no tenía ni con qué pagar la EPS. Leonardo supo todo esto y no me ayudó.
Luego del accidente, quedé muy mal. Lo busqué, me dio un correo y nunca volvió a contestar. Ha sido difícil salir a flote por eso. Pero ya no quiero estar en esa situación. Me tocó vender el carro, todavía debo al banco, me acaban de cortar los servicios. Ya no recibo ni un mensaje de él. Me dejó en ceros. Me quiero ir, quiero cerrar este ciclo. Me ha tocado ir vendiendo mis cosas. Mi hijo es asmático, psicosomático y cada vez que recae es duro. He estado sobreviviendo de vender paellas, galletas. Del rebusque, y es muy duro porque he estado haciendo redes de mercado Bydesign. Todavía hay personas que me cuestionan, me toca vivir con ese estigma.
Yo también soy una víctima. Soy de las más afectadas, porque es mi imagen, mi nombre y mi credibilidad. Siempre he sido una persona muy buena y he tratado de hacer las cosas bien. Yo no le iba a hacer daño a nadie. Yo no hubiera hecho nada de esto, y mucho menos a mis papás. Jamás imaginé que una persona que hablaba de Dios, de ayudar al prójimo, de estar para otros, simplemente un día eligió desaparecer y no dar la cara. Siempre esperé que él nos dijera cómo nos íbamos a recuperar. Esa era mi esperanza. Pero me siento más abusada por haber sido la pareja.
Leonardo hablaba mucho del impacto social que podía tener. Decía que todo lo que él proponía iba a servir para que tuviéramos ahorros para la brecha pensional. En ese momento era ilógico que fuera a estafar. Leonardo supo usar personas claves. Felipe era una persona muy buena y de buena trayectoria. Yo siempre he trabajado muy fuerte en la vida y estaba. Ser la cara de todo esto me ha costado muchísimo: depresión, intento de suicidio. Ahora estoy haciendo un proceso a través de liderazgo y coaching con ayuda psicológica.
Felipe Arango
Somos más de 1.000 los estafados. Sé que hay en otros países. El tipo sigue trabajando en sus redes sociales como si nada. Sigue vendiendo humo, supuestamente en la universidad de la IA, y se sigue vendiendo como el “coach” Leonardo. Él es de Popayán y ahora parece que está en Estados Unidos. Yo puedo contarles lo que pasó en Medellín, donde alcanzó a conformar un grupo de unas 400 personas. ¿Cómo funcionaba la compañía? A través de publicidad con IA que generaba unos ingresos y él generaba unas rentabilidades. Todo era digital.
Él vendía productos y por esa venta los clientes le pagaban. Él mostraba que sus clientes eran Walmart, Tiffany’s, Coach, Tony Robbins. Decía que trabajaba con esas compañías y les vendía campañas de marketing y, con esos ingresos, él generaba una rentabilidad. Tenía un algoritmo de IA y con eso decía que por cada dólar invertido le pagaban ese valor de inversión. Con eso era que nos iba a pagar la rentabilidad. Así empezó a captar dinero para su modelo.
Aunque todo se reventó en 2023, yo empecé en mayo de 2021, en Medellín, cuando invertí tímidamente, con una cantidad pequeña, pero apenas vi que los resultados se daban, me empecé a amañar y eso nos pasó a todos. Yo me muevo en el mundo de la tecnología, he trabajado en varias multinacionales. A Leonardo le tenía confianza porque él trabajó en una compañía como consultor, en ASIC de tecnología, partner de Oracle, y ahí fue donde lo conocí. De ahí nos invitó a varios a charlas y a su modelo.
Así empezamos varios. En Estados Unidos trabajaba con Sole Console Directory y nos vendió la idea de que había alguien de la familia de Elon Musk. Decía que Kimbal, que era hermano de Elon Musk. Todos vimos que salía en internet, que eso era muy privado. Se aprovechó de que todos estábamos en casa por la pandemia y que no podíamos comunicarnos tanto. Él pagaba una comisión por referir. Uno refería a su gente. A los primeros que yo metí fue a mi familia, a mi esposa y a mis hijos. Eso se va regando la ola. Luego la familia de mi esposa, algunos amigos y cada quien empezó a referir. De mi familia terminaron afectados tíos míos jubilados que no tenían el ingreso seguro. Familiares que estaban con problemas. De la familia de mi esposa entraron casi 10 personas, vendimos apartamentos para meter la plata ahí.
Eso empezó a crecer. Solo en Medellín éramos unas 400 personas. Cuando empezamos a ver los problemas de la operación con la chica de Cali, yo me metí. Había una cantidad de errores en todo el proceso y entonces no pagaban el valor que era, se demoraban los reportes, entonces yo, que trabajo en tecnología, le dije que le apoyaba en la operación de Medellín. Ahí me vinculé, pero no tenía nada que ver como empleado, solo era para hacer la operación: manejar un Excel, para convertirlos en SCV y que ese archivo sirviera para que él subiera las campañas que se iban generando.
Cuando empezaron los problemas de operaciones, le dije que no podía seguir ayudándole y se lo entregó a un tercero, a una persona de Popayán. El momento crucial fue a finales de diciembre de 2022, cuando empezaron a retrasarse mucho más los pagos, hablamos de meses. Empezó a decir tal cosa, hizo varias reuniones en Medellín. Al final, todos nos tranquilizábamos porque venía a dar la cara. Siempre dio la cara, usted lo veía tranquilo, nunca se salió de casillas. No era una persona que ostentaba dinero, esto no parecía un DMG que andaba en carros exóticos. El hombre, súper modesto y humilde. Tenía cara de técnico, un ratón de tecnología. Eso nos generaba confianza a todos.
Cuando pasa el tema a lo penal, llevamos más de un año. Tuvimos dos conciliaciones, en la primera se presentó, pero dijo que el tema era que, como el contrato lo cambió para Delaware, tenía que ser un centro de conciliación internacional. Ahí quedó todo. Ahí sí dijimos que debía ser un tema penal. Eso fue a comienzos del año pasado. Tengo conocidos de alto nivel que no quieren aparecer. En Cali inclusive hay polémica, amenazas y unos casos graves. En Medellín, en general, fue muy sano; otra gente se metió con la oficina de cobros y a esos Leonardo les pagó hasta cierto punto. Pero aquí seguimos muchos esperando que dé la cara.
Marta Peralta
Tengo 55 años, vivo en Medellín y trabajó vendiendo tecnología y actualmente trabajo en una empresa de seguridad privada. Tenía referencias de Leonardo por temas de tecnología. Lo conocí en una presentación en la que nos enamoramos de lo que hacía y nos enredó. Empecé a seguirlo y vi que publicaba contenidos muy inteligentes. Cuando escuché que abrió una empresa que vendía una data a comercios de marketing digital, sonó muy creíble. Somos personas muy nerdas y muy sanas. No había por qué desconfiar.
Entendí como que él había creado un algoritmo para hacer una búsqueda en la metadata. Leonardo explicaba que si una persona quería vender tenis, él vendía a la empresa la data de quienes querían comprar tenis. Eso le daba a él una rentabilidad y él nos iba a compartir esa rentabilidad para que le ayudáramos a vender esas campañas. En 2021 fue mi primera inversión con USD 2.000. Lo que me duele no es esa plata, sino que le recomendé a mi familia y a amigos. Todo resultó ser una farsa. Yo quedé re mal con mi gente.
Él contrató a GRIN para que le hiciera una aplicación, nosotros podíamos visualizar el monto invertido y cómo iba creciendo. La app no continuó. Cuando le empezó a deber a GRIN, él me decía que no podía pagar porque no le dejaban hacer la transferencia. Se empezó a inventar procesos para que nos pagara por fuera. Nunca recibí nada. A algunas personas les pagó, pero después nunca volvió a aparecer. Hoy dijo que sí va a pagar, que toca hacer una cantidad de cosas. Todo es falso. No firma nada.
Eufemia Durán
Ya di todo por perdido. Tengo 56 años, soy ingeniera de sistemas y hoy trabajo en una empresa de consultoría en Medellín. Conocí a Leonardo a través de un compañero de la universidad que había invertido con él y estaba obteniendo algunos rendimientos. Comencé a invertir en 2022, y como tengo mucha credibilidad en mi círculo, recomendé a 60 personas, entre familia y amigos, que creyeron en mí porque les dije que esto era una buena oportunidad. Que era una inversión con Elon Musk. La historia que nos dijo es que él necesitaba conseguir un capital de un millón de dólares. Él no quería hacer un préstamo sino compartir las ganancias con más personas.
Empecé lo básico de los mil dólares. Al final terminaron siendo USD 90.000 de inversión mía y otras dos más a nombre de mis hijas. Además del saldo, tenías una comisión adicional por traer personas. Si sabías que era una buena inversión, era bueno que las familias y amigos también lo tuvieran. Sin embargo, como cualquier inversión de alto rendimiento, pues es de alto riesgo. Busqué personas que tuvieran mucho dinero porque, si perdían, pues que no les afectara la vida. Tuve amigos que invirtieron hasta USD 10.000.
En Navidad de 2023, mi esposo y yo veíamos que teníamos como COP 1.500 millones, obviamente eso era mentira. Era falso. Pero uno se ilusionaba. Mi esposo dijo que abrieramos una cuenta a cada familiar: USD 1.000 a los jóvenes y USD 2.000 a los adultos. Luego le dije a la chica que me hacía las uñas, y le di el plante para que se metiera, y que después me pagara cuando tuvieran sus ganancias. Así fue que recogí a 60 personas. Me duele en el alma, a las personas humildes estoy buscando para pagarles.
A nosotros no nos pareció raro lo de Musk. Incluso él nos dijo que estaba pensando cerrar, y no meter a nadie más, porque los de Shark Tank se lo iban a comprar. En junio 2023, el pago no llegó. Pasaron los días y no pagaron. Jamás me volvió a pagar un retiro. Al inicio sí tuve rendimientos porque era mucha plata. USD 200 de la primera inversión de mayo de 2022. Luego USD 200 en agosto y USD 500 en octubre. Todo de la primera inversión. No es exacto, pero pude haber recuperado unos USD 20.000 de los USD 90.000.
La inversión la veíamos en Sole Directory, que era el de Elon Musk, pero resultó ficticio. Qué tristeza, yo confié en Leonardo. Di mi palabra por él ante mis amigos y familia. Realmente pasamos muchos trabajos en el momento en el que no recibimos los dineros porque hicimos compromisos contando con el. Perdí una inversión de mi vida, que era la oficina que tenía. Creo que una persona que hace esto tiene que tener una enfermedad mental para ser capaz de engañar a tantas personas y de frente. Siento tristeza porque tuve conversaciones con Leonardo dándole las gracias por la oportunidad y él me decía que lo bueno había que compartirlo y que había que ser generosos. No entiendo cómo un ser humano puede decir una mentira así.
Gustavo Adolfo Cano Uribe
Soy un ingeniero de sistemas de 55 años, tengo una empresa inmobiliaria y vendo lotes para constructores y arriendo. En 2021, un primo, Felipe Arango, me dijo que Leonardo era un amigo que conoció cuando trabajó en IBM. Me contó que estaba haciendo algo de marketing digital, y me dijo que confiaba en él. Yo, en su momento, le dije que esos negocios a mí no me gustaban, tenía la experiencia de una pirámide y sabía que esa plata se perdía.
A los meses me dejé convencer. Felipe me contó que les estaba yendo muy bien en la inversión y su hijo, Sebastián, ya se había comprado un apartamento de mil millones al invertir una herencia. Luego hablé con la otra hija, con la esposa. Yo dije: “si estaban metidos ellos, que son empresarios, pues me metí”. Mi primera inversión fue en 2022. Luego se metió mi esposa, mi hijo, mi papá y mis suegros. Mi núcleo en total invirtió más de UDSD 20.000.
Al comienzo, una maravilla. Uno mandaba unos correos y cumplían. Los seis primeros meses fueron así. Luego empezó con evasivas. Que tenían un problema en Colombia. Luego nos dijo que como todo era en dólares, nos pidió que fuera en Estados Unidos. Nos hizo firmar otros contratos. Felipe era muy de la llave de él, entonces yo le preguntaba cómo iba. Él era el enlace de Leonardo en Medellín, y luego vi que ya no le pagaron. Hicimos reuniones, él todavía manda informes diciendo que tranquilos, que necesitamos una LLC y nos pone a voltear por cuanta cosa sea. Eso inventa una cantidad de cosas. Es un mentiroso tremendo.
Nosotros tenemos un grupo grande de Medellín. En correos él amenaza, dice que no va a contestar que porque lo estaban tratando de ladrón y payaso. Pero ese era el trato que teníamos que tener con él porque es lo que es. Tenía un tic de la mentira porque cuando uno le hablaba de plata, empezaba a toser. Que estaba enfermo, que lo otro. Cuando empezó a hablar con el tema de Musk, eso fue ya cuando la cosa iba mal. Hizo una reunión virtual diciendo que no nos teníamos que preocupar porque tenía unos socios de Elon Musk. Ahí dije: este se enloqueció.
Pero uno tenía la esperanza de que fuera verdad. Esperábamos a ver si salía con algo, Pero era mentira. La plata que teníamos para comprar un apto la pusimos ahí. Fue un embale porque empezamos a pagar intereses. Nos despelotó el tema económico en la casa. A uno le daba miedo que esto saliera a la luz pública, porque creíamos que se nos iba a perder la plata. Pero eso ya lo sabemos. Toca recuperar algo, y si no, que vaya a la cárcel, que es donde debe estar.
Video: Las denuncias por estafa contra el “coach” y supuesto socio del hermano de Elon Musk
Lorena Jaramillo
Un día un exjefe mío me contó que había hecho una locura. La plata de la liquidación la invirtió con un muchacho, Juan Carlos Isaza, que estudió con mi hermano y trabaja con Leonardo; contó que ellos tenían un robot de IA para buscar clientes. Luego, Felipe Arango me llamó y me hizo la presentación virtual, y me preguntó de dónde conocía a Juan Carlos. Yo le dije que lo iba a pensar. Le conté a mi esposo, pero él es muy relajado. Me dijo que, si Juan Carlos estaba metido, que lo hiciera. Me fue súper bien al comienzo. Cada vez que se acababa una campaña, me pagaban sin ningún problema a mi cuenta de ahorros. Eran muy puntuales.
Luego hubo una reunión en un hotel en Medellín con muchos gerentes de empresas, con gente de mucho nivel. Yo quedé más tranquila por eso y le conté a mi esposo. Vendimos un apartamento y esa plata la invertimos ahí. Cuando dijo que cambiaba la cuenta y teníamos que firmar otro contrato, empezó el embolate. No sé si nosotros estábamos drogados o qué. Ahí empezó el rollo y a incumplir. Siempre sacaba una excusa. Lola calamidades. He llorado lo que no se imaginan.
Después nos hizo abrir una cuenta en un banco internacional. Hacía todo lo que él decía, pero nada servía. Decía que lo habían hackeado, que después una bandera roja en Estados Unidos, que le iban a congelar las cuentas. La última vez que nos vimos fue en octubre de 2024 y dijo que lo que pasaba era que había perdido una plata en una campaña de Tony Robbin, pero que en un mes retomaba los pagos.
Siempre guardaba la esperanza. Siempre confié. Llegó la fecha que nos iba a pagar y nada. Se desapareció un tiempo, dejó de escribir en Telegram, en reuniones virtuales, y la empresa que atendía en Medellín, donde trabajaba Felipe, ya desapareció. Ya contrató una nueva empresa en USA para atender los requerimientos y ahí empezó la comunicación intermitente. Luego ya dejó de contestar correos y chats.
Ahora le contestan a uno que la cuenta es en USA. Hay gente que sacó la LLC y tampoco les ha pagado. Volvió a hacer dos reuniones virtuales, y la última debió ser en agosto, pero nunca dejó de hablar, como si nada pasara. En esa reunión dijo que todo estaba solucionándose, pero que los que necesitaban la plata urgente podrían hacer un retiro de emergencia con una LLC. Yo lo solicité. Supuestamente nos pagaban en 20 días y no han pagado ni un peso.
Sigue publicando en LinkedIn, publicitando campañas de publicidad utilizando IA. Su negocio consistía en que si tú vendes, por ejemplo, relojes, Leonardo va a segmentar usuarios en redes sociales que tengan ese perfil de compradores y garantiza que había una x cantidad de clientes. No sabemos si es cierto que ofrecía a empresas. Pero no sabemos qué es cierto y qué no. No sabemos si fue que se quebró o qué.
El proceso civil en su contra inició en enero de 2025. En diciembre de 2024, le dije a mi esposo que Leonardo nos estaba diciendo mentiras, porque no podía ser tan salado. Ya estaba preocupada. Hablé con una prima que es abogada y me recomendó un bufete. Ahí me dijeron que hiciéramos la audiencia de conciliación. Primero lo demandé yo y una señora de Cali. A la audiencia de conciliación llegó, luego de un aplazamiento, como si nada hubiera pasado. Ahí dijo otras excusas, que él no tenía mucho que ver con la empresa. Se comprometió a pagar en una fecha y quedé con la esperanza. Llegó el día y nada. Me escribió que le había pasado algo con la billetera, más excusas. Eso fue el año pasado.
El abogado me preguntó si lo demandamos, y le dije que sí. Se volvió un proceso ejecutivo. Tampoco pagó y no tiene bienes, entonces quedó la sentencia para enmarcar. A él no le importa lo civil. Tenía unas demandas de bancos. Luego volví a hablar con mi prima, penalista, y me habló de tres delitos. Sin embargo, no contratamos un abogado penalista porque cobran esta vida y la otra, y nosotros en esta situación no tenemos cómo pagarlo. Pero igual arrancamos el proceso porque ella me dijo que se iba a demorar: “en el camino van mirando si necesita abogado. Se supone que el abogado de ustedes es la Fiscalía”. Es un proceso que no es para recuperar el dinero, sino para parar el delito.
La gente no quería denunciarlo por miedo a que no le pagaran, pero ¿ya perdimos la plata, qué más podemos perder? Yo asumo las consecuencias de mi decisión, pero Leonardo está muy fresco porque puede estar engañando a otras personas. Uno no puede no hacer nada ante esas cosas. Nos han pasado por tres fiscalías. Ya hay un grupo grande de Medellín y Cali y las denuncias se unieron. El fiscal nos dice que no perdamos la fe, que las cosas se demoran, pero salen. Que tiene un caso de hace 10 años, pero que se está moviendo.
Felipe Arango está en ese grupo de víctimas, pero no sé qué tan verdad sea porque era su socio. Ahora dice que Leonardo lo engañó y por eso se considera víctima. Él me dijo que en Medellín había 200 personas; en Cali y Bogotá, como 100 personas en cada ciudad; y que en el exterior también había otras personas que habían invertido. Felipe me decía que lo mío no es nada, dándome a entender que la gente invertía bastante plata.
Nosotros vamos cada mes a preguntar cómo va el proceso en Fiscalía, para que eso no muera en el sueño de los justos, porque no estamos diciendo mentiras de nada. Esto tiene que investigarse para que no caiga más gente. Incluso, una de las víctimas subió un video en su cuenta de X contando que él la había estafado. Leonardo la demandó por injuria y calumnia: “que cómo se iba a poner ella a hacer eso y que él le había devuelto el capital”. Por mi parte, sí considero que estuve en una pirámide. Seguramente con mi plata le pagó a otros.
No tengo certeza de que está en bancarrota y que no está solo. Siento que está con más gente en este cuento. Lo único que hago es orar para que esa plata regrese por alguna parte, hasta rezo por él para que le vaya bien y nos pueda pagar. Me ha tocado hasta perdonarlo, porque a veces no dormía; lo veía en las redes y me descomponía. Me tocó ir a un psiquiatra y un psicólogo. Un libro que nos regaló lo eché con rabia por el shut. Siempre decía que la gente que caía en esto era porque no tenía educación financiera, pero ahora creo que son más cosas. Estudié ingeniería química y luego administración de empresas y una especialización en gerencia de proyectos. Mi esposo es ingeniero electricista. Nunca me imaginé que esto me iba a pasar.
Luis Martínez
Tengo 60 años y soy ingeniero de sistemas. Trabajo en Medellín en una empresa de ropa de mujer. A Leonardo lo tenía referenciado porque era famoso en el mundo de la tecnología. Pero llegué a este negocio por una compañera, Marta Peralta, que nos contó que estaba metida en este negocio. Me contó y nos reunimos un grupo de personas, como unos 10, con mi señora también. Y una persona que se llamaba Juan David, como representante. Nos contaron qué hacían, todo el tema de la publicidad, y que nos decían que si en cualquier momento nos queríamos retirar, podíamos hacerlo. Eso nos dio tranquilidad.
Uno, por referencias, sabía quién era Leonardo. Tenía buena reputación. A Marta le estaba yendo muy bien. Así fue que empezamos con una pequeña inversión, que para muchos no puede ser mucho, pero para nosotros sí lo era. Nosotros pusimos USD 2.000. Cuando empezamos a hacer las vueltas para que nos devolvieran algo de la inversión, empezó el suplicio. Nos decían que tocaba mandar correos, que abrir no sé cuánta cosa… Era volteando para arriba y abajo. Contestaban los correos tarde y nunca pasó nada más. Nunca volví a ver un centavo. No le dijimos a nadie más. Solo a la hermana de mi señora, que quedó en ese grupo. Ella puso USD 2.000.
Recuerdo que sí hablaban de unas compañías muy grandes con ellos, nos mencionaron que Tesla estaba metido. Que ya estaban cautivadas por Leonardo. Luego, viendo la historia después, uno es muy pendejo cuando le ofrecen eso. Hay que hacerle más caso a los abuelos, que a uno nunca lo van a llamar a taparse de plata. Yo le creí a Marta porque estaba metida en ese mundo. Sí tuve sospechas de pensar que estas cosas buenas eran muy difíciles, pero igual me quise arriesgar. El grupo con Marta, que fue la que nos llevó, se disolvió. Ella se alejó. Sabemos que no es culpa de ella, pero sí afectó nuestra amistad.
A Leonardo le diría que me devuelva la plata que invertí. Si lo que hizo fue robarnos la plata, ojalá que los castiguen por eso. Pero lo que quiero decirle, principalmente, es que nos devuelva la plata a todos porque hay gente que sí debe mucho. Eso sería lo mínimo.
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