La torpeza de la derecha

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La derecha en Colombia está aterrada, temiendo que en los próximos comicios va a ganar la izquierda. Pero si siguen como van, haciendo lo de siempre y equivocándose como nunca, la izquierda no va ganar. Va a barrer.

Después no se quejen. La derecha ha puesto tres presidentes seguidos y a dedo, lleva años rechazando la paz y tratando de justificar la guerra, en un país martirizado por la violencia. Y luego no se explica el voto castigo.

Ante todo problema complejo, la derecha siempre propone soluciones simplistas. Eso sí, cada una debe sonar dura, fuerte y macha, pero todas son erradas. ¿Ante la inseguridad? “¡Armen a la ciudadanía!”. ¿Ante la insurgencia guerrillera? “¡Plomo!”. ¿Ante la inmigración? “¡Cierren fronteras!”. ¿Ante la crisis económica? “¡Menos impuestos!”. Y la lista sigue y sigue.

(Alerta a los lectores: en el mundo dinámico y globalizado de hoy no existen problemas sencillos y menos aún soluciones sencillas. Así que si oyen a un político proponer soluciones claras y definitivas que caben en cinco palabras, para resolver cualquier tema de la actualidad, sepan que les están mintiendo. Toda crisis moderna es de una abrumadora complejidad y no se puede resolver fácilmente, de modo que aquel político es un ignorante o, más probable todavía, un deshonesto. Razón de más para ignorarlo).

Lo cierto es que estas propuestas suenan duras, rudas y muy machas, pero todas son falsas. Basta mirar una, la ocurrencia de María Fernanda Cabal de armar a la ciudadanía para defenderse de la inseguridad. La idea suena clara y viril, por eso mismo es atractiva, pero tras pensarla un poquito salta a la vista que no sólo es absurda sino más peligrosa que el mismo problema. ¿Quién entrenaría a la población? Y cuando un viejo saque su arma para defenderse, ¿cuántas víctimas colaterales caerán en el tiroteo? ¿Las maestras llevarán armas a la escuela? ¿Cuántos niños morirán por disparos accidentales? La propuesta, en últimas, es ridícula. E infantil.

Cuando no están ofreciendo soluciones huecas y falsas, entonces los líderes de la derecha acuden al insulto. La Cabal, furiosa, llama a Gustavo Bolívar “¡el de las siliconas!”. Pero en política no hay nada más inútil que el insulto. Los de la derecha ya piensan algo similar, de modo que el agravio no aporta nada nuevo, y para los de la izquierda todo insulto procedente de la derecha es un elogio. Al insultar no se ganan adeptos y sólo queda la persona como una histérica. Ningún insulto jamás le ha cambiado la opinión a nadie y aspirar a que lo haga no sólo es ingenuo. Es, de nuevo, infantil.

Una cosa distinta que podría hacer la derecha es cambiar de estrategia. En vez de ofrecer soluciones simples y falsas, así suenen bien, e insultar a sus rivales con epítetos machos pero inútiles, estos dirigentes podrían hacer algo más difícil y por eso mismo más útil, que es arrebatarle las banderas a la izquierda. Jugársela por la paz, por ejemplo, y entender que un país atenazado por la violencia no desea más guerra, y menos como solución a la crisis nacional. Y que ante tanta pobreza lo que se requiere son políticas dirigidas a reducir la desigualdad.

Si no hacen algo así, la derecha sufrirá un voto castigo que la destruirá en los próximos comicios.

El único problema es que si actúan así, ya no serán de derecha.

@JuanCarBotero

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