Ganadero, caballista, presunto narcotraficante y confeso paramilitar. Ese era el perfil de Juan Santiago Gallón Henao, el colombiano asesinado el pasado 4 de febrero en México y dos veces condenado en Colombia por haber encubierto el crimen contra el futbolista Andrés Escobar en 1994 y por participar en la creación de grupos de paramilitares. Aunque su nombre aparece en varios expedientes, durante años evadió a las autoridades. Solo fue hasta 2010 que aceptó haber participado en el surgimiento de los paramilitares, al parecer, en alianza con otras personas como el también condenado Santiago Uribe Vélez, hermano del expresidente Álvaro Uribe Vélez.
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La muerte de Gallón Henao ocurrió en la región del Valle de Toluca, zona controlada por una poderosa organización criminal dedicada al narcotráfico, conocida como La Familia Michoacana. Según el gobierno de Estados Unidos, sería la responsable de distribuir más de 39 toneladas de metanfetaminas, 12 toneladas de cocaína y heroína cada año en ese país. De acuerdo con la información que se conoce hasta el momento, Henao fue baleado cuando ingresaba a un restaurante. Sin embargo, los móviles detrás de su asesinato aún son materia de investigación de las autoridades.
Fuentes de la Policía le dijeron a El Espectador que una de las hipótesis es que el crimen podría estar relacionado con los negocios que Gallón Henao tenía en México, país en el que vivía desde hace al menos dos años. Según las primeras pistas, el hombre habría recibido un dinero producto de un negocio grupal y se habría quedado con todas las ganancias, sin pagarle al resto del grupo el dinero que les correspondía. Aunque esa información aún está siendo evaluada por las autoridades, lo cierto es que su asesinato puso a sonar de nuevo su nombre en Colombia, donde ganó protagonismo desde mediados de los años 90 por sus andanzas criminales.
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La relación de Gallón Henao con el asesinato de Andrés Escobar, defensa de la Selección Colombia en el mundial de fútbol de 1994, sacó su nombre a la luz pública hace 32 años. En la noche del 2 de julio de ese año, diez días después de que el futbolista anotara un autogol que llevó a la eliminación de Colombia del mundial de fútbol de Estados Unidos, los hermanos Santiago y Pedro Gallón Henao coincidieron con el deportista a las afueras de una discoteca de Medellín (Antioquia). Las versiones sobre el crimen señalan que los Gallón Henao insultaron a Escobar por el error cometido durante el el partido, a lo que él respondió exigiendo respeto.
En medio de la discusión, el conductor y escolta de los hermanos Gallón Henao, Humberto Muñoz, desenfundó su arma y le disparó a Escobar en seis oportunidades. El futbolista cayó muerto. Por ese crimen, Muñoz fue condenado a 43 años de prisión, de los cuales solo pagó 11. Por haber encubierto el crimen, los hermanos Gallón Henao fueron condenados a 15 meses de prisión, de los cuales solo pagaron tres. El crimen del deportista puso a los hermanos Gallón Henao en el radar de la opinión pública, especialmente a Juan Santiago, sobre quien corrían rumores de que tenía vínculos con paramilitares en Antioquia.
Diversos expedientes en la justicia ordinaria y en los tribunales de Justicia y Paz, donde se resolvieron los casos de los exintegrantes desmovilizados de las antiguas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), vinculan a Gallón Henao con el surgimiento de grupos de seguridad privada, como las Convivir. Durante al menos dos décadas, el ganadero y caballista evadió a la justicia y negó la veracidad de esos señalamientos. Solo fue hasta 2010 que aceptó su participación en la financiación de esas estructuras que terminaron siendo la fachada grupos paramilitares en Antioquia.
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Guacharacas y el surgimiento de los paramilitares
Una denuncia ciudadana contra la asociación de vigilancia y seguridad privada El Cóndor, creada en Antioquia a mediados de los años 90, dio las primeras pistas sobre la relación de Juan Santiago Gallón Henao y estructuras paramilitares. La organización, en apariencia legal pero que luego resultó ser una célula paramilitar, fue creada por Luis Alberto Villegas Uribe, un empresario del nordeste antioqueño, para atender los embates de la antigua guerrilla de las Farc en municipios como Cisneros, San Roque y Puerto Berrío. Para aquella época, entre 1995 y 1997, el gobernador de Antioquia era Álvaro Uribe Vélez.
Una de las denuncias contra El Condor, con fecha del 2 de abril de 1997, señala: “¿Será posible que goce de legitimidad una cooperativa de esta naturaleza cuando quien escoge a las personas que la conformarán y les presta la asesoría de la violencia son grupos paramilitares que también, como la guerrilla, están al margen de la ley? ¿Por qué los paramilitares que andan como Pedro por su casa en San José del Nus y Maceo citan a los comerciantes y obligan a que estos y todos los hogares paguen una cuota para sostener la Convivir?”. Las autoridades encendieron sus alarmas y empezaron a tirar del hilo.
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Tras años de una investigación en la que, incluso, funcionarios judiciales fueron asesinados, la Fiscalía encontró que El Cóndor era una fachada desde la cual se movían los hilos del Bloque Metro de los paramilitares, con base en San José del Nus, corregimiento de San Roque (Antioquia). Julio César Acosta Cortizo, un exintegrante del Ejército de Liberación Nacional (Eln) que luego entró a las AUC, le dijo a la justicia en mayo de 1998 que parte de la financiación de los paramilitares en Antioquia contaba con el apoyo de los hermanos Alberto y Juan Guillermo Villegas, quienes habían tenido negocios con la firma Inversiones Uribe Vélez Ltda., de la familia del expresidente Álvaro Uribe Vélez.
Las investigaciones también permitieron determinar que detrás de la financiación del Bloque Metro de la AUC estaba Santiago Gallón Henao, quien era referido en interceptaciones a llamadas telefónicas como “don Santi” o “don Ese”. Las pruebas contra el ganadero eran tan contundentes que el 10 de junio de 1998 se expidió una orden de captura en su contra, pero nunca se hizo efectiva y la investigación precluyó el 2 de julio de 1999. En el allanamiento al Parqueadero Padilla, en abril de 1998, funcionarios del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía también encontraron pruebas contra Gallón Henao.
En ese sitio, donde funcionaba la oficina contable de los paramilitares, las autoridades encontraron documentos financieros que darían cuenta de pagos de más de COP 83 millones por parte de Gallón Henao a la estructura paramilitar. Sin embargo, esas pruebas nunca fueron tenidas en cuenta en el proceso contra el ganadero, que seguía teniendo propiedades en zonas de Antioquia protegidas por los paramilitares.
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La confesión sobre los paramilitares
Durante años la justicia dio vueltas sin resultado para probar los vínculos entre Juan Santiago Gallón Henao y grupos paramilitares, pero el propio ganadero terminó por confesarlo todo. La sentencia de Justicia y Paz en 2017 contra el empresario Rodrigo Zapata Sierra, capturado el 19 de marzo de 2009, señala que el ganadero “suministraba información al grupo armado ilegal en el suroeste antioqueño de quienes expendían estupefacientes”. También fue señalado ante la justicia en las versiones entregadas por John Fredy González Isaza, alias “Rosco”, exintegrante del Bloque Central Bolívar de las AUC.
Menciones como esas llevaron a que el 10 de julio de 2009 Gallón Henao se presentara ante la Fiscalía 29 Especializada de Medellín para atender una orden de captura en su contra. El caballista y ganadero paisa terminó acogiéndose a una sentencia anticipada del 17 de febrero de 2010 por su responsabilidad en el delito de concierto para delinquir agravado, por haber entregado dinero para el funcionamiento de grupos paramilitares en Antioquia. Se le ordenó pagar tres años y tres meses de cárcel, una pena menor a la máxima de ocho años estipulada para quienes se acogieron a Justicia y Paz.
Tras esa condena, con los interrogantes abiertos sobre la relación del ganadero con los hermanos Álvaro y Santiago Uribe Vélez (este último condenado en segunda instancia el pasado 25 de noviembre de 2025 por financiar a paramilitares en Antioquia y actualmente en revisión por parte de la Sala de Casación de la Corte Suprema de Justicia), Gallón Henao desapareció del radar de la opinión pública. Su nombre sonó de nuevo en mayo de 2017, cuando el gobierno de Estados Unidos lo incluyó en la Lista Clinton junto a su exesposa, su hija, uno de sus antiguos socios y su abogado, por su presunta relación con negocios de narcotráfico.
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La relación entre Gallón Henao y los hermanos Uribe Vélez ha sido negada tajantemente por estos últimos. En las denuncias del senador Iván Cepeda en el Congreso, por ejemplo, se ha mencionado el nombre del ganadero por su presunta cercanía con el expresidente Álvaro Uribe Vélez y tras confirmarse la muerte del capo, el presidente Gustavo Petro hizo una publicación en sus redes sociales en la que hizo eco de esos posibles vínculos señalados por el congresista. El líder natural del Centro Democrático le respondió con un mensaje concreto: “No conocí a Santiago Gallón, no tuve negocios con él”, escribió Uribe Vélez.
El 16 de enero de 2018, el ganadero fue capturado en Cúcuta (Norte de Santander), señalado por las autoridades del Reino Unido de traficar drogas hacia ese país, camufladas en alimento para mascotas. Estuvo detenido durante un año, hasta que fue liberado por vencimiento de términos. No se tuvo más noticia de Gallón Henao, condenado por haber financiado la barbarie de las AUC, hasta que el pasado 4 de febrero se conoció que había sido asesinado. Ahora el trabajo de las autoridades será establecer qué es lo que está detrás del crimen contra el ganadero y auspiciador de los paramilitares en Antioquia.
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