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¿Qué significa la “guerra económica” de Trump contra Irán para sus aliados comerciales?

“La operación económica más aplastante jamás emprendida contra ningún país”: así describió Trump su nuevo plan contra Irán.

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20 de agosto de 2026 - 04:40 p. m.
Una mujer camina junto a una valla publicitaria contra Trump en Teherán, Irán.
Una mujer camina junto a una valla publicitaria contra Trump en Teherán, Irán.
Foto: EFE - ABEDIN TAHERKENAREH
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Tras casi seis meses de guerra y con la vía militar mostrando signos de agotamiento, el presidente estadounidense, Donald Trump, anunció un giro en su estrategia contra Irán. El foco, según el mandatario, estará ahora en asfixiar la economía iraní con lo que calificó como “la operación económica más aplastante jamás emprendida contra ningún país”.

En su red, Truth Social, Trump también exigió que cese “el contrabando de petróleo, el intercambio de divisas” y “las transferencias de efectivo”, sin mencionar a ningún país ni dar detalles.

La decisión llega luego de que el alto el fuego de 60 días pactado entre ambos países expirara el lunes sin ningún avance diplomático. La guerra, desatada por ataques conjuntos de Israel y Estados Unidos el 28 de febrero, ha perdido intensidad militar en las últimas semanas, por lo que asesores del Pentágono le habrían dicho a Trump que Estados Unidos casi agotó su lista de objetivos en Irán y que las reservas de municiones clave están mermadas, según The Guardian.

A eso se suma la presión política interna, con las elecciones legislativas de mitad de mandato acercándose y los precios de la gasolina en niveles históricamente altos para agosto.

Ante esa combinación, la Casa Blanca decidió apostar por el frente económico, profundizando la llamada Operación Furia Económica, un esfuerzo del Tesoro estadounidense iniciado en abril que combina sanciones selectivas con un bloqueo naval en el estrecho de Ormuz.

El desgaste interno de Irán es notable: la inflación llegó al 66 % en los doce meses hasta el 22 de julio, frente al 46 % de febrero, y el rial se sigue depreciando. Aun así, Teherán insiste, a través de su canciller Abás Araqchi, en que las nuevas medidas son “una distracción” de los propios problemas económicos de Estados Unidos y que no cambiarán su postura negociadora.

Sin embargo, el mensaje de Trump esta vez no fue dirigido solo a Teherán, pues advirtió que “cualquier país” que permita que sus instituciones financieras, empresas, aeropuertos o entidades gubernamentales sirvan de “salvavidas” a Irán enfrentará también “tremendas consecuencias económicas”. Es decir, la guerra va dirigida también contra todos los aliados de Irán.

“Anuncio que CUALQUIER país que permita que sus instituciones financieras, empresas, aeropuertos o entidades gubernamentales brinden cualquier tipo de salvavidas a Irán afrontará a su vez TREMENDAS consecuencias económica”, dijo Trump.

A pesar del entusiasmo transmitido por Trump sobre su nueva estrategia, es difícil que Washington puede ejecutar medidas contra los aliados iraníes, según expertos.

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El verdadero destinatario: China

Gregory Brew, analista del Eurasia Group, le dijo a The Guardian que cualquier medida nueva “tendrá que dirigirse a los socios comerciales de Irán”, pero que será difícil para Washington apuntar directamente a China, el mayor comprador de petróleo iraní.

Pekín ya ha sido blanco de sanciones estadounidenses este año contra las llamadas “refinerías de tetera”, una serie de refinerías privadas de la provincia de Shandong que representan la cuarta parte de la capacidad de procesamiento de China y que le han permitido seguir importando petróleo iraní. El Ministerio de Comercio chino calificó esas sanciones como una violación del derecho internacional, según la BBC.

El desafío para Trump es que una visita del presidente chino Xi Jinping a Estados Unidos está prevista para el próximo mes, lo que complica cualquier intento de presionar abiertamente a Pekín justo cuando ambos países negocian una nueva relación comercial. La presión, de acuerdo con el experto, podría descarrilar una relación bilateral que la Casa Blanca también necesita cuidar.

El caso de Emiratos Árabes Unidos

El otro gran aliado comercial afectado es Emiratos Árabes Unidos, que antes de la guerra era uno de los principales socios de Irán y llegó a suministrar más del 30 % de sus importaciones, según The Guardian.

El martes, Abu Dabi anunció la suspensión de todos sus intercambios comerciales y transacciones financieras con Teherán, después de asegurar que había detectado el lanzamiento de dos misiles balísticos iraníes contra tráfico marítimo, algo que Irán niega.

Dubái ha sido durante años una plataforma clave para que entidades iraníes muevan dinero a través de casas de cambio y empresas fachada, justo el tipo de canal que Trump exige cerrar.

La decisión de Abu Dabi ya tiene un costo político regional. La AFP reporta que, tras el anuncio emiratí, las fuerzas armadas iraníes advirtieron a los Estados del Golfo que cualquier respaldo a la operación militar estadounidense sería considerado un acto de “colusión”, una amenaza velada que eleva el riesgo para países como Emiratos, Arabia Saudita o Baréin si optan por alinearse abiertamente con Washington.

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Otros frentes en la región

Omán ocupa un lugar distinto al de China o Emiratos: no es un gran socio comercial de Irán, sino el mediador que Washington necesita para destrabar el conflicto en el estrecho de Ormuz, ruta por la que normalmente transita cerca del 20 % del crudo y el gas licuado que se comercia en el mundo.

Según la BBC, Trump llegó a amenazar con bombardear el país si “se interpone” en las negociaciones, pese a que Mascate es un aliado histórico de Estados Unidos y mantiene canales de diálogo paralelos con Teherán. Esto ilustra, para analistas, hasta qué punto está dispuesto a llegar Washington si no se avanza lo suficiente en una salida negociada a la guerra antes de las elecciones de medio término.

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