8 Aug 2020 - 4:20 p. m.

La importancia de una mujer llamada Deyanira Gómez en el caso Uribe

La esposa de Juan Guillermo Monsalve aportó varias pruebas que le permitieron a la Corte Suprema hacer una clara radiografía de las múltiples presiones que habría recibido su marido para que se retractara, pues él ha señalado al expresidente Álvaro Uribe de haber promovido la creación del Bloque Metro en el nordeste antioqueño. Uribe rechaza esa versión.

Deyanira Gómez tiene 40 años de edad, es médica, madre de dos hijos y en la investigación contra el senador Álvaro Uribe terminó jugando un papel esencial, pues es también la esposa de Juan Guillermo Monsalve, el hombre que ha declarado que Uribe fue promotor del Bloque Metro de las autodefensas en Antioquia. De acuerdo con lo que documentó la Sala de Instrucción de la Corte Suprema, el expresidente trató por múltiples caminos de presionar a Monsalve para que se retractara de lo dicho: esa es una de las razones por las que está bajo investigación por soborno en actuación procesal y fraude procesal. (Caso Uribe: Corte Suprema pide a Fiscalía que investigue a Mario Uribe)

En el documento en que la Sala resolvió la situación jurídica del senador Uribe y ordenó su detención domiciliaria, proferido el pasado 3 de agosto, se lee cómo Deyanira Gómez resultó una pieza clave en el rompecabezas de los presuntos intentos de Uribe por hacer que Monsalve cambiara de versión. Gómez declaró ante la Corte el 25 de abril de 2018 y en ese espacio contó que a su esposo “le fue solicitado por diferentes medios que se retractara de sus anteriores versiones en contra de Uribe Vélez diciendo que fue Iván Cepeda quien le prometió que le iba a proporcionar cosas para que así declarara”.

Gómez fue citada a declarar dos meses después de que la Corte Suprema determinara que no iba a investigar a Cepeda, a quien Uribe había denunciado por, supuestamente, orquestar un cartel de testigos falsos en su contra. En esa misma decisión, el alto tribunal estableció que quien sería investigado por posible manipulación de testigos sería el propio Uribe. Lo que la Sala de Instrucción ha concluido, tras dos años de pesquisas, es que el senador Uribe lleva muchos años tratando de convencer a Monsalve de que modifique la versión que ha dado: que Uribe fue promotor de un bloque paramilitar. (“Uribe no le pidió a nadie que sobornara a ningún testigo”, dice abogado del senador)

Sobre Diego Cadena, quien fungió hasta no hace mucho como abogado de Álvaro Uribe y fue la persona designada por este para buscar testigos que lo favorecieran en la investigación que le abrió la Corte, Gómez explicó que este busco a su esposo, “que necesitaba que le colaborara con el cambio de la versión que había dado inicialmente”; que si Monsalve aceptaba, podría tramitarle su ingreso a la JEP, o que viviera “mejor en la cárcel”, “que sabiendo que el doctor Uribe está de por medio, se le van a abrir las puertas del lugar donde se encuentre”.

En el documento de la Corte, conocido en su integridad por El Espectador, se lee que Cadena se reunió con Gómez el 5 de abril de 2018, es decir, 20 días antes de que ella fuera a rendir declaración ante el alto tribunal. Cadena admitió que esperaba que, de ese encuentro, él saliera con la carta de retractación de Monsalve en sus manos, lo cual no ocurrió. La reunión se dio en tal ambiente de desconfianza que Cadena y Gómez se grabaron mutuamente a escondidas. Ambos, además, entregaron las grabaciones a la Corte, la cual descubrió serias diferencias en los audios que, al parecer, indicarían que Cadena editó la suya.

Deyanira Gómez dijo haber sido testigo de cómo Enrique Pardo Hasche, un miembro de la clase alta bogotana que resultó condenado por el secuestro y asesinato del empresario Eduardo Puyana (suegro del expresidente Andrés Pastrana), presionaba a su esposo -de quien era compañero de celda- para que hablara en favor del senador Uribe. “El señor Pardo habla con Juan y le dice, mire, porque usted no sea bobo, mire, hágase al lado de Uribe, Uribe le va a colaborar, Uribe es Dios, Uribe es Dios en la tierra y él todo lo puede hacer, y si usted está con Dios fácil va a salir de acá”.

Según contó Gómez, la indicación de Pardo Hasche, recluso como su esposo de la cárcel La Picota, fue la siguiente: “Simplemente hay que hacer el documento, mire aquí hay que decir que lván Cepeda a usted le proporcionó, le dijo esto una vez le dijo que le iba a dar cosas, que le iba a ayudar en cosas y simplemente es echarlo al agua y simplemente decir que el doctor Uribe es un santo y que no ha tenido ningún problema y con eso usted soluciona su vida (...) simplemente lo que tiene que hacer es cambiar la carta y hacer una carta como la que mencioné anteriormente”. (Los testigos que pusieron su dedo acusador sobre el expresidente Uribe)

Ella, asimismo, fue testigo de cómo Monsalve empezó recibir presiones desde otro frente: Neiva. Contó que “una persona política del Huila” estaba buscando a su esposo para que se retractara. “Dijeron, mande usted el documento y ya, nosotros hacemos el proceso y le colaboramos que con eso usted va a salir de la cárcel”. Se trataba de Álvaro Hernán Prada, un representante a la Cámara del Centro Democrático que, como el senador Uribe, está bajo investigación por sus posibles intentos de manipular a Monsalve. Aunque, a diferencia de Uribe, Prada estará libre mientras las indagaciones continúan, decidió la Corte.

En la radiografía que Deyanira Gómez hizo sobre las presiones hacia su esposo salió el nombre de otro integrante del círculo íntimo del expresidente Uribe: Juan Guillermo Villegas, cuya familia ha sido cercana a la familia Uribe Vélez desde hace décadas. El 23 de septiembre de 2015, Uribe dijo desde su cuenta de Twitter que se había enterado de que su teléfono estaba interceptado y, para ese entonces, salió a la luz una conversación entre él y Villegas en la que Uribe le dijo: “Me están investigando a mí con usted y que tienen interceptado el teléfono, o sea que está llamada la están oyendo esos hijueputas”. (Las pruebas contra Uribe son “claras, inequívocas y concluyentes”: Corte Suprema)

La Corte ordenó en su momento investigar cómo se había filtrado una información que estaba bajo reserva sumarial “que tuvo como destinatario al senador Uribe Vélez”, aunque en nada se ha avanzado al respecto. La Sala de Instrucción confirma que Villegas, hermano de Luis Alberto Villegas, un ganadero del nordeste antioqueño que terminó involucrado con los paramilitares y asesinado por ellos mismos, por orden de alias Julián Bolívar, según el propio Bolívar ha admitido en Justicia y Paz. En esa región está la hacienda Guacharacas, que fue de la familia Uribe y tiene mucho que ver con toda esta historia.

La versión de Juan Guillermo Monsalve, hijo de Óscar Monsalve, antiguo mayordomo de Guacharacas, es que en ese lugar fue testigo de excepción del impulso que Álvaro y Santiago Uribe le dieron al bloque Metro (del cual Luis Alberto Villegas fue promotor). Los hermanos Uribe rechazan el testimonio de Monsalve, pero el punto es que así fue como el nordeste antioqueño se volvió un punto en común para las tres familias: Uribe, Villegas y Monsalve. Por eso, desde hace varios años, Uribe recurrió a su amigo Juan Guillermo Villegas para que este le hiciera un puente con Juan Guillermo Monsalve. (El rol de la UTL de Álvaro Uribe y su relación con la orden de detención)

Deyanira Gómez le relató a la Corte que Villegas, junto a Diego Cadena, viajaron a Medellín a buscar a la madre de su esposo, Luz Marina Pineda. El propósito era transmitir el mensaje de que Monsalve podía confiar en Cadena. La mujer envió el recado, contó Gómez: “Que confíe en lo que le está diciendo el señor Diego Cadena y que él (Villegas) es como garante pues del ofrecimiento del señor Cadena”. No obstante, Gómez agregó: “Juan le dijo a la mamá ‘yo no voy a hablar con nadie'” y le contó que, de hecho, ya se había reunido dos veces con Cadena. “Yo no los busqué, yo no los mandé a llamar, ellos me están buscando a mí”.

Esa conversación entre Monsalve y su madre se dio vía WhatsApp y terminó en manos de la Corte por gestión de Deyanira Gómez, quien relató que Villegas y un sobrino suyo hablaron con su suegra para insistir en que Cadena “era un abogado de confianza” y que ellos “apoyaban a Juan (Monsalve), que no lo iban a dejar solo”. Gómez indicó que no se explicaba para qué Cadena viajó a Medellín si, para entonces, él ya se había reunido con su esposo: “No sé si (...) era definitivamente pensando que si quedaba de garante Juan Villegas Juan iba a aceptar de alguna forma o si era una medida de presión”. (Uribe fue un “determinador y beneficiario” de testimonios falsos: Corte Suprema)

“Yo te dije esta semana que dijeras que no tenías comunicación conmigo”, le respondió Monsalve a su madre cuando ella le chateó para darle la razón que le había mandado Juan Guillermo Villegas. En la conversación, Monsalve le dijo a Luz Marina Pineda que eran ellos (Cadena y Villegas) quienes querían algo de él, no al revés. Deyanira Gómez aportó, asimismo, audios que le envió a su esposo Carlos Eduardo López Callejas, alias Caliche o Llanero, un viejo conocido de Monsalve y el intermediario a través de cual el representante Álvaro Hernán Prada habría llegado a este.

“Es todo ganancia pa’ usted señor”, le decía Caliche a Monsalve en uno de esos audios. “Porque más pa’ dónde usted puede perder, usted no puede perder nada, ahí usted no tiene nada más, usted esta es metido en ese hijupueta hueco y lo que le digo es que Usted tiene es que salir viejo y lo más pronto posible y uno busca los medios y ya que estos hijueputas se me llegaron a los pies, pues hombre tratemos de que se haga un compromiso pero por escrito”. A lo que Monsalve le respondió: “Yo hice mucho por ellos y de qué me sirvió”. (El proceso paralelo del hermano de Álvaro Uribe por paramilitarismo en Antioquia)

De acuerdo con el material que le entregó Gómez a la Corte, Caliche, al igual que Pardo Hasche, le indicó a su esposo que él debía no solo retractarse, sino también declarar en contra del congresista Iván Cepeda. Caliche fue interceptado por la Fiscalía y en una conversación le dijo a un hombre que no ha sido identificado: “Eso aquí ha llegado gente como un hijueputa de parte de ese, de ese lado de esos manes, eso es venga, hermano, cuádreme, ayúdeme”. La fecha de esa conversación: 23 de febrero de 2018. Es decir, cinco días después de que la Corte hubiera determinado que investigaría al senador Uribe.

El abogado de Iván Cepeda, Reinaldo Villalba, le dijo a la Corte que Deyanira Gómez sintió que corría tanto peligro que decidió salir del país. Su esposo, por orden de la Corte Suprema, fue recluido en una de las casas fiscales que hay en la Picota, en donde, en enero de este año, le pillaron elementos que no podía ingresar allí, como un celular y un computador, lo que es una falta grave. Su recluisón en casa fiscal, además, ha sido motivo de pujas entre la Corte Suprema y el Inpec. El alto tribunal cree que Monsalve está bajo un riesgo enorme y por eso, en la misma decisión de Uribe, le pidió al Inpec mantener medidas de seguridad.

“Conforme se analizó y lo indica la prueba aducida legalmente”, advirtió la Corte, reforzar esas medidas es necesario porque Juan Guillermo Monsalve, al igual que el testigo Carlos Enrique Vélez en la cárcel de Palmira, “podrían ser objeto de abordaje a futuro por terceras personas o ser intimidados de alguna manera, en procura de que varíen o cambien su declaración”. Para la Sala de Instrucción de la Corte, el senador Uribe fue tan persistente en sus intentos por manipular testigos que existe el chance de que vuelva a intentarlo. Por eso consideró esencial su detención domiciliaria.

Al ser notificado por la Corte de que sería privado de la libertad, lo cual ocurrió el pasado 4 de agosto, el senador Uribe manifestó la “tristeza” que esa determinación le producía. Tanto él como su abogado para este proceso, Jaime Granados, han insistido a lo largo de la semana en la inocencia del jefe natural del Centro Democrático. Granados aseguró que Uribe no pidió a nadie que sobornara a ningún testigo en su nombre e, incluso, anunció que pidió que se levantara la reserva sumarial de este expediente, algo que, por ley, la Sala de Instrucción de la Corte Suprema de Justicia está obligada a mantener.

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