20 Aug 2018 - 2:58 p. m.

Papa reconoce que la iglesia no supo actuar frente a abusos sexuales

El papa envió una carta a todos los católicos para expresar "vergüenza" y "arrepentimiento" por los casos de abusos y reconocer que la Iglesia no supo actuar ni reconocer la gravedad del daño que se estaba causando, tras la revelación del informe de abusos sexuales expuesto por la Corte Suprema de Pensilvania (EEUU).

-Redacción Internacional con información de agencias

Hace tres días, el Vaticano expresó su "vergüenza y dolor" tras la revelación de abusos sexuales en Pensilvania por parte de más de 300 de curas durante décadas. Pero este lunes el papa Francisco fue más lejos y empleó palabras más duras para referirse al caso.

Francisco responde así con un inédito gesto, una carta enviada al Pueblo de Dios, frente al escalofriante informe revelado por la Corte Suprema de Pensilvania (EE.UU) que documenta 300 supuestos casos de "sacerdotes depredadores" sexuales en ese Estado y en el que identifica a 1.000 menores como víctimas desde 1940.

En la carta publicada hoy Francisco expresa su arrepentimiento por los casos de abusos y reconoce que la Iglesia no supo actuar ni reconocer la gravedad del daño que se estaba causando".

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En la misiva, Francisco admite que, "mirando hacia el pasado, nunca será suficiente lo que se haga para pedir perdón y buscar reparar el daño causado". Y "mirando hacia el futuro", añade, nunca será poco todo lo que se haga para generar una cultura capaz de evitar que estas situaciones no solo no se repitan, sino que no encuentren espacios para ser encubiertas y perpetuarse".

El papa argentino, que desde que inició su pontificado ha creado una comisión para la protección de los menores y ha reiterado su "tolerancia cero" en esta cuestión, volvió a lamentar que durante mucho tiempo la Iglesia no haya sabido responder o incluso haya silenciado estos casos.

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Haciendo referencia al último informe de los abusos de la Iglesia en Estados Unidos, Francisco afirma que, "si bien se puede decir que la mayoría de los casos corresponden al pasado, sin embargo, con el correr del tiempo hemos conocido el dolor de muchas de las víctimas y constatamos que las heridas nunca desaparecen".

El pontífice subraya que, precisamente por ello, es obligación "condenar con fuerza estas atrocidades, así como unir esfuerzos para erradicar esta cultura de muerte" porque "las heridas nunca prescriben".

En las tres páginas de la misiva, critica que hubo "decisiones que aumentaron la gravedad cayendo en la complicidad".

"Con vergüenza y arrepentimiento, como comunidad eclesial, asumimos que no supimos estar donde teníamos que estar, que no actuamos a tiempo reconociendo la magnitud y la gravedad del daño que se estaba causando en tantas vidas", incide el pontífice. "Hemos descuidado y abandonado a los pequeños", recalca.

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El papa explica además que en varias partes del mundo se está trabajando para proteger la integridad de niños y adultos, y para aplicar la "tolerancia cero" y las medidas necesarias para rendir cuentas por parte de todos aquellos que realicen o encubran estos delitos.

No obstante, admite que se han demorado en "aplicar estas acciones y sanciones tan necesarias", aunque confía en que ayudarán a garantizar una mayor cultura del cuidado en el presente y en el futuro.

Por esto, Francisco pide a la Iglesia que ahora responda con "denuncias a todo aquello que ponga en peligro la integridad de cualquier persona".

"Es imprescindible que, como Iglesia, podamos reconocer y condenar con dolor y vergüenza las atrocidades cometidas por personas consagradas, clérigos e incluso por todos aquellos que tenían la misión de velar y cuidar a los más vulnerables. Pidamos perdón por los pecados propios y ajenos", afirma.

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Por su parte, el portavoz del Vaticano, Greg Burke, se pronunció con un mensaje enviado a los medios, en el que explicó la importancia de la misiva del Papa publicada hoy, que constituye un gesto inédito, y que se refiere a todos los casos de abusos "desde Irlanda (adonde el pontífice viajara el próximo fin de semana), a Estados Unidos o Chile, y no solo".

Burke afirmó que "Es significativo que el papa se refiera a los abusos como un crimen, no solo como un pecado, y que pida perdón y que sea consciente de que todo lo que se haga no servirá para reparar el daño hecho a las víctimas".

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