La Fiscalía General de la Nación avanza en la verificación de una declaración obtenida en julio de 2025, que daría cuenta de una posible infiltración a esquema de seguridad del senador Miguel Uribe Turbay, antes de su asesinato. Aunque el ente investigador escuchó poco después del atentado la versión de un menor de edad que entregó información sobre la posible fuga de información sensible hacia la organización criminal que asesinó al precandidato presidencial, solo hasta ahora esa versión tomó fuerza como línea de investigación. La familia del político del Centro Democrático señaló que desde el principio adviritieron sobre las posibles infiltraciones, pero que en su momento no tuvieron la atención suficiente por parte de las autoridades.
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El asunto de las posibles infiltraciones en el esquema de seguridad de Miguel Uribe Turbay se empezó a mover hace dos semanas, cuando su viuda, María Claudia Tarazona, y su abogado, Víctor Mosquera, expresaron públicamente que tenían información relacionada con el posible acceso de personas relacionadas con la estructura “Plata o plomo”, señalada de ejecutar el crimen, a información reservada sobre su seguridad. Según explicaron en su momento, la información encontrada en el celular de Élder José Arteaga Hernández, alias “Chipi”, cerebro logístico del crimen, daría cuenta de la posible relación con un tercero cuyo número telefónico había sido registrado como “escolta del senador”.
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Esa teoría sobre la posible filtración de información del esquema de seguridad hacia la organización criminal que ejecutó el crimen tomó fuerza el pasado fin de semana, cuando el diario El Colombiano reveló apartes de la declaración de Eduardo Jesús Moreno Medina, alias “Churco”. Se trataría de un joven de nacionalidad venezolana que, para la fecha del atentado, tenía 17 años. Según el medio de comunicación, el menor de edad se presentó ante las autoridades para entregar información que estaría relacionada con el caso. El 23 de julio de 2025, un mes y medio después del atentado, fue escuchado en una diligencia que inició a las 3:35 de la tarde, en el Comando de Policía Metropolitana de Bogotá.
La declaración fue suspendida sobre las 5:50 de la tarde porque, según reveló el medio de comunicación, se estaría autoincriminando y era necesario asignarle representación judicial. La diligencia se reanudó en la mañana del 24 de julio. Ese día, el menor le dijo a la Fiscalía que tenía conocimiento de que Élder José Arteaga Hernández, hoy condenado mediante preacuerdo a 26 años y tres meses de cárcel, tenía información sobre los movimientos de Miguel Uribe Turbay y su seguridad, que provenía del círculo más cercano al senador, pues tenía a varios escoltas “de su parte”. El menor aseguró que presenció una reunión en mayo de 2025 en la que el contacto guardado como “escolta del senador” se comunicó por llamada con “Chipi”.
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Esa versión coincide con la información en poder de la Fiscalía sobre dos coincidencias entre la ubicación de los celulares de dos de los escoltas de Miguel Uribe Turbay y el de Simeón Pérez Marroquín, alias “El Viejo”. Este hombre está condenado mediante preacuerdo a 22 años y cuatro meses de prisión tras aceptar su responsabilidad en el crimen al haber actuado como enlace entre la organización “Plata o plomo” y la Segunda Marquetalia, la disidencia de las Farc comandada por alias “Iván Márquez” que, según los funcionarios del búnker, habría ordenado el atentado. Las coincidencias en la ubicación de los celulares, según la información en poder del ente investigador, se dieron en momentos en los que el senador no estaba con sus escoltas.
La primera coincidencia fue el 28 de enero de 2025. Miguel Uribe Turbay estaba en Panamá y su esposa, María Claudia Tarazona, en Miami. Las señales de los celulares de dos escoltas y de Simeón Pérez Marroquín habrían coincidido en el barrio Modelia, al occidente de Bogotá. Luego, a inicios de abril de ese año, los mismos equipos coincidieron cerca del Congreso de la República. En ese momento, la esposa del senador estaba en Cali (Valle del Cauca). En diálogo con El Espectador, la viuda del político del Centro Democrático señaló que desde el inicio tenía sospechas de las posibles infiltraciones en el esquema de seguridad que compartía con su esposo. Aunque puso la información en conocimiento de la Fiscalía, nada sucedió.
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“Yo le dije a la fiscal Luz Adriana Camargo que estaba segura de que esa información (relacionada con la seguridad de Miguel Uribe Turbay y sus movimientos cotidianos) tuvo que salir de los escoltas porque no había otra manera de que ellos (la organización criminal que lo asesinó) supieran la hora exacta en la que salía Miguel, los movimientos exactos. Omitieron esa petición, me dijeron que estaba en la investigación, pero no tuve ninguna retroalimentación al respecto”, expresó María Claudia Tarazona. Agregó que las declaraciones y pruebas que se han conocido durante la investigación han ratificado lo que en su momento le advirtió a la Fiscalía sobre la posible infiltración del esquema de seguridad.
María Claudia Tarazona se refirió puntualmente a las filtraciones de información sobre sus movimientos del 7 de junio de 2025, el día que ocurrió el atentado. “Para mí siempre fue clarísimo que la única forma en que la información sobre la hora exacta en que salía la pudieran tener era que alguien del esquema la dijera porque Miguel estaba adentro de mi casa. No tuve eco por parte de la Fiscalía en eso, pero precisamente las personas que están hoy señaladas son de las que yo sospeché desde un principio”, señaló la mujer. Hoy, tres de los escoltas que hacían parte del esquema de seguridad de Miguel Uribe Turbay están siendo indagados. Dos de ellos, en palabras de la esposa del senador, “están muy comprometidos”.
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Sin embargo, señaló que en los 15 meses que han pasado desde el atentado en contra de Miguel Uribe Turbay, no tuvo conocimiento de la declaración rendida por el menor Eduardo Jesús Moreno Medina, que había advertido en julio de 2025 las posibles infiltraciones en el esquema de seguridad del senador. El Espectador consultó a la Fiscalía al respecto e indicaron que desde el principio ha sido una de sus líneas de investigación. No obstante, aclararon que las declaraciones entregadas por el joven de 17 años “tenían varias contradicciones y se han realizado varias actividades de policía judicial para precisar varios aspectos”. Hoy tampoco es claro su paradero, pues poco después de rendir declaración se perdió su rastro.
Su desaparición coincide con lo que sucedió con un menor de 17 años que en julio de 2025, tras declarar de manera voluntaria sobre el atentado de Miguel Uribe Turbay, suscribió un compromiso con la Fiscalía para ampliar de forma voluntaria su interrogatorio y recibió protección en un centro de atención del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar. De allí se retiró de forma voluntaria el 25 de julio. María Claudia Tarazona explicó que no han tenido información de un tercer menor implicado en el caso, solo sobre Jesús Moreno Medina y el menor de 15 años que le disparó al senador. Esto apuntaría a que sería la misma persona. Pero solo hasta la próxima semana se reunirá con la Fiscalía para tener más certezas al respecto.
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