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“Negligentes”: así le falló el gobierno de EE. UU. a las víctimas del caso Epstein

Mientras el mundo busca nombres de famosos, las víctimas de Epstein enfrentan amenazas por errores del Gobierno.

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Camilo Gómez Forero
04 de febrero de 2026 - 01:47 a. m.
Fotografía sin fecha específica de toma que muestra a Jeffrey Epstein (i) con una mujer no identificada en un avión.
Fotografía sin fecha específica de toma que muestra a Jeffrey Epstein (i) con una mujer no identificada en un avión.
Foto: EFE - Oversight Dems
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La publicación de más de tres millones de páginas de documentos internos del Departamento de Justicia (DOJ) de los Estados Unidos prometía ser, para muchos, uno de los últimos capítulos en la búsqueda de transparencia sobre la red de tráfico sexual de Jeffrey Epstein. Sin embargo, lo que debió ser un acto de justicia se ha transformado en lo que abogados de las víctimas califican como “la violación de privacidad más flagrante en la historia del país”.

Mientras la opinión pública se obsesiona con los nombres de figuras poderosas que aparecen en los archivos, como Donald Trump, Elon Musk y hasta Bill Gates, las verdaderas protagonistas del caso, las sobrevivientes, enfrentan un nuevo y devastador trauma: la exposición pública de sus identidades por errores de edición del propio gobierno.

Una de las víctimas denunció haber recibido amenazas de muerte tras la filtración, mientras que otra reportó que se filtró su información bancaria privada en 51 entradas distintas, lo que la obligó a intentar cerrar todas sus tarjetas y cuentas de crédito en un estado de pánico. ¿Qué pasó?

Una falla en la publicación de los archivos de Epstein

Un análisis detallado realizado por The Wall Street Journal tras la descarga masiva de archivos el pasado viernes reveló una realidad alarmante. De una muestra de 47 víctimas, los nombres de 43 fueron expuestos sin ningún tipo de censura o tachadura. Muchas de estas mujeres nunca habían hecho pública su identidad y, lo que es más grave, más de dos docenas eran menores de edad cuando sufrieron los abusos de Epstein.

“No hay explicación para que se haya hecho tan mal. Han tenido los nombres de las víctimas durante mucho tiempo. No creo que esto sea solo por las prisas por sacar la información”, dijo Annie Farmer, sobreviviente y testigo en el juicio contra Ghislaine Maxwell, a la NPR.

El fallo del DOJ, además, no solo fue humano, sino que hubo erres de principiante en seguridad digital. En algunos documentos, las tachaduras negras no eran permanentes, y reporteros de la AP descubrieron que se podía hacer doble clic sobre el cuadro negro para revelar el texto oculto que estaba debajo. Un nombre que aparecía tachado en una página, en la versión duplicada del mismo archivo, unas páginas después, aparecía totalmente visible.

La negligencia, además, no se limitó a los nombres. Los documentos publicados en el portal oficial del DOJ incluyeron fotos de licencias de conducir, domicilios particulares, historiales médicos detallados y notas manuscritas de reuniones confidenciales con fiscales.

Anouska De Georgiou, una de las sobrevivientes que testificó contra Ghislaine Maxwell en 2021, relató a MS NOW la devastación de enterarse por un mensaje de texto que su identificación oficial y detalles íntimos de su vida privada estaban al alcance de cualquier persona con conexión a internet.

“Esto es lo que sucede cuando hombres muy jóvenes terminan en posiciones de poder sin el coraje de hacer lo correcto”, sentenció De Georgiou, quien ahora teme repercusiones profesionales y personales en su vida como profesional de la salud mental.

El tormento de la información a cuentagotas

Para las víctimas, el problema no es solo la mala calidad de las redacciones, sino la forma “teatral” y política en que se ha manejado la información. La periodista Amelia Gentleman de The Guardian destaca que el proceso ha sido un “goteo lento y a regañadientes” que impide el cierre emocional.

Lisa Bloom, abogada que representa a 11 víctimas, describe el proceso como excepcional no solo por el abuso en sí, sino por la red de “encubridores poderosos” que rodeaba a Epstein. Bloom ha interpuesto demandas contra el FBI, alegando que la agencia ignoró reportes creíbles de abusos contra menores desde 1996.

Para las sobrevivientes, ver cómo el Departamento de Justicia tarda años en liberar archivos para luego hacerlo de forma negligente, refuerza la sensación de que las instituciones siguen fallándoles.

Cabe destacar cómo el frenesí mediático por descubrir qué magnates o políticos cenaron con Epstein a menudo eclipsa las “historias que destrozan vidas”. El suicidio de Virginia Giuffre en abril de 2025 permanece como un recordatorio sombrío de que el trauma del abuso se alimenta de la exposición constante y la falta de verdadera protección estatal.

“Tenemos que seguir recordándonos a nosotros mismos que estas no son solo historias intrigantes sobre hombres poderosos; son historias que destrozan las vidas de las mujeres”, recalcó Gentleman.

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La respuesta oficial

Ante la creciente presión y una audiencia judicial programada para este miércoles, el Departamento de Justicia ha intentado minimizar el impacto. El fiscal general adjunto, Todd Blanche, afirmó que el equipo de revisión, compuesto por unas 500 personas, tomó “grandes precauciones” y que los errores representan apenas el 0.1 % de las páginas publicadas.

Sin embargo, para las víctimas, ese porcentaje es una estadística vacía. Si se toma el dato del DOJ, ese “0.1 %” equivale a más de 3.000 páginas de información sensible expuesta.

“Una vez más, se están revelando los nombres y la información personal de las supervivientes, mientras que los hombres que abusaron de nosotras permanecen ocultos y protegidos. Es indignante”, sentenciaron 18 víctimas en un comunicado conjunto, advirtiendo que no se detendrán hasta que el Estado deje de fallarles.

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