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Tatiana Sánchez Moreno es una de las personas afectadas por el terremoto en Colombia del pasado 10 de agosto. A las 10:00 de la mañana de este miércoles 19 de agosto tenía que estar con “casco, botas y toda la actitud y esperanza” para poder recuperar el inventario de su multimarca Las Industrias del Eje.
“Hoy vamos a hacer un recorrido a ver cómo podemos rescatar algo, porque nuestro techo está desprendido. Estamos tratando de que no sea peligroso para poder entrar”, dijo sobre las siete de la mañana la fundadora de la tienda multimarca pereirana que nació en la pandemia y que estaba ubicada en el Centro Comercial Pereira Plaza.
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“El Pereira Plaza nos trató súper bien. Nos tenía un ejército de gente para poder sacar todo en menos de una hora. Lo que hicimos fue sacar las cosas y pasarlas para otro local. Tuvimos que meter las cosas como pudimos y, después, empezamos a empacar, empacar y empacar. Una hora después, tocaron el silbido y tuvimos que salir”, contó Sánchez en horas de la tarde.
Las Industrias del Eje: una tienda multimarca de 30 emprendimientos
La multimarca, que aguardaba las creaciones de más de 30 marcas, fue fundada con el objetivo de impulsar a los emprendedores del Eje Cafetero. Sánchez decidió que, tras participar en varias ferias de moda y escuchar a muchos clientes preguntar sobre su local y el de otros compañeros, debían estar reunidos en un solo lugar, “en un local abierto al público”.
También creó un proyecto en el que acompañaba, durante un año, a que los emprendedores desarrollaran sus proyectos, “mientras tanto, tenían el beneficio de tener su punto dentro de la tienda multimarca”.
Sánchez cuenta que su proyecto fue creciendo poco a poco y, antes del temblor, ya eran un “legado” para la ciudad. “Éramos la casa del emprendimiento responsable, porque hacemos economía colaborativa y circular. El 10 de agosto, ya cuando llevábamos seis años trabajando, con la marca y la tienda posicionadas, siendo referentes para la región, nos pasó esto. Nos trae Dios este reto. Somos 30 marcas, 30 familias que dependen de la tienda”, dice la emprendedora que lideraba la multimarca en la que había emprendimientos de moda, decoración, accesorios, joyería y hasta alimentos.
Sánchez también menciona que este 10 de agosto no alcanzó a dimensionar la gravedad de la tragedia humana y de las afectaciones que dejó el terremoto. “No sabía que mi tienda estaba así de destruida. Como estábamos incomunicados, solo pensaba: ‘esta semana no voy a abrir la tienda’, porque los que estábamos incomunicados no sabíamos la dimensión de lo que estaba pasando afuera”.
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La noticia se la dio su hijo, que vive en Sevilla, España. “Cuando nos pudimos comunicar, hablé con mi hijo y me dijo: ‘Mamita, tengo que contarte algo. Lo que pasa es que un amigo mío, que tiene local también en Pereira Plaza, me llamó y me contó que tu local está totalmente destruido’”.
Sánchez pensó que solo se trataba de los vidrios de la vitrina y su hijo le explicó la situación. “Yo le seguía preguntando, pero destruido es qué, como negándome, para mí todavía había esperanza”.
Su local será demolido.
El sismo, con epicentro en San José del Palmar, en Chocó, ha dejado 312 muertos y afectaciones en 470 municipios de 15 departamentos.
La tragedia también causó daños en edificios, infraestructuras, tiendas y centros comerciales en Chocó, Cali, Pereira y Manizales.
Según cifras preliminares suministradas por el presidente Abelardo De la Espriella en su alocución del domingo, las pérdidas físicas directas en Chocó, Valle del Cauca, Risaralda, Quindío, Caldas y se acercan a los COP 30 billones, de los cuales COP 24,5 billones corresponden a edificaciones y COP 5,5 billones a infraestructura.
Pero las pérdidas no son solo de locales. El terremoto puso en riesgo negocios de distintas industrias, por ejemplo, en el sector de la moda, causó graves daños en inventarios, empleos y cadenas de producción construidas durante años.
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Amatista Cuero, una marca de más de 15 años
“Hoy es un día un poco difícil”, dice Katherine, de Amatista Cuero, una marca pereirana de 16 años. “Hoy nos dan un tiempo para sacar algo de mercancía o lo que podamos sacar porque lo van a demoler. Hemos pasado por muchas cosas y Dios es el único que nos ha levantado”.
La empresaria menciona retos como la pandemia, robos, paros, pero asegura que el terremoto “ha sido de las experiencias más duras”. “Nosotros teníamos varias tiendas hasta antes de la pandemia. Después, perdimos muchas y adquirimos unas deudas muy grandes en el banco tratando de sostener a tantos empleados y justo ahora nos estábamos levantando con todo el amor del mundo. Todos nuestros calzados en este momento están ahí, toda nuestra esperanza también”.
Aunque son cosas materiales, Katherine asegura que son muchos años de trabajo, “es una siembra muy grande, es el fruto del trabajo y la fuente de ingresos de varias personas. No sabemos qué pasará con el empleo de seis colaboradores porque toda la situación es incierta”.
La marca de calzado se destaca por su calidad y valores agregados. “Hemos luchado por la comodidad desde muchos años antes. Para nosotros el factor comodidad, confort, cuidar los pies ha sido muy importante porque pensamos que es la base de nuestro cuerpo. Hemos estudiado, nos hemos preparado, nos hemos actualizado en diferentes países adquiriendo la mejor tecnología para que el calzado sea el más adecuado, el que permita prolongar la vida útil tanto a nuestros pies como también la durabilidad del propio calzado”, comenta.
Además de calzado, venden bolsos, chaquetas y piezas para mujeres, que representan el 60 % de sus productos. También tienen productos para hombres.
“En este momento estamos a la expectativa de lo que podamos recuperar. Estamos hablando de pérdidas gigantes. Confiando en Dios, que es el único que nos da la vida y nos permite pensar en un futuro, por ahora todo es incierto”, dice.
Aunque están en el proceso de recuperar algo de su inventario, han creado un centro de acopio para los comerciantes colaboradores tanto del centro comercial como de los establecimientos que funcionaban ahí.
“Más o menos somos 1.000 o 1.200 personas que nos hemos puesto a la tarea de conseguir mercados y ayudas para todos. Esperamos que prontamente también el centro comercial abra sus puertas para que los comerciantes puedan llevar a cabo su actividad y mucha gente no quede desempleada. Entre todos nos ayudamos y estamos unidos porque queremos salir adelante”.
Mauricio Gómez Amín, ministro de Comercio, Industria y Turismo, recorrió Pereira y aseguró que, de acuerdo con la información recopilada durante las primeras visitas, cerca del 70 % del comercio presenta algún tipo de afectación y alrededor del 34 % de los establecimientos de esa ciudad permanecen cerrados.
Sofía Lizalde: una marca con una bodega destruida y 36 colaboradores
“Gracias a Dios solo fueron pérdidas materiales. La idea es reactivar la economía y volver a empezar”, dice Sofía Lizalde, diseñadora de moda de la Universidad Andina de Pereira.
“Desde que estudié en la universidad siempre quise crear mi marca personal. Después de varios intentos fallidos, desde 2020 logré posicionar más la marca de moda femenina”.
En su marca manejan tallas desde la XXS hasta la 5 XL, que es una talla 22, “para que todas las mujeres, sin importar su talla, puedan sentirse hermosas con prendas fashionistas”, cuenta la empresaria que tiene 36 colaboradores.
También tenía una bodega muy grande donde tenían el tema de corte, despachos, confección, el área de creación de contenido, el área administrativa y un showroom para que sus clientas la visitaran. Además, organizaban los envíos porque la mayoría de sus clientas son de otras ciudades.
Lastimosamente, el lunes 10 de agosto, con el terremoto todo se destruyó. “Se nos cayó el techo de la empresa, una pared, el área de las oficinas, y donde teníamos la bodega de inventario de telas y prendas quedó totalmente en el piso. No pudimos recuperar telas, pero sí pudimos recuperar algunas prendas que teníamos en bodega para vender”.
Lizalde cuenta que perdieron mesas, todas las máquinas de confección, “porque las tejas y los ladrillos que les cayeron encima las destruyeron. Nos tocó evacuar de emergencia en menos de 2 días, porque van a tener que demoler”.
Por ahora, una empresa amiga, que vende estuches de celulares, les cedió un espacio pequeño, les prestaron un escritorio, un computador, mesas y estanterías para volver a empezar.
“El resto de cosas, como percheros y otras estanterías que nos quedaron, las metimos donde otros amigos, en una bodega. Nuestra idea es poder volver a empezar desde ahí, con lo que tenemos, con la ayuda de nuestros conocidos y amigos que nos abrieron las puertas de su empresa”.
Lizalde ha contado su historia a través de las redes sociales. “Tenemos mucha esperanza de volver a empezar. Con toda la fe puesta en Dios. Prácticamente, quedamos sin nada, pero con todas las ganas”.
De Sofía Lizalde dependen 36 personas y sus familias, así como talleres satélites donde confeccionaban la mayoría de sus prendas.
Las tiendas virtuales también están afectadas
En Quindío, otra ciudad afectada, Andrea Pardo tenía showroom en el que atendía, con cita previa, a las clientas de su marca de ropa deportiva Opalo.
“Somos una tienda virtual ubicada en Armenia, Quindío, y atendíamos en el showroom. Después del terremoto, que fue bastante fuerte, nos vimos muy afectados, porque el lugar donde teníamos la tienda presentó demasiados daños a nivel de mampostería, con unas grietas muy grandes y huecos en las paredes. Aunque el daño no comprometía la estructura del edificio, sí existía riesgo de colapso de algunos elementos internos, por lo que la recomendación fue evacuar”, explica Pardo.
Afortunadamente, cuenta la creadora de la marca, “hemos tenido el apoyo de toda nuestra comunidad, que durante estos ocho años hemos logrado consolidar. Ha sido muy bonito ver todo el apoyo que ellos nos han brindado en este momento. Retomamos nuestra atención el martes, y estamos realizando nuestra actividad con ventas en línea y a través de domicilios, mientras podemos volver a ubicarnos y abrir nuestras puertas, como antes”.
El Quindío, dice Pardo, “es una tierra hermosa, de gente muy solidaria, y hemos recibido muchos mensajes de amor y de apoyo”.
En Pereira, Armenia y otras zonas afectadas, estas empresarias intentan reconstruir sus negocios con lo que les quedó: una máquina, algunas prendas, una bodega prestada, ventas en línea y con el apoyo de sus clientes.
No solo son prendas, calzado o accesorios. Detrás de cada negocio hay empleos, familias, sueños e historias que, como dice Pardo, todavía tienen la esperanza de volver a levantarse.
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