Hace cuatro años, una creciente del río Sucio destruyó uno de los extremos del puente que conectaba varias veredas del norte del Tolima. Desde entonces, para más de 4.000 habitantes de las zonas rurales de Fresno y Mariquita, cada desplazamiento se convirtió en un riesgo.
La comunidad no podía esperar a una respuesta del Estado. Con los materiales que tenía a su alcance, guadua como base y varas cruzadas en diagonal para darle algo de estabilidad, reconstruyó por su cuenta una estructura que les permitía cruzar el río. Sin embargo, esa solución improvisada estaba lejos de responder a las necesidades de la población.
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Aunque en esta zona se concentra cerca del 85 % de la producción agropecuaria del norte del Tolima, los agricultores no podían sacar la totalidad de sus cosechas porque el puente artesanal no soportaba el peso de las volquetas. Cuando una familia necesitaba transportar materiales para construir o reparar su vivienda, algo frecuente después de cada temporada de lluvias, simplemente no podía hacerlo por ese paso. La única alternativa era tomar una ruta alterna que aumentaba los recorridos en más de una hora.
Alrededor de 150 niños cruzaban el puente dos veces al día para ir y regresar de sus escuelas. Otros habitantes lo atravesaban a caballo o en motocicleta para llegar a sus cultivos. Sin embargo, todos sabían que, en cualquier momento, la estructura podía colapsar.
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Ese riesgo cotidiano terminó hace pocos días con la entrega de un nuevo puente. La obra fue posible gracias a un trabajo conjunto entre la Alcaldía de Fresno, la Gobernación del Tolima, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd) y el Ejército Nacional.
En menos de 14 días, los Ingenieros Militares ensamblaron e instalaron una estructura de 24,38 metros de longitud, restableciendo la conexión entre las veredas Piedra Grande, El Guineal, Remolino, Arrayán y Yarima, en Fresno, y El Hatillo, Camelias y Las Marías, en Mariquita.
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Con el nuevo paso habilitado, los campesinos podrán transportar sus cosechas de manera segura, reducir los costos logísticos y disminuir significativamente los tiempos de desplazamiento. Para quienes vivieron cuatro años dependiendo de una estructura improvisada, la entrega del puente pone fin a un largo periodo de incertidumbre.
Germán Gómez, residente de la vereda El Guineal, resume el impacto de la obra: “Después del colapso del puente comenzó el sufrimiento de la comunidad para sacar las cosechas, porque representaba un riesgo muy grande. Con este puente la vida nos cambió”.
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El alcalde de Fresno, Carlos Enrique Quiroga Calderón, aseguró que el beneficio trasciende la movilidad. “Esta infraestructura significa esperanza, desarrollo y progreso para toda la región. No solo mejora la movilidad, también facilita el acceso de los estudiantes a sus instituciones educativas y garantiza que nuestros agricultores puedan transportar sus productos de manera segura. Es un proyecto que impulsa el crecimiento de todo el territorio”, afirmó.
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