1 Oct 2019 - 4:12 p. m.

Orden de captura contra cúpula del Eln por homicidio de periodistas de El Espectador

La Fiscalía requirió a “Gabino”, “Pablo Beltrán” y “Antonio García” por su presunta participación en el crimen de Julio Daniel Chaparro y Jorge Torres, periodistas de El Espectador asesinados el 24 de abril de 1991 en Segovia, Antioquia.

Redacción Judicial

El 26 de abril de 1991, Julio Daniel Chaparro y Jorge Torres, periodistas de El Espectador, estaban en Segovia investigando las consecuencias de la masacre paramilitar de 46 personas, ocurrida en noviembre de 1988 -conocida como la masacre de Segovia-. Cuando estaban saliendo de una heladería, fueron abaleados por desconocidos, causándoles la muerte de inmediato.

Casi 30 años después, luego de que fuera declarado un crimen de lesa humanidad en 2018, la Fiscalía emitió órdenes de captura por este caso a tres miembros del Comando Central (COCE) del ELN: Nicolás Rodríguez Bautista, alias Gabino; Israel Ramírez Pineda; alias Pablo Beltrán; y Eliécer Chamorro, alias Antonio García. Los tres jefes guerrilleros son señalados por el ente acusador de ser los autores intelectuales del homicidio de los dos reporteros de El Espectador.

(Puede ver: El expediente por el asesinato de los periodistas Julio Daniel Chaparro y Jorge Torres

De acuerdo con las investigaciones, los dos periodistas, que estaban haciendo reportería por la masacre paramilitar, fueron catalogados como miembros de inteligencia militar por milicianos del ELN. Por eso, los habrían asesinado justo cuando salían de un local del municipio de Segovia. Las primeras investigaciones, en 1993, arrojaron que los miembros del Eln Joaquín Lezcano Ortiz y Ramiro Alonso Madrid habrían sido participes del crimen, según testimonios de un tercero.

Sin embargo, meses después, ambos sujetos fueron amparados por la preclusión ante la debilidad del material probatorio. Años después, mientras las pesquisas continuaron, al caso fueron vinculados William de Jesús Castrillón Sánchez y Magda Cecilia Castellanos Ruiz, también miembros del Eln. Según la Fiscalía, estos dos eran pareja y después del asesinato de los periodistas se ocultaron en una casa de Segovia.

(Además: Declaran crímenes de guerra los asesinatos de los periodistas Julio Daniel Chaparro y Jorge Torres)

En el 2000, cuando el expediente llegó al despacho del fiscal Gustavo Reyes Leyva, la investigación encontró uno de sus mayores obstáculos: los cuatro milicianos del Eln ya estaban muertos. A William Castrillón lo asesinaron en Zaragoza, en febrero de 1999. A Ramiro Alonso Madrid, en noviembre del mismo año. A Magda Cecilia Castellanos, en Bucaramanga, a finales del 2000. Y a Joaquín Lezcano, en marzo del 2002. De esta forma, el caso volvía a empantanarse, incluso, parecía que para siempre.

En abril del 2011, a escasos días de que se cumplieran 20 años del crimen cometido en Segovia contra los periodistas, el fiscal Reyes expidió una resolución inhibitoria en el caso con un razonamiento simplista: los presuntos investigados ya están muertos. Pero además de insistir en la conclusión de que todo fue producto de una confusión de milicianos del Eln, agregó una perla: que el crimen no fue perpetrado por su condición de periodistas ni mucho menos por serlo de El Espectador.

(En contexto: Por ahora, sólo impunidad)

Sin embargo, luego de que la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) y la familia de Chaparro reclamara que el caso fuera catalogado como crimen de lesa humanidad, a finales de 2018 la Fiscalía lo declaró crimen de guerra, infracción grave en el Derecho Internacional Humanitario que no admite ni indulto ni prescripción, ya que “eran civiles que no participaban en el conflicto”. 

(Lea también: Julio Daniel Chaparro: la memoria de un periodista y poeta de El Espectador)

Ahora, casi un año después, el ente acusador dio sus primeros avances en muchos años en este caso. De acuerdo a la Fiscalía, los autores materiales del crimen -todos ellos muertos- actuaron siguiendo órdenes de sus superiores en la guerrilla. Es decir, de alguna forma u otra, Gabino, Pablo Beltrán y Antonio García tendrían responsabilidad en la muerte de los dos periodistas por línea de mando.

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