21 May 2021 - 3:00 a. m.

¡Irresponsables!

Es un lugar común decir que “el Día de la Madre es el más violento de todo el año”; a veces, las cifras oficiales lo confirman. Esa carga de agresividad solo es comparable con la que despiertan aquellas mujeres que deciden no ser madres.

¿Cuántas de las mujeres que este domingo recibirán regalos y arrumacos decidieron libremente ser mamás?

Desde 2006, cuando la Corte Constitucional avaló la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) en tres casos, se viene incrementando la persecución del delito de aborto y las condenas por este: las 130 denuncias del año 2005 pasaron a ser 199 en 2006. Para 2018 ascendieron a 416.

El informe sobre judicialización del aborto de la Fiscalía, un análisis de casos durante 20 años, evidencia que un 97 % de las mujeres denunciadas por aborto pertenecen a zonas rurales, y un 30 % fue víctima de violencia intrafamiliar, sexual o lesiones personales.

¡Entre 2009 y 2019 se presentó un promedio anual de 410 denuncias por aborto!

Países como Canadá, Australia y Nueva Zelanda eliminaron ese delito para garantizar la igualdad y autodeterminación de las mujeres. En la Corte Constitucional reposan dos demandas que buscan retirarlo del Código Penal.

Cifras y Conceptos publicó una encuesta realizada en ciudades capitales (51 % de los encuestados, de nivel socio-económico bajo; 63 %, cristianos católicos; 52 %, mujeres; 48 %, hombres) que plantea paradojas sobre la percepción de la IVE.

Un 26 % de los encuestados que se identifican con ideas de derecha están de acuerdo con que las mujeres que decidan interrumpir voluntariamente su embarazo vayan a la cárcel. No están lejos de la izquierda: 23 %. El 18 % de centro dice que deberían estar tras las rejas. A mayor nivel educativo, mayor desacuerdo con la cárcel para mujeres que aborten. Solo un 27 % está de acuerdo con que la IVE es una decisión de la mujer.

¿Qué nos dice del país que un 25 % de los encuestados consideran que la IVE es un delito y un 23 % que es un derecho? ¿Estamos preparados para un escenario de despenalización?

Margarita Rosa de Francisco trinó: “Tener hijos siempre será un acto irresponsable. Que sea pensado como algo «natural» lo hace más irresponsable aún”. A la primera afirmación (a la cual yo le quitaría el “siempre” totalizador) respondo: con la misma responsabilidad que parí a tres, aborté a uno. Con la segunda aseveración estoy absolutamente de acuerdo.

Pero hablemos de irresponsables.

“Irresponsable” es el calificativo con el que señalan a miles de mujeres colombianas que paren porque les toca, porque el sistema de salud les hace zancadilla, porque llueven las objeciones de conciencia institucionales (ilegales), por los prejuicios religiosos, por los vicios culturales como el machismo. Irresponsables, por incapacidad de respuesta, las togas de la Corte Constitucional que teniendo en sus manos una decisión de esta magnitud, pudiendo cambiar el destino de las mujeres más pobres, se escudan en la comodidad de la “cosa juzgada” para prolongar el statu quo.

La primera pregunta sobre la maternidad radica en la libertad: de ahí emana la responsabilidad… o irresponsabilidad.

Irresponsable (¡y violento!) un país que persigue penalmente a las mujeres más vulnerables, las estigmatiza y condena por actuar como seres libres.

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