El presidente Abelardo De la Espriella ofreció excusas públicas por la inclusión de una ceremonia religiosa durante su posesión, celebrada el pasado 7 de agosto. Lo hizo en cumplimiento de un fallo de tutela que concluyó que ese acto vulneró la neutralidad religiosa del Estado.
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Durante la alocución presidencial en la noche de este domingo 30 de agosto, el mandatario formuló sus disculpas de manera condicional y defendió su derecho a profesar públicamente el catolicismo y terminó su declaración con la expresión: “¡Que viva Cristo Rey! Que Dios bendiga a Colombia”.
“Si este acto pudo generar incomodidad o si ofendió a alguna persona, en mi condición de jefe de Estado ofrezco excusas por ello”, señaló De la Espriella durante su intervención.
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El presidente sostuvo que la ceremonia de transmisión de mando correspondió a un punto del orden del día aprobado por el Congreso para la sesión conjunta en la que tomó posesión del cargo.
Según explicó, la elaboración de ese orden del día era responsabilidad de las mesas directivas del Congreso y fueron estas las que incluyeron un espacio denominado “invocación”.
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Durante la ceremonia participaron representantes de tres sectores religiosos, hecho que posteriormente fue cuestionado mediante una acción de tutela presentada por Omar Franco Alberto Becerra.
De la Espriella afirmó que es creyente y católico, pero aseguró que respeta la separación entre la Iglesia y el Estado. También dijo que, en el marco de sus funciones, garantizará las libertades y los derechos de todos los colombianos, incluida la posibilidad de profesar cualquier religión o de no acogerse a ninguna.
“Así como la Constitución ampara mi derecho a profesar libremente la mía y a hacerlo de manera pública y privada”, agregó el jefe de Estado.
Tras ofrecer las excusas, De la Espriella cerró su intervención reiterando su compromiso con el país y haciendo una nueva manifestación religiosa: “Le quiero decir al pueblo colombiano que su presidente hoy más que nunca está firme por la patria. ¡Que viva Cristo Rey! Que Dios bendiga a Colombia”.
Las excusas del presidente se dieron luego de la orden del Juzgado Quinto Laboral del Circuito de Bogotá, que el 26 de agosto amparó el principio de neutralidad religiosa del Estado.
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En su decisión, el despacho señaló que los funcionarios públicos conservan plenamente su libertad de culto, pero, cuando actúan como autoridades, deben evitar asociar el ejercicio de sus funciones oficiales con una religión específica.
El juez le ordenó al presidente ofrecer disculpas al pueblo colombiano y manifestar que se abstendrá de incurrir en actuaciones oficiales que lleven aparejada una inclinación hacia la Iglesia católica o cualquier otro credo particular.
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En su declaración, sin embargo, De la Espriella no formuló expresamente ese compromiso en los términos establecidos por el juzgado. En cambio, afirmó que garantizará las libertades religiosas y respetará la separación entre la Iglesia y el Estado.
El fallo también dispuso que el mandatario expida una directiva presidencial dirigida a los servidores públicos, mediante la cual ordene respetar y hacer respetar la neutralidad religiosa del Estado en todos los actos oficiales.
Además, impartió una orden similar al presidente del Congreso, Honorio Miguel Henríquez Pinedo, quien deberá ofrecer disculpas públicas por lo ocurrido durante la posesión presidencial y comprometerse a no promover ninguna religión cuando actúe en representación de esa corporación.
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