Historias... desde La Mesa

Noticias destacadas de Opinión

Este año que termina, tan difícil por la pandemia, tuve la enorme fortuna de encontrar la obra de Alfredo Navarrete Suárez Anécdotas y Cuentos del Futuro …desde La Mesa. Deliciosa lectura en el acogedor refugio de esta población de la provincia del Tequendama, en el suroeste del Departamento de Cundinamarca.

Este libro de rico contenido, esmerada forma y edición impecable (G&G Editores, Cali, 2020), se agrega a los atractivos de una tierra que sobresale por la suavidad de su clima, la amabilidad de sus gentes, la abundancia de variadas frutas y el sinnúmero de pájaros de todos los colores. En La Mesa inició el sabio Mutis la Expedición Botánica (1783-1813), de aquí salió ardoroso el primer piquete de hombres armados en defensa de la Independencia proclamada en Santafé el 20 de julio de 1810.

Un buen libro es como un buen amigo con el cual se conversa de uno y otro tema con fruición íntima, sin cansancio. Esto fue para mí en los meses de retraimiento el libro de Alfredo que aquí nombraré simplemente como historias.

En realidad son 84 relatos en casi 200 páginas, sobre los cuales la prologuista, Ángela Navarrete Cruz, hija del autor, señala: “…este libro que al leerlo da la sensación de ser el pensamiento y la memoria misma, es eso, un tejido: del pueblo con sus recuerdos, de mi padre con sus paisanos, de la naturaleza con la vida en sí”.

Efectivamente, aunque el libro trae las historias en secuencia ininterrumpida, con claridad se distinguen las que se refieren a aspectos genéricos de La Mesa, las que constituyen vívidos retratos de personajes notables por alguna razón y las que tratan de aspectos y temas diversos, entre ellos los referentes a la naturaleza, tan rica en el lugar y tan agudamente percibida por el ingeniero agrónomo de la Universidad Nacional que es Alfredo.

Verdaderas historias son todas porque corresponden a experiencias directas de Alfredo, esto es, vivencias con nombres, sitios y momentos reales. Lo más interesante de la original prosa de Navarrete es que no solo describe admirablemente sino que caracteriza certeramente, relaciona pasado y presente y en ocasiones proyecta lo que puede y debe ser. Ello con agilidad impresionante y máxima economía de palabras. Pocas de las historias pasan de dos páginas.

Alfredo ama La Mesa la cual, aclara, inapropiadamente se conoce como de Juan Díaz. “La Mesa fue fundada en el sitio de Guayabal, el 16 de diciembre de 1679, 70 años después de la muerte del tal Juan”. “La Mesa, ciudad de los ocobos, amable y cordial”. “Mis flores, dos veces al año, tapizaban los andenes con su colorido y perfume que alegraban el corazón de los mesunos y daban resplandor a la belleza de las damas y niñas del Colegio de la Presentación que, engreídas, caminaban a estudiar o para asistir a la homilía de los domingos, días de fiesta o todos los primeros viernes”.

Alfredo ama a la gente de su pueblo, la mayor parte de las historias, treinta y cuatro, se refieren a personajes pasados y actuales. Desde Ranchoepaja o Clin-Clan, hasta Mario, el fotógrafo, pasando por las señoritas Guarnizo, las Espinosa, el Doctor Pedro León, Don Chimbilo, Pacho Loco, la Chata Aleja, el maestro Carlos “El Mono” Palacios, el Choro, y los Apodos Mesunos (358!)… El acontecer cotidiano para Navarrete está hecho no solo por hombres, también por mujeres.

Alfredo ubica muy bien sus historias en tiempo y lugar. Y aquí aparecen dos características singulares del trabajo: su enfoque crítico y prospectivo. El autor exalta las calidades tradicionales de sus coterráneos, pero no es un conformista. Su nítida y firme escala de valores de sentido humanista y democrático le permite hacer agudas observaciones sobre las cosas que necesitan cambio. Es directo en la crítica, ajeno a subterfugios, pero no brusco ni chocante.

“Hacia dónde va la democracia” es una historia donde se narra: “En una esquina de la plaza o parque de algún pueblo o tertuliadero de ciudad se encontraban tres personajes proponiéndose crear un partido o movimiento político… es decir querían convertirse en “clase política”… Propongo que el nombre de nuestro partido o movimiento político corresponda al de nuestros nombres: “!El nombre de nuestro partido o movimiento político será: CORRUPCIÓN!”. Alfredo dedica al sonado caso de Odebrecht un punzante acróstico.

Aprecio que Navarrete alienta no solo cambios de contexto sino que, muy claramente, le apuesta a la coherencia ética y la excelencia personal. Sus historias son precisas mini lecciones de buen decir, buen sentir y buen vivir. Siento que para nuestro sabio y ameno escritor el diálogo tiene un papel especialmente importante. Lo pone de presente en varias de sus historias pero, sobre todo, lo pondera en relación con un sitio de encuentro que es una verdadera institución en La Mesa: La Piragua.

La Piragua, cafetería y bizcochería, inaugurada en febrero de 1970, en honor a la canción de bogas del maestro José Barrios…. “Y comenzó a navegar esta Piragua por el imaginario colectivo del diálogo fluido, serio en su mayoría, tendencioso pocas veces, que lentamente se institucionalizó como generadora de información y sitio obligado de reunión de personajes de todas las tendencias y colores”. En ese grato lugar tuve el privilegio de conocer a quien hoy es mi amigo Alfredo.

Ángela, en el prólogo, compendia así las características de la obra de Alfredo, su padre: “Un anecdotario del corazón, un cofre de sueños y una trinchera de la naturaleza contra humanos que quieren jugar a ser dioses. Eso es este libro de cuentos cortos, escrito por la pluma de alguien que no ha podido amar a otro lugar como a su pueblo natal, La Mesa (…) Ese pueblito viejo en el que no solo corrió la juventud, sino la vida entera del autor, mi papá, al que hoy bautizo como el tejedor de historias”.

Esta columna volverá a aparecer el martes 12 de enero. Feliz año para todos los lectores y lectoras.

luis.sandoval.1843@gmail.com

Comparte en redes: